La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 13
LOS CAPRICHOS DEL DESTINO
RODOLFO TASSI
(ARGENTINA) - 2002

El diablo en el ataque al WTC...Los ufólogos son mártires religiosos. Se jactan de preservar una ética irreprochable, de investigar hasta las últimas consecuencias y de poner en juego nada menos que sus propias vidas en pro del sacro objetivo de develar la realidad de un mundo extraterrestre, siempre complotivo y siniestro. Andan con sus gabardinas de sabiduría saltando de piedra en piedra, publicando en revistas de poco brillo, concluyendo en que una mente superior gobierno el todo.

Esa masa gris –amoral– conjuga la armonía de la ignorancia con la del ocultismo medieval. Se trata de una figura arquetípica de gran trascendencia entre los que miran al espacio emocionándose sin causa alguna. Una nueva clase de culto está creciendo en el mundo occidental. Su deidad principal es una fusión entre el agente Mulder y Jesucristo, capaz de temblar la tierra con un simple soplido de su monstruosa boca. Aquellos que le rinden tributo han perdido toda dignidad. Con tal de ubicar más dinero en sus bolsillos, usarán cualquier pretexto –por más incoherente que parezca– para lograr tal emprendimiento. No hay límites.

EL REINO DEL MORBO

Recibí en mi casilla de correo electrónico una docena de mensajes aludiendo la presencia sobrenatural en el lamentable ataque terrorista acontecido el 11 de septiembre del corriente año contra las torres gemelas en los Estados Unidos. Para mi disgusto, entremezclado con unos gramos de ira, leí gran cantidad de falacias respecto al origen y posible intervención de agentes externos en el ataque.

Para una mejor comprensión de esta temática paso a enumerar en tres grandes grupos las atrocidades vertidas:

1. Satanás fue el que generó el desastre.

PRUEBA: un frame (cuadro) obtenido de una de las cámaras de la cadena CNN, donde se aprecia claramente la cara del demonio amalgamada en una nube de polvo.

2. Los extraterrestres salvaron a los pasajeros de los aviones impactados, transportándolos un segundo antes de la inevitable muerte.

PRUEBA: varios son los OVNIS que pueden ser examinados en las fotografías obtenidas durante y después del desastre. Para más información: Pedro Romaniuk te comentará estos disparates telefónicamente y, si tienes suerte, te venderá un instructivo libro y un video sobre el tópico de secuestros en vuelo.

3. Varios videntes alrededor del globo vaticinaron el atentado.

PRUEBA: la gran cantidad de dotados entrevistados por las cadenas tanto latinoamericanas como norteamericanas, sin mencionar las europeas, donde explican que conocían cuándo explotarían las torres.

Creo que los postulados son tan débiles que ni vale la pena analizarlos, pero para que no me tilden de injusto voy a inspeccionarlos uno por uno.

1 - La cuestión demoníaca

Según los teólogos, el rey de las mentiras convive junto a cada uno de nosotros; susurra el pecado a la oreja para que lo practiquemos en primera persona. En este campo no intento denigrar ninguna creencia. Tanto los satanistas como los cristianos tienen y deben de practicar su religión abiertamente, siempre y cuando se respeten mutuamente. Aunque a veces parezca tan utópico, aunque el sumo pontífice aparezca en la TV aludiendo que la redención se llevará a cabo –con cierta exclusividad celestial– a través de Jesús. ¿Qué les depara el destino al resto de las religiones? ¿Acaso la extinción? No quisiera entrometerme en la postura espiritual del lector. Espero que sepa comprender la necesidad de plantear una base concreta.

El sujeto que deformó el cuadro de la CNN pertenece a un grupo que utiliza los medios electrónicos para instaurar la psicosis popular. Conjura perfectamente las perversiones particulares (apoyadas en una infancia desdichada) y la necesidad de publicidad. La carencia de reconocimiento ha llevado a miles de hombres al pozo de la acción colateral. Para perpetrar su mini-complot ha tergiversado la imagen del atentado en un procesador digital que se puede encontrar en cualquier tienda de informática. Luego, buscó en los rincones de su inconsciente la figura perfecta. La respuesta no se hizo esperar demasiado: ¿qué mejor antagonista que el Diablo?. Ese arcángel belicoso que cayó en la mazmorra al deshonrar a su creador, que se hundió en el vómito de su fracaso y que inspira a sus seguidores a rendirle sacrificios sexuales.

El conspirador situó el puntero del mouse sobre la zona nublosa. Atenuó la imagen y le dio los toques finales igualando la luminosidad entre campo retocado y fondo. El proceso completo se puede realizar en unos míseros veinte minutos. Veinte minutos para generar en el otro, en mi prójimo más cercano, un paisaje de horror. Colocando este elemento en el clima del atentado se obtiene la receta del caos. Con la ayuda del e-mail distribuyó este panfleto, que se multiplicó, y se multiplicó...

2 – Los secuestros estelares

Cuando el trasbordador Challenger explotó, la población mundial se encontró anonadada. ¿Cómo había sido posible aquella desgracia? ¿Acaso los técnicos habían cometido un error fatal? Éste fue uno de los peores momentos que pasó la NASA. Las vidas perdidas de los inocentes, la imagen repetida de la maestra en los monitores de los norteamericanos, y la bruma de la tragedia circulando por el firmamento. Un golpe bajo a los intereses económicos de los EE.UU. respecto al espacio, su frontera final, su mercado final.

