Una
reciente investigación -propuesta por el editor del SUN- del escritor
científico Keay Davidson, del San Francisco Examiner, sugiere que los
"Objetos Voladores No Identificados" reportados hace 50 años por el
piloto Kenneth Arnold y que dieron inicio a la era OVNI, podrían haber
sido fragmentos brillantes de meteoritos. Davidson averiguó en un reciente
libro sobre estas "rocas del espacio" (Rocks from Space, de O. Richard
Norton) que la caída de meteoros alcanza su pico máximo a las 3 de la
tarde, y el avistamiento de Arnold ocurrió alrededor de esa hora. En
el hemisferio norte, la mayor parte de las entradas de meteoros reportadas
durante cerca de sesenta años (desde 1900 hasta 1960) ocurrió durante
el mes de junio. El histórico avistamiento de Arnold ocurrió el 24 de
junio de 1947.
Arnold
dijo que lo primero que le llamó la atención de los OVNIS fue que "tres
de ellos reflejaron su brillo en mi aeroplano". En el informe de Arnold
a la Fuerza Aérea, él dice que "dos o tres de ellos, cada pocos segundos,
cambiaban ligeramente de dirección, lo suficiente para que el sol les
hiciera reflejar su brillo en mi aeroplano". Incomprensiblemente, Arnold
asumió que estos objetos eran artefactos metálicos que reflejaban la
luz del sol.
La
tripulación de un vuelo de American Airlines (el #112), que volaba a
39.000 pies el 5 de junio de 1969, tuvo un encuentro similar con un
escuadrón de cuatro OVNIs que venían desde el este y que aparecieron
en un curso de probable colisión. El brillo de los cuatro objetos también
hizo suponer que reflejaban la luz del sol en su superficie metálica.
Este "escuadrón de OVNIS" también fue reportado por la tripulación de
un Jetliner de United Airlines, que volaba a 37.000 pies, ocho millas
tras el de American, y también por un piloto de guerra de la Guardia
Aérea Nacional, que volaba a 41.000 pies, cuatro millas detrás del United.
El piloto militar informó que el escuadrón de OVNIS pareció ejecutar
una maniobra de ascenso, aparentemente para evitar una colisión.
Este
incidente de 1969 se habría convertido en un clásico inexplicable de
los "avistamientos múltiples de pilotos" si no fuera porque un atento
fotógrafo de un diario de Peoria, Illinois, llamado Alan Harkrader,
tomó una foto de los OVNIS. Ésta mostraba que el "escuadrón" eran, en
realidad, fragmentos de meteoritos. Cuando un meteoro entra a la atmósfera
a velocidades que superan las 15.000 kms./hora, electrifica (ioniza)
el aire y forma un extenso y luminoso "objeto" con forma de lágrima.
Los fragmentos del meteoro generan fenómenos luminosos similares (la
imagen de Harkrader muestra sólo dos objetos, pero me dijo que mientras
enrollaba la película con la esperanza de tomar una fotografía más,
otro objeto entró en escena.
El incidente sucedió un día con mucha luz, pero Harkrader cerró el diafragma
de la cámara para lograr mayor contraste). Los análisis de la foto de
Harkrader, que mostraba una línea de electricidad, además de los numerosos
reportes efectuados por observadores que vieron el fenómeno desde la
tierra, permitieron al Centro Smithsoniano para Fenómenos de Corta Duración
(Smithsonian Center for Short-Lived Phenomena) determinar la trayectoria
aproximada de la bola de fuego. A pesar del hecho de que dos experimentadas
tripulaciones y un militar creyeron haber estado cerca de impactar con
un escuadrón de OVNIS cerca de St. Louis, los científicos del Smithsonian
determinaron que la trayectoria de los meteoros estaba aproximadamente
a 125 millas al norte de esta ciudad.
Este
caso OVNI de St. Louis muestra que incluso pilotos con experiencia que
ven por breves espacios de tiempo algo que les resulta poco familiar
pueden dar mala información sobre lo que han observado.
