En el número de marzo/abril del Skeptical
Inquirer aparece un artículo de nuestro colaborador Robert Sheaffer
sobre el mentado "chupacabras". Este texto generó la molestia del investigador
Willy Smith, que a continuación pasaremos a leer. Después de eso, la
respuesta de Sheaffer, en exclusiva para "La Nave de los Locos".
ROBERT
SHEAFFER V/S EL CHUPACABRAS
Por Willy Smith
Siempre
leo las páginas del "Skeptical Inquirer" con interés, porque en distintas
oportunidades he encontrado en ellas artículos que revelan la verdadera
naturaleza de los autonominados censores de lo que merece una investigación
seria. El número de marzo/abril de este año contiene un típico trabajo
de Robert Sheaffer, quien asegura que su fama en el mundillo ufológico
se debe a un libro publicado en 1986: "The UFO Verdict: Examining The
Evidence' ("Veredicto OVNI. Examinando la evidencia"), que es precisamente
lo que él no hace.
Su
último artículo también tiene un título engañoso: 'The Great Chupacabra
Conspiracy' (La gran conspiración del chupacabras), porque el lector
desinformado no podrá aprender qué es realmente el chupacabras y mucho
menos qué conspiración hay o quiénes son los conspiradores. Sheaffer
menciona a "la rápida" al FBI, dejando entrever -aunque sin decirlo-
que el gobierno estadounidense está implicado en las actividades de
estas criaturas, que han sido reportadas en diversos países, no sólo
de habla hispana. Esto no fue obstáculo para que el autor afirmara que
"esta bestia atormenta a los granjeros y rancheros hispanos, por lo
que no debieran preocuparse aquellos que tienen otra ascendencia cultural",
dando a entender que quienquiera que esté involucrado con estos fenómenos
tiene un objetivo definido: los granjeros de habla hispana. Sheaffer
no ofrece ninguna prueba que sustente lo anterior, pero su olvido podría
ser intencional, porque de esta manera se obvia un origen extraterrestre,
y la alternativa de la conspiración indicada en el título se vuelve
más creíble.
Esto
también supone que el señor Sheaffer no se molestó en revisar la abundante
literatura que existe sobre estos incidentes, y tampoco ha visitado
los lugares donde los animales han sido avistados ni mucho menos ha
entrevistado a los testigos. No tendría que haber viajado tan lejos;
con ir a Miami habría sido suficiente.
Pero,
para un escéptico esto no es necesario. Para qué gastar tiempo y dinero
investigando un fenómeno que no existe. Esto me recuerda a aquellos
padres de la iglesia que por siglos se negaron a mirar por el telescopio
de Galileo porque ellos sabían más que él. A estas alturas no sabría
contestar si el señor Sheaffer conoce la evidencia física recolectada
que sustenta la realidad de estas criaturas: (i) vaciados de las huellas
de los patas, idénticas sin importar el lugar donde fueron tomadas las
muestras (Miami, Chile, España); (ii) muestras de vellos; (iii) muestras
de material fecal; (iv) el testimonio de numerosos testigos, los que,
por supuesto, uno debe ignorar pues hablan de algo totalmente imposible.
Para
dar crédito donde se debe, Sheaffer menciona al Dr. Virgilio Sánchez
- Ocejo como un investigador serio que ha propuesto un nombre más razonable
para el erróneamente llamado "chupacabras", el cual describe con precisión
las actividades de estas criaturas. A estas alturas, el señor Sheaffer
ya carece de espacio y no ha dicho prácticamente nada sobre el "chupacabras"
y mucho menos sobre la conspiración usada como anzuelo en el título.
Se retira hacia las aburridoras críticas habituales entre los pseudoescépticos
en sus cansados esfuerzos por negar las ideas que no les gustan. Se
refiere a otros casos desconocidos y se maneja muy bien para aumentar
el tamaño fuente de la letra, quizás un requisito que asegura la publicación
en las páginas del Skeptical Inquirer. Pero me vuelve triste ver que
aún sigue ladrando al árbol equivocado...
Me
gustaría sugerir a Sheaffer que lea el artículo de Bertrand Russell
que apareció en el número de mayo/junio de 2001 del Skeptical Inquirer.
Ahí debiera aprender un par de cosas sobre cómo volverse crítico.
Dr.
Willy Smith - Proyecto UNICAT
28 de mayo de 2001
EL CHUPACABRAS: SÓLO UN
MITO
Robert Sheaffer
Si
el Dr. Smith hubiera leído con atención mi artículo, habría visto que
describo al "chupacabras" como un "supuestamente feroz 'succiona cabras'".
Me disculpo si esta descripción no fue suficiente, pero creo que la
mayoría de los lectores del Skeptical Inquirer ya conocen qué es el
"chupacabras". También habría descubierto que estaba citando la afirmación
de un diario chileno de que toda una familia de "chupacabras" había
sido capturada por "agentes del FBI". Si esta declaración fuera real,
el gobierno de EEUU estaría involucrado en una "conspiración" para ocultar
al público información sobre estas bestias.
Al
Dr. Smith no le agrada mi observación de que el "chupacabras" parece
interesado en atormentar sólo a granjeros hispanoparlantes, pero no
intenta refutar tal afirmación. Todo lo que necesitaba era mostrarnos
ataques "documentados" del "chupacabras" en Grecia, Irán o Tailandia,
y así habría roto la aparente vinculación entre este presunto ser y
la cultura hispana. En cambio, nos presenta encuentros en Chile, España
y Miami (donde aproximadamente la mitad de la población habla castellano),
lo que solamente le da más firmeza a mi afirmación.
Déjenme
aclararles que no estoy tratando, de ninguna forma, de ridiculizar la
cultura hispana, a la cual respeto muchísimo. Cada sociedad tiene sus
mitos, que son parte de su herencia cultural, y en esto incluyo a mi
cultura. En Gran Bretaña tiene los círculos en los campos de trigo,
en EEUU tenemos más abducciones que en ningún otro país y en China tienen
una larga tradición de creencias en fantasmas, y hacen grandes esfuerzos
por derrotar a tales espíritus.
Más
que ser tan defensivo en sus planteamientos, el Dr. Smith debiera usar
mejor sus capacidades tal como lo haría un antropólogo, recordando estas
leyendas y creencias en el chupacabras para beneficio de los historiadores
culturales. (Read it in english too)
Traducción: Diego Zúñiga
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