Mencioné anteriormente a Pedro Romaniuk. Este célebre ítem de la cultura OVNI argentina profetiza sobre la llegada de extraterrestres cristianos que duplican panes digitales, y que alimentarán a los pobres del mundo una vez instalados en la faz terrestre. Investigador independiente, parapsicólogo, geólogo, físico, y otros tantos dotes lo elevan al status de ufólogo. Similar al Antonio Ribera español, Romaniuk ha formado a un sinfín de investigadores a lo largo de su existencia. Fabio Zerpa comentó en una conferencia que "Romaniuk es tan importante para la historia de la investigación ovni como Einstein para la física". Sin comentarios.

Después de la explosión del mencionado transbordar Romaniuk salió a los medios a alertar sobre una conspiración alienígena. Colaboracionistas humanos ayudaron a los asesinos estelares, quienes secuestraron –segundos antes– a los astronautas y los llevaron a una nave camuflada. Como debía ser: pocos fueron los que le creyeron ya que, al exigir pruebas, el ufólogo desapareció en un vaho místico. Cualquier persona es libre de pensar lo que quiera. La misión de los escépticos es advertir sobre la peligrosidad de estos falsos postulados, pues ante cualquier tipo de tragedia a nivel internacional emergerán de sus fosas los perpetuos dementes. Si no, fíjese en el caso del drástico atentado contra las torres gemelas. Los textos de Romaniuk sobre conflictos nucleares (véase "Texto de ciencia extraterrestre", Ed. Larin, 1984) son plataforma del proselitismo ufológico de las últimas semanas. Ya veremos reflejadas en las portadas de las revistas sobre OVNIS y paranormalidad las inexplicables manchas alrededor de las caídas torres, de supuestos platillos siguiendo a los aviones estrellados, y mucho más.

3 – Clarividencia retardada

El año pasado un paciente, devoto de las reuniones espiritistas, me comentó –con tono exhausto– que había percibido una exótica imagen cuando realizaba el denominado "juego de la copa" (variante latina de la ouija) junto a varios amigos. El ser presente en la reunión fijó su atención sobre este joven obligándole a cerrar los ojos. Perdió momentáneamente el uso de sus brazos y piernas. Quedó en silencio sin poder mover siquiera la boca. Visionó –a posteriori– una zona desértica habitada por aborígenes. Estos sujetos comían un poco de carne asada mientras el viento agitaba sus cabellos. Sin previo aviso cayó una bomba procedente del cielo que, al tacto con el terreno, explotó generando una bola pastosa de luz. El ente abandonó el cuerpo de su víctima y el juego de la copa terminó. Ésta fue la traumática experiencia de mi paciente, del cual no tengo noticia en la actualidad, pero que logró enfrentar el suceso varias sesiones más tarde. Le hice comprender que el ambiente en que se desarrolló el encuentro estaba cargado de sugestión. Todos esperaban que pasara algo, cualquier vibración de sus cuerpos o de los objetos presentes en el cuarto podría connotar la actividad de un espíritu. Ah, casi lo olvidaba. Después de recuperar la movilidad de sus manos el joven se levantó y devolvió la cena sobre la mesa. Comprendan por un segundo la importancia de asimilar este tipo de usanzas.

En la tercera sesión conversamos sobre atentados. Por esos días la organización separatista ETA había colocado una bomba dando muerte a tres personas. La conversación derivó en la violencia, en la guerra y las armas que la componen. El joven me dijo que había leído hace unos meses un libro sobre las primeras pruebas atómicas en el desierto norteamericano. Expresó su desagrado por la utilización de tal instrumento para el servicio del mal. Examiné esa frase con dubitación. Siguió explicándome, pero aparté mis pensamientos, razoné lo que su voz interna trataba de explicarme. Al rato supe de qué estábamos hablando. Su mente extrajo de ese libro los elementos para gestar la fantasía que vivió en el juego. Inquirí en el tópico hasta dar en el blanco: las fotografías expuestas en la obra lo impresionaron mucho más de lo que pensaba. Exhibían toscos muñecos de prueba carcomidos por la radioactividad. Anchos campos marchitos, sin vida.

Con todo esto no quiero más que especificar una premisa: la clarividencia no existe. ¿Cuánto dinero, tiempo y recursos humanos utilizó la ex Unión Soviética en la búsqueda del poder psíquico? ¿Millones de dólares? Puedo hablar de los llamados videntes a distancia, esos hombres y mujeres norteamericanos que describían a la imperfección puestos de batalla soviéticos. Trayendo este dato a los actuales ataques terroristas contra EE.UU., contemplo una verdad inexorable. Si fueron muchos los que divisaron la tragedia... ¿por qué no informaron a las autoridades? Es relativamente sencillo salir a las pocas horas acontecido el desastre y exponer que uno sabía lo que iba a suceder. Pero no di aviso, no impedí que esos inocentes perecieran y que los culpables cayeran en las manos de la justicia. Eso me convierte en colaboracionista. Es por esto que me parecen idiotas aquellos clarividentes que realizan este tipo de comentarios únicamente para aumentar la venta de sus empolvados tratados.

LA CRUZADA INFINITA

Vivimos una realidad tecnócrata. Relatada por el aparato mediático psicodélico, una alimaña amorfa, hambrienta. Nuestro punto de vista está reducido a unos meros años de vagabundeo filosófico, mezclado con el trabajo y las relaciones interpersonales. Somos una parte diminuta del universo. El deseo de crecer, de abarcar más nos llevará a la destrucción.

Estamos a tiempo de cambiar.

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