Numerosos
avistamientos de bolas de fuego a fines del mes de junio resultan provenir
del Cometa Pons-Winnecke, que fuera reportado por David Swann, de Dallas,
Texas, en el número de abril de 1981 del Meteor News. Swann hace ver
que la aparición de estos meteoros "es entre el 27 y 30 de junio, con
un máximo visual que generalmente sucede en las madrugadas del 28 ó
29 del mismo mes. La velocidad de estos meteoros es muy lenta... Se
han visto varios intensos despliegues de ellos, los más notables en
1916, 1929 y 1927. La aparición del 28 de junio de 1916 produjo un promedio
de 50-100 meteoros por hora". Swann reportó seis avistamientos propios
entre 1964 y 1971, los que han sido observados en el período que hay
entre el 26 y el 30 de junio, alrededor de la medianoche.
EL
REPORTE ORIGINAL DE ARNOLD
Debido
a que Arnold embelleció su historia en su libro de 1952 "The coming
of the saucers" (La llegada de los discos), es importante confiar en
su reporte original a la Fuerza Aérea. Arnold, al principio, ponía énfasis
en que la longitud de los objetos era aproximadamente 20 veces el ancho
de su avión, lo cual coincide con la longitud de la cola que genera
un meteorito. Arnold comentó: "lo que me molestaba de su movimiento
y del brillo del sol era que no podía ver ninguna cola en ellos..."
Arnold
consideró que la duración total del avistamiento "fue de alrededor de
dos minutos y medio o tres", pero debemos considerar esto sólo como
una estimación. Los testigos son poco confiables al momento de calcular
la duración de acontecimientos inesperados. Por ejemplo, en la noche
del 3 de marzo de 1968, la reentrada de chatarra de un cohete espacial
soviético sobre la parte este de EE.UU. generó muchos reportes ufológicos.
Los testigos estimaron que la duración de esta observación iba desde
menos de 15 segundos hasta más de 5 minutos. Arnold señaló que "recuerdo
que el segundo barrido en mi panel de instrumentos indicaba un minuto
para las 3 de la tarde para el primer objeto que pasó por el límite
sur del Monte Rainier". Y que recordaba también haber mirado su reloj
de cabina cuando el último objeto pasó el Monte Adams. SUN le preguntó
a Arnold -quien había centrado su atención en los objetos inusuales
y al mismo tiempo debía preocuparse de mantener volando su avión- si
había apartado la mirada de los OVNIS para mirar cuidadosamente el reloj
de la cabina.
La
visibilidad de un meteorito puede ser tan breve como unos pocos segundos,
y tan extensa como un minuto. Una bola de fuego que pasó sobre las áreas
turísticas de las Montañas Rocosas el 10 de agosto de 1972 fue visible
por un minuto, por ejemplo (un turista pudo filmar 26 segundos en su
cámara hogareña antes que la bola de fuego desapareciera detrás de unas
montañas cercanas). Sin embargo, una riada de varios meteoros puede
ser visible por más tiempo. Por ejemplo, tres de estas bolas fueron
avistadas por tres personas a bordo del U.S.S. Supply cerca de San Francisco
el 28 de febrero de 1904, aproximadamente a las 6:10 a.m. Como reporta
en marzo de 1904 el Monthly Weather Review, "los meteoros fueron visibles
por más de dos minutos y fueron cuidadosamente observados por tres personas,
quienes estaban de acuerdo en los detalles".
Un
meteoro muy inusual se mostró junto a varios bólidos en la noche del
9 de febrero de 1913, y fue reportado en el número de mayo/junio de
1913 del Journal of the Royal Astronomical Society of Canada. El artículo
de C. A. Chant incluía numerosos bocetos de los bólidos dibujados por
los observadores. Estos
estimaban que el número de objetos "iba desde los quince hasta varios
miles", según Chant. Basado en las estimaciones de varios testigos,
Chant concluyó que el desfile de los meteoros con forma de renacuajo
duró "tal vez 3,3 minutos".
Si
un suceso similar ocurriera hoy, causaría que algunos observadores que
hubieran visto la película "El Día de la Independencia" entraran en
pánico, temiendo un enfrentamiento a una invasión alienígena.
Publicado
en el Skeptics UFO Newsletter Nº 46, julio de 1997 - Reproducido con
autorización - Traducción de Diego Zúñiga
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