La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Monográfico Nº 1
EL KLASS QUE CONOCÍ
ALEJANDRO AGOSTINELLI (ARGENTINA) - 2001

Philip Klass, hace algunos años.Conocí a Philip Klass hace cuatro años cuando fui a visitarlo a su casa de Washington D.C. Aquella entrevista había sido gestionada por mi amigo, el periodista J. Antonio Huneeus, con quien desde hace tiempo mantiene una fecunda amistad. Si me hubiera guiado por el retrato que habían hecho de él las publicaciones ufológicas clásicas, en vez de la compañía de una traductora hubiera necesitado un custodio: muchos, demasiados, hablaron pestes de él. Pero me bastaron menos de dos horas para ver cómo se derrumbaba aquel mito fatídico: el famoso Philip Klass era un tipo amable, simpático y generoso. Todo lo contrario de la imagen que habían creado sus adversarios.

Me encontré con un enamorado del tema OVNI a quien le encanta ser escuchado y, sobre todo, ser comprendido. La charla comenzó en la cocina de su casa. La traductora se demoraba en llegar y, después de servirme dos o tres cafés, me llevó a su estudio, donde había decenas de libros apilados en cualquier parte y montones de ejemplares del Skeptics UFO Newsletter, que él mismo se encarga de escribir, imprimir, ensobrar y enviar por correo. Mi inglés es muy malo y, cuando nos percatamos de que la traductora no iba a venir, tuvo la paciencia de hablarme en forma pausada para que pudiera entenderlo. Habló durante dos horas hasta por los codos. En ningún momento me preguntó en qué medio pensaba publicar el reportaje, pero antes de despedirnos me dijo que confiaba en que le daría un buen uso, porque Antonio es su amigo y confía en los amigos de sus amigos. Klass es un tipo con un gran sentido de la amistad y no me extrañó que me confesara que sus mejores amigos eran ufólogos.

"No les pido que sean escépticos, eso sería ridículo –me dijo-; sólo les pido franqueza y honestidad". Si Klass, como pregonan sus enemigos, fuera un detractor a sueldo, no viviría con tanta modestia. Tampoco se explicaría su pasión, ni su espíritu docente. De mí no sabía más que iba de parte de Antonio, pero él y su mujer me atendieron a cuerpo de rey y se atropelló por llevarme al aeropuerto en su viejo Chrysler cuando nos dimos cuenta de que el avión que me traería de vuelta a Buenos Aires despegaba en dos horas.

La entrevista durmió muchos años en mi disco rígido. A "Descubrir" no le interesó porque Klass no era un personaje conocido. Luego la ofrecí a los directores de "Más Allá" y "Año Cero", con quienes mantengo una buena relación, pero jamás me dijeron ni sí ni no. Hace pocos meses, se la envié a Lorenzo Fernández, editor de "Enigmas Express" y la publicó enseguida. ¿Algo estará cambiando? Quizá, algunos empiezan a descubrir que la ufología no sólo es Fox Mulder. Que Dana Scully también existe. Para muchos esto no es suficiente. Pero, al menos para mí, no deja de ser un signo alentador.

Volver al Monográfico Nº 1

PORTADA | SÓLO ON-LINE | BIBLIOTECA PDF | TODOS LOS ARTÍCULOS | LISTA DE CORREO | NOTICIAS | ESPECIALES