La Nave de los Locos

APUNTES LOCOS Y RÁPIDOS DE LA PRIMERA CONFERENCIA IBEROAMERICANA SOBRE PENSAMIENTO CRÍTICO
DIEGO ZÚÑIGA
(CHILE) - 2005

Una luz en la oscuridad.La proyección sobre la pantalla muestra a un anciano que yace sobre una cama improvisada. Un centenar de personas mira la escena en absoluto silencio. Al lado del hombre acostado, un sujeto que dice curar toda clase de enfermedades despliega un show y como parte de él echa un líquido amarillo en el abdomen del viejo, que en realidad es un paciente enfermo de cáncer que se juega sus últimas esperanzas en manos del curandero. Éste finge unos procedimientos con alambres y tijeras sucios, y tras unos instantes dice haber realizado su sanación.

Pero no acaba allí la historia. El hombre, de repente, golpea con brutal violencia el abdomen de su ingenuo cliente, según él para demostrar la magnificencia de su procedimiento. “¿Duele?”, pregunta irónicamente el sanador, que goza maltratando a un pobre anciano que se retuerce de dolor y que, no olvidemos, sufre de cáncer.

Varios ejemplos de casos tan terribles como éste fueron mostrados en la Primera Conferencia Iberoamericana de Pensamiento Crítico, realizada en el Hotel Regente Palace de Buenos Aires y que culminó la noche del domingo 18 de septiembre de 2005. La cita congregó a incrédulos de España, Argentina, Brasil, Paraguay, Estados Unidos y Chile, y buscó sacar a la luz todos los fraudes a los que nos vemos expuestos diariamente, muchas veces sin siquiera darnos cuenta.

Allí tuvimos a un largo listado de expositores de primer nivel, quienes abordaron temas tan disímiles como pseudociencias en la economía, los errores del psicoanálisis, los trucos de los sanadores filipinos y los desafíos que debe encarar el escepticismo.

Los mesones con ejemplares de "Pensar" y "El Escéptico".

Las jornadas comenzaron el sábado 17 de septiembre con las inscripciones, los reencuentros de quienes nos conocíamos de otras citas y las primeras charlas entre quienes sólo habíamos intercambiado pareceres a través del correo electrónico. El salón, con 112 asientos que estuvieron casi siempre ocupados, ya tenía los mesones donde se pusieron a la venta, a precio simbólico, los ejemplares de “Pensar” y “El Escéptico”, estos traídos especialmente desde España por los amigos que viajaron desde el Viejo Continente a presenciar las exposiciones. Juan Soler fungió como amable kiosquero.

Paul Kurtz, presidente del Center For Inquiry, se excusó por no haber podido asistir a través de un video que grabó especialmente para la ocasión, donde recalcaba la importancia de un encuentro como el que estábamos protagonizando. Luego Alejandro Borgo, quien aparte de organizar todo jugó el importante rol de moderador, leyó una carta que remitió desde Canadá Mario Bunge, titulada “Pensamiento crítico versus macaneo”, muy a su estilo. El filósofo de la ciencia no pudo asistir al encuentro por motivos de salud.

Luego comenzó el primero de los cuatro módulos del día sábado, “Religión, fundamentalismo y razón”, con la charla de Jorge Alfonso Ramírez llamada “La tiranía de la fe y el futuro de la razón”, donde expuso sus dudas sobre las bondades del islamismo, a la luz de los ataques terroristas que encuentran aparente base religiosa en el Corán. Norm Allen, editor asistente de la revista “Free Inquiry”, expuso acerca de la religión y su impacto en las comunidades afroamericanas y latinas en Estados Unidos, mientras Hugo Estrella se extendió sobre el tema de la separación entre la iglesia y el Estado.

El público llenó el salón del Hotel Regente Palace. Foto gentileza A. Borgo.

Luego del almuerzo, vino el módulo “Investigando a Dios y los milagros”, donde el astrónomo Richard Branham explicó las absolutas incongruencias del creacionismo, que sostiene que Dios creó el universo hace seis mil años. Luego vino el turno de Joe Nickell, quien habló sobre distintos milagros que ha tenido la suerte de investigar, siempre con resultados negativos para las afirmaciones extraordinarias: Las vírgenes no lloran y no les late el corazón a las estatuas. Nickell, quien disfrutaba como loco haciendo trucos de magia entre el público, invitó a indagar seriamente antes de lanzar veredictos y atacar a los demás.

Los OVNIS no podían faltar, y Luis Alfonso Gámez, una máquina de contar historias entretenidas y de lanzar ideas, comenzó a hablar de las teorías conspiracionistas. “No podemos creer todo lo que nos cuentan”, fue una de sus conclusiones, al tiempo que Alejandro Agostinelli reseñaba sobre la influencia de los comics y la ciencia ficción en general en la conformación del mito alienígena.

