Creo
que, entre los casos primigenios de la llamada ufología,
Aztec se ha convertido en la materia prima que nutrió a los futuros
seguidores del fenómeno –surrealista– de los platillos volantes.
Avanzando un poco más en este punto, me arriesgo a exponer que
lo han fotocopiado, borrando algún dato, agregando otro, alrededor
de todo el mundo.
Un
caso lleno de intrigas, desapariciones, muertes, periodistas desprestigiados
y extraterrestres armados con telequinesia artificial. Sólo algunos
de los principales elementos de cocción del caldo sideral.
LA CAÍDA
La trama se inició el 25 de marzo de 1948 en el pacífico
pueblo de Aztec. Por aquel entonces gran parte del mundo occidental
se hallaba sumido en el temor por un conflicto nuclear con los asiáticos,
por lo que –reforzado con el incidente Roswell– se produjo un cataclismo
en las mentes de los norteamericanos. Un grupo autodenominado los Oradores
del Mammón (agrupación de índole satánica
que se expandió por todo Nuevo México y de la cual devino
la terrible secta Sons of God) promovía en sus libros
que "en el lado oscuro de la luna está nuestra salvación,
demos gracia a los selenitas del cuerno noble, pues a ellos emigraremos
una vez muertos". Por suerte la policía dio con el líder,
Louis Francesco, un italiano ilegal que había sido perseguido
durante años. El resto de sus seguidores fueron enjuiciados y
encarcelados.
Esa fresca noche del 25, el desierto pareció exhalar los preparativos
para el inevitable accidente. Tres radares detectaron un objeto volador
que perdió el control y se desplomó sobre el terreno.
De inmediato los militares designaron al Gral. Marshall como líder
del grupo de inspección y, gracias a la experiencia obtenida
por el incidente del pasado año, informaron al presidente Truman.
Este –sobresaltado por la noticia– organizó un grupo de científicos
que analizaría el nuevo artefacto volante. Recordemos que en
el caso específico de Roswell, los et sobrevivientes fueron trasladados
hasta Canadá, donde se los utilizó como conejillos
de Indias. Se les drenó el conocimiento sobre sus aeronaves.
Nuestra actual tecnología digital es producto de ese intercambio
cultural.
El Dr. Vannevar Bush y una decena de prestigiosos investigadores
se unieron a la extravagante IPU (Interplanetary Phenomenon Unit) y
cercaron la zona, previendo algún desliz de información
que atrajera la atención de curiosos o periodistas. Una humilde
familia de granjeros que vivía en la cercanía del choque
fue silenciada. Si llegaban a comunicar, en un futuro cercano, lo que
vieron y oyeron serían eliminados de la faz terrestre.
Sucedió que los militares no lograban entrar en el OVNI. Parecía
estar construido a base de un metal altamente resistente, impenetrable.
Cuatro orificios triangulares recorrían la sección superior.
A Marshall se le ocurrió que la sustancia vidriosa presente en
esas ventanas podría ser cuarteada. Después de
varias horas de incesante penetración, una de ellas cedió.
La primera imagen que percibieron los presentes fue atroz. Dos seres
de 1,20 m de altura yacían muertos sobre los paneles de control.
Sus epidermis estaban carbonizadas, aunque no brotaba la más
mínima humareda de ellos. El problema –intensificado– seguía
siendo cómo entrar. Uno de los científicos advirtió
que un botón que sobresalía en una de las paredes metálicas
internas podría llegar a ser el comando para abrir alguna clase
de puerta. Con la ayuda de un largo bastón logró presionarlo
y ¡bop! ¡De la nada surgió un portal!
La sorpresa fue mucho mayor de lo esperado. En una recámara inferior,
otros 12 extraterrestres fueron hallados. La mitad recostados en unas
literas que brotaban de la textura de la pared. El Dr. Bronk se encargó
de examinar los cadáveres. Pidió equipamiento criogénico,
para mantener en frío los exquisitos especímenes. Por
otra parte, Berkner, Heiland y Hunsakeer fueron designados para decodificar
la extraña tecnología de propulsión. Recordemos
que los 30 metros de la circunferencia de la aeronave obligaban a que
existiera un motor, o algo parecido que proyectara la materia a una
celeridad superior a la velocidad de la luz. Para esto fueron recolectados
varios fragmentos de los paneles de la sección superior.
Después de la obtención de los datos y de que tres camionetas
llevaran los cuerpos de los caídos, los militares se preguntaban
cómo trasladar semejante nave a Los Álamos. Una misión
nada sencilla. Entretanto, Berkner llegó a dilucidar una conexión
entre el panel 1º y el 4º. Ambos parecían estar compuestos por
similares instrumentos de navegación. Por lo que apretando una
perilla y la otra al mismo tiempo produciría una acción
colateral. Con la ayuda de Hunsakeer accionaron dichas palancