Los
ufólogos son mártires religiosos. Se jactan de preservar
una ética irreprochable, de investigar hasta las últimas
consecuencias y de poner en juego nada menos que sus propias vidas en
pro del sacro objetivo de develar la realidad de un mundo extraterrestre,
siempre complotivo y siniestro. Andan con sus gabardinas de sabiduría
saltando de piedra en piedra, publicando en revistas de poco brillo,
concluyendo en que una mente superior gobierno el todo.
Esa
masa gris –amoral– conjuga la armonía de la ignorancia con la
del ocultismo medieval. Se trata de una figura arquetípica de
gran trascendencia entre los que miran al espacio emocionándose
sin causa alguna. Una nueva clase de culto está creciendo en
el mundo occidental. Su deidad principal es una fusión entre
el agente Mulder y Jesucristo, capaz de temblar la tierra con un simple
soplido de su monstruosa boca. Aquellos que le rinden tributo han perdido
toda dignidad. Con tal de ubicar más dinero en sus bolsillos,
usarán cualquier pretexto –por más incoherente que parezca–
para lograr tal emprendimiento. No hay límites.
EL
REINO DEL MORBO
Recibí
en mi casilla de correo electrónico una docena de mensajes aludiendo
la presencia sobrenatural en el lamentable ataque terrorista acontecido
el 11 de septiembre del corriente año contra las torres gemelas
en los Estados Unidos. Para mi disgusto, entremezclado con unos gramos
de ira, leí gran cantidad de falacias respecto al origen y posible
intervención de agentes externos en el ataque.
Para
una mejor comprensión de esta temática paso a enumerar
en tres grandes grupos las atrocidades vertidas:
1.
Satanás fue el que generó el desastre.
PRUEBA:
un frame (cuadro) obtenido de una de las cámaras
de la cadena CNN, donde se aprecia claramente la cara del demonio amalgamada
en una nube de polvo.
2.
Los extraterrestres salvaron a los pasajeros de los aviones impactados,
transportándolos un segundo antes de la inevitable muerte.
PRUEBA:
varios son los OVNIS que pueden ser examinados en las fotografías
obtenidas durante y después del desastre. Para más información:
Pedro Romaniuk te comentará estos disparates telefónicamente
y, si tienes suerte, te venderá un instructivo libro y un video
sobre el tópico de secuestros en vuelo.
3.
Varios videntes alrededor del globo vaticinaron el atentado.
PRUEBA:
la gran cantidad de dotados entrevistados por las cadenas tanto
latinoamericanas como norteamericanas, sin mencionar las europeas, donde
explican que conocían cuándo explotarían las torres.
Creo
que los postulados son tan débiles que ni vale la pena analizarlos,
pero para que no me tilden de injusto voy a inspeccionarlos uno por
uno.
1
- La cuestión demoníaca
Según
los teólogos, el rey de las mentiras convive junto a cada uno
de nosotros; susurra el pecado a la oreja para que lo practiquemos en
primera persona. En este campo no intento denigrar ninguna creencia.
Tanto los satanistas como los cristianos tienen y deben de practicar
su religión abiertamente, siempre y cuando se respeten mutuamente.
Aunque a veces parezca tan utópico, aunque el sumo pontífice
aparezca en la TV aludiendo que la redención se llevará
a cabo –con cierta exclusividad celestial– a través de Jesús.
¿Qué les depara el destino al resto de las religiones? ¿Acaso
la extinción? No quisiera entrometerme en la postura espiritual
del lector. Espero que sepa comprender la necesidad de plantear una
base concreta.
El
sujeto que deformó el cuadro de la CNN pertenece a un grupo que
utiliza los medios electrónicos para instaurar la psicosis popular.
Conjura perfectamente las perversiones particulares (apoyadas en una
infancia desdichada) y la necesidad de publicidad. La carencia de reconocimiento
ha llevado a miles de hombres al pozo de la acción colateral.
Para perpetrar su mini-complot ha tergiversado la imagen del
atentado en un procesador digital que se puede encontrar en cualquier
tienda de informática. Luego, buscó en los rincones de
su inconsciente la figura perfecta. La respuesta no se hizo esperar
demasiado: ¿qué mejor antagonista que el Diablo?. Ese arcángel
belicoso que cayó en la mazmorra al deshonrar a su creador, que
se hundió en el vómito de su fracaso y que inspira a sus
seguidores a rendirle sacrificios sexuales.
El
conspirador situó el puntero del mouse sobre la zona nublosa.
Atenuó la imagen y le dio los toques finales igualando la luminosidad
entre campo retocado y fondo. El proceso completo se puede realizar
en unos míseros veinte minutos. Veinte minutos para generar en
el otro, en mi prójimo más cercano, un paisaje de horror.
Colocando este elemento en el clima del atentado se obtiene la receta
del caos. Con la ayuda del e-mail distribuyó este panfleto, que
se multiplicó, y se multiplicó...
2
– Los secuestros estelares
Cuando
el trasbordador Challenger explotó, la población
mundial se encontró anonadada. ¿Cómo había sido
posible aquella desgracia? ¿Acaso los técnicos habían
cometido un error fatal? Éste fue uno de los peores momentos
que pasó la NASA. Las vidas perdidas de los inocentes, la imagen
repetida de la maestra en los monitores de los norteamericanos, y la
bruma de la tragedia circulando por el firmamento. Un golpe bajo a los
intereses económicos de los EE.UU. respecto al espacio, su frontera
final, su mercado final.
Mencioné
anteriormente a Pedro Romaniuk. Este célebre ítem de la
cultura OVNI argentina profetiza sobre la llegada de extraterrestres
cristianos que duplican panes digitales, y que alimentarán a
los pobres del mundo una vez instalados en la faz terrestre. Investigador
independiente, parapsicólogo, geólogo, físico,
y otros tantos dotes lo elevan al status de ufólogo. Similar
al Antonio Ribera español, Romaniuk ha formado a un sinfín
de investigadores a lo largo de su existencia. Fabio Zerpa comentó
en una conferencia que "Romaniuk es tan importante para la historia
de la investigación ovni como Einstein para la física".
Sin comentarios.
Después
de la explosión del mencionado transbordar Romaniuk salió
a los medios a alertar sobre una conspiración alienígena.
Colaboracionistas humanos ayudaron a los asesinos estelares, quienes
secuestraron –segundos antes– a los astronautas y los llevaron a una
nave camuflada. Como debía ser: pocos fueron los que le creyeron
ya que, al exigir pruebas, el ufólogo desapareció en un
vaho místico. Cualquier persona es libre de pensar lo que quiera.
La misión de los escépticos es advertir sobre la peligrosidad
de estos falsos postulados, pues ante cualquier tipo de tragedia a nivel
internacional emergerán de sus fosas los perpetuos dementes.
Si no, fíjese en el caso del drástico atentado contra
las torres gemelas. Los textos de Romaniuk sobre conflictos nucleares
(véase "Texto de ciencia extraterrestre", Ed. Larin, 1984)
son plataforma del proselitismo ufológico de las últimas
semanas. Ya veremos reflejadas en las portadas de las revistas sobre
OVNIS y paranormalidad las inexplicables manchas alrededor de las caídas
torres, de supuestos platillos siguiendo a los aviones estrellados,
y mucho más.
3
– Clarividencia retardada
El
año pasado un paciente, devoto de las reuniones espiritistas,
me comentó –con tono exhausto– que había percibido una
exótica imagen cuando realizaba el denominado "juego
de la copa" (variante latina de la ouija) junto a varios amigos.
El ser presente en la reunión fijó su atención
sobre este joven obligándole a cerrar los ojos. Perdió
momentáneamente el uso de sus brazos y piernas. Quedó
en silencio sin poder mover siquiera la boca. Visionó –a posteriori–
una zona desértica habitada por aborígenes. Estos sujetos
comían un poco de carne asada mientras el viento agitaba sus
cabellos. Sin previo aviso cayó una bomba procedente del cielo
que, al tacto con el terreno, explotó generando una bola pastosa
de luz. El ente abandonó el cuerpo de su víctima
y el juego de la copa terminó. Ésta fue la traumática
experiencia de mi paciente, del cual no tengo noticia en la actualidad,
pero que logró enfrentar el suceso varias sesiones más
tarde. Le hice comprender que el ambiente en que se desarrolló
el encuentro estaba cargado de sugestión. Todos esperaban
que pasara algo, cualquier vibración de sus cuerpos o de los
objetos presentes en el cuarto podría connotar la actividad de
un espíritu. Ah, casi lo olvidaba. Después de recuperar
la movilidad de sus manos el joven se levantó y devolvió
la cena sobre la mesa. Comprendan por un segundo la importancia de asimilar
este tipo de usanzas.
En
la tercera sesión conversamos sobre atentados. Por esos días
la organización separatista ETA había colocado una bomba
dando muerte a tres personas. La conversación derivó en
la violencia, en la guerra y las armas que la componen. El joven me
dijo que había leído hace unos meses un libro sobre las
primeras pruebas atómicas en el desierto norteamericano. Expresó
su desagrado por la utilización de tal instrumento para el servicio
del mal. Examiné esa frase con dubitación. Siguió
explicándome, pero aparté mis pensamientos, razoné
lo que su voz interna trataba de explicarme. Al rato supe de qué
estábamos hablando. Su mente extrajo de ese libro los elementos
para gestar la fantasía que vivió en el juego.
Inquirí en el tópico hasta dar en el blanco: las fotografías
expuestas en la obra lo impresionaron mucho más de lo que pensaba.
Exhibían toscos muñecos de prueba carcomidos por la radioactividad.
Anchos campos marchitos, sin vida.
Con
todo esto no quiero más que especificar una premisa: la clarividencia
no existe. ¿Cuánto dinero, tiempo y recursos humanos utilizó
la ex Unión Soviética en la búsqueda del poder
psíquico? ¿Millones de dólares? Puedo hablar de los llamados
videntes a distancia, esos hombres y mujeres norteamericanos
que describían a la imperfección puestos de batalla soviéticos.
Trayendo este dato a los actuales ataques terroristas contra EE.UU.,
contemplo una verdad inexorable. Si fueron muchos los que divisaron
la tragedia... ¿por qué no informaron a las autoridades?
Es relativamente sencillo salir a las pocas horas acontecido el desastre
y exponer que uno sabía lo que iba a suceder. Pero no di aviso,
no impedí que esos inocentes perecieran y que los culpables cayeran
en las manos de la justicia. Eso me convierte en colaboracionista. Es
por esto que me parecen idiotas aquellos clarividentes que realizan
este tipo de comentarios únicamente para aumentar la venta de
sus empolvados tratados.
LA
CRUZADA INFINITA
Vivimos
una realidad tecnócrata. Relatada por el aparato mediático
psicodélico, una alimaña amorfa, hambrienta. Nuestro punto
de vista está reducido a unos meros años de vagabundeo
filosófico, mezclado con el trabajo y las relaciones interpersonales.
Somos una parte diminuta del universo. El deseo de crecer, de abarcar
más nos llevará a la destrucción.
Estamos
a tiempo de cambiar.
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