El siguiente módulo, tras un breve descanso, versó sobre “Medicina, psicología y pensamiento mágico”. Ernesto Gil Deza, médico oncólogo, hizo una de las exposiciones más celebradas de la jornada. Con humor, calidad y claridad, puso de relieve lo peligrosas que son las pseudociencias y también la medicina cuando no es utilizada como corresponde. Enrique Márquez, ilusionista y autor del libro “Puede fallar”, mostró videos de engaños francamente indignantes, como el que da inicio a esta reseña. Márquez puso sobre la mesa un verdadero ejemplo de cómo se debe combatir a los estafadores de lo paranormal. Gerardo Primero, psicólogo, cerró el primer día de ponencias con un serio y argumentado debate sobre los errores del psicoanálisis.

Joe Nickell haciendo magia.

Para alivianar la ya extensa jornada, a eso de las 18.30 horas comenzó un hilarante show de magia a cargo de Marduk, quien luego dio paso al mago Merpin. Francamente sensacionales. Pasadas las 21 horas hubo una cena de camaradería entre los expositores en el restorán “La Chacra”, ubicado en Córdoba con Suipacha, donde hubo tiempo para compartir ideas y, por qué no decirlo, toda clase de sueños para el movimiento crítico.

La segunda jornada fue dedicada de forma íntegra al módulo “Pseudociencia, educación y sociedad”. El físico Celso Aldao dio el puntapié inicial con una charla calificada unánimemente como “magistral”. Luego vino la preocupante realidad expuesta por el ingeniero brasileño Wilson Porto Reis sobre la “Penetración de la pseudociencia en las universidades” de su país, para luego cerrar con el biólogo Mariano Moldes.

Tras un breve descanso, los estadounidenses Tim Madigan y Tim Delaney expusieron sobre la historia del pensamiento crítico y la filosofía positiva. Tras el receso del almuerzo, el economista Pablo Mira habló del vínculo entre su especialidad y las pseudociencias. Luis Alfonso Gámez presentó a Alejandro Borgo, quien contó algunas anécdotas de su experiencia en el mundo de los fenómenos paranormales e invitó a los demás críticos a atreverse a hablar de temas vedados, como la eutanasia y el aborto. El estadounidense Benjamin Radford se atrevió y en un castellano absolutamente comprensible habló sobre los peligros de los mitos. Ese mismo domingo, la revista “Viva” del diario Clarín de Argentina publicó una extensa nota sobre Radford y su labor como cazador de monstruos lacustres y marinos.

Enrique Márquez durante su exposición.
La cena de camaradería en el restorán "La Chacra".
Luis Alfonso Gámez intercambia ideas con Juan De Gennaro.

Tras otro alto de quince minutos para estirar las piernas, conversar, tomar un café o jugo de naranjas, quien suscribe habló sobre el rol de los periodistas en la difusión de toda clase de embustes, exposición que fue magistralmente complementada por el escritor Pablo Capanna, uno de los platos fuertes de la jornada, quien de paso sostuvo con mucha razón que finalmente todo pasa por un asunto de educación, pues sólo así el público podrá notar que está siendo estafado. Invitó a los presentes a reclamar cada vez que descubra algún embuste o un error en la prensa, como única forma de mantener un filtro para evitar que los periodistas nos salgamos de madre.

Alejandro Borgo hizo las veces de organizador y moderador. Fotografía gentileza A. Borgo.

Posteriormente hubo una mesa redonda, en la que participaron todos los representantes de cada uno de los países presentes, y donde se hizo un resumen de las conclusiones que podían obtenerse de esta Primera Conferencia. En esta oportunidad, así como ocurrió tras el término de cada módulo, fue posible que el público hiciera preguntas. Se puede decir sin temor a equivocarse que quienes asistieron a las dos jornadas se retiraron satisfechos, sobre todo después del final con música de Los Beatles y su tema “The end”.

A modo de autocrítica, valga comentar que no todas las agrupaciones escépticas de Latinoamérica, reunidas gracias a la revista “Pensar”, dieron un apoyo cerrado a la organización de este debate de dos días sobre el Impacto Social del Dogmatismo y el Engaño. Muchas de ellas ni siquiera dieron cabida al programa del encuentro en sus páginas web, lo que finalmente jugó en contra de una mayor difusión de un acontecimiento único en este lado del planeta.

La reunión fue posible gracias al aporte del Center for Inquiry del CSICOP y a la tenaz porfía de Alejandro Borgo, quien puso sus mejores esfuerzos desde enero de este año para que la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico fuera el exitazo que terminó siendo.

De arriba hacia abajo, de izquierda a derecha: Widson Porto Reis, Tim Delaney, Hugo Estrella, Mariano Moldes, Richard Branham, Enrique Márquez, Gerardo Primero, Tim Madigan, Celso Aldao, Benjamin Radford, Luis Alfonso Gámez, Alejandro Borgo, Pablo Capanna, Diego Zúñiga, Jorge Alfonso Ramírez y Norman Allen. Fotografía gentileza de Alejandro Borgo.

Mayores detalles en el número de noviembre de 2005 de La Nave de los Locos.

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