Desde
siempre, pero especialmente desde los poco alentadores resultados del
informe Condon, han estado los ufólogos esperando un suceso singular:
el dictamen de una comisión de científicos que diga "Sí,
la evidencia OVNI es convincente. Podemos –como rezaba el título
de un famoso libro- dar por cierto todo lo soñado". Pues
bien, eso ha estado lejos de ocurrir hasta ahora. Lo que no ha sido
óbice para especulaciones variadas, para todos los gustos. Se
supone que en algún lugar del mundo debe haber un cónclave
secreto de sabios, dispuestos a echar luz sobre los elusivos platillos
volantes. Como tantas cosas en la ufología, se trata de algo
que no se sabe, pero se sospecha. Se imagina sospechando. Es una media
verdad, transformada luego en certidumbre. Veremos cómo esta
idea se sustenta en dos componentes míticos de la ufología.
EL
ARQUETIPO DEL "CIENTÍFICO LOCO" Y GENIAL
Ya
en los albores de la ufología, por lo menos desde los años
cincuenta, este arquetipo ha sido frecuentemente convocado por la imaginación
de los investigadores y los aficionados al tema. Se asume que, por más
que se niegue, el estamento científico es conservador; que dicho
carácter, cuando adquiere grados de rigidez y esclerosis, se
transforma en reaccionario, en enemigo de la verdad, sobre todo cuando
dicha verdad puede desestabilizar el orden imperante. Habría
verdades incómodas, y los OVNIS serían, tal vez, la más
incómoda y perturbadora de esas verdades.
La
figura del "científico loco" viene a legitimar ese
discurso, pues se sitúa en la vanguardia, en la frontera de los
conocimientos actuales. Es un héroe de la inteligencia, que debe
sortear innumerables obstáculos y la burocrática oposición
de los colegas. Para muchos ufólogos, los nombres de James Mc
Donald y Joseph Allen Hynek se adaptaban perfectamente al estereotipo.
Mc Donald, físico atmosférico, luchando por convencer
a sus pares acerca del "mayor problema científico de nuestro
tiempo" (son sus palabras). Hynek, el astrónomo converso,
la figura idolátrica con más seguidores que lectores.
Por
cierto, este arquetipo contiene algunos elementos de verdad. Las tensiones
al interior de la(s) comunidad(es) científica(s) han ocupado
los esfuerzos teóricos de epistemólogos y sociólogos,
quienes han descubierto burocratismo, conformismo, conveniencias varias.
Sin embargo, "la Ciencia" –esa bestia negra de todos los irracionalismos
contemporáneos- es uno de los ámbitos culturales más
abiertos a la crítica, al cambio y a la confrontación
de ideas. Esa idea de la ciencia, como si de una conspiración
monolítica se tratase, es una caricatura que ha sabido extenderse
como un reguero de pólvora en las últimas dos décadas,
bajo el auspicio de la New Age y posmodernismos varios.
EL
CONOCIMIENTO PARALELO
Esta
idea viene, no sin razón, del ámbito de la Historia. De
la historia "no contada" al conocimiento "maldito"
de los hechos efectivamente acaecidos. Que ignoramos demasiadas cosas
de nuestro pasado, eso no puede negarse seriamente. Por cierto, ha habido
interpolaciones, falsificaciones y quemazones de documentos. ¿Quién
duda que la Historia, en buena medida, la han escrito los vencedores?
Pero, esta idea se ha generalizado a otras esferas, divulgando la noción
de que nosotros, los más sencillos y numerosos, sólo accedemos
a un ínfimo porcentaje de lo que se sabe por los círculos
exclusivos, por los Iniciados del Poder (político en sentido
amplio). Así, la verdad pura y dura sobre el origen del SIDA,
la "guerra de las galaxias", la clonación de seres
humanos y el trasplante de órganos... siempre estaría
en otra parte, en un lugar seguro, a buen recaudo de los profanos.
Lo
cierto es que, en parte, esta extendida noción tiene visos de
verdad. No admitirlos sería una ingenuidad flagrante. Pero se
ha llevado a niveles tan truculentos de exageración y paranoia
que, lejos de cumplir una función liberadora, encarna más
bien connotaciones oscurantistas. Es la cosmovisión científica
actual la que resulta cuestionada, no por sus aporías, sino por
la permanente sospecha política. Es un mundo invisible... e "invivible".
"PANEL
STURROCK" Y "PROYECTO COMETA": DESAFÍOS ACEPTADOS
Los
aspectos míticos esbozados en los párrafos anteriores,
han inundado cierta interpretación que se ha dado a las iniciativas
privadas de algunos científicos en torno a los OVNIS. Se les
ha visto con un triunfalismo imprudente por parte de muchos ufólogos.
Se han cantado loas largamente reservadas, las que no pudieron modularse
con el GEPAN, por ejemplo. Se ha dicho que una avanzadilla de la ciencia
ha sido capaz de rasgar los velos, de tomar por asalto los secretos
guardados bajo las siete llaves del ocultamiento. Se ha decretado que
la ortodoxia tambalea y pide agua, pegada a las cuerdas...
En
este nuevo especial de "La Nave de los Locos" queremos entregar
una versión más equilibrada de este asunto. No por afán
negativista, sino por un acentuado escrúpulo informativo. Tanto
el Panel Sturrock como el Informe Cometa son interesantes (el primero
más que el segundo) y vale la pena conocerlos. Plantean cuestiones
incómodas, claro. Pero no han conseguido arribar a un punto razonable
de certidumbre. Era, entonces, necesaria la crítica racional
y el debate franco. Así que dejo con ustedes a prestigiosas firmas
internacionales que acometerán la tarea. ¡Que suba el telón
y comparezcan los OVNIS oficiosos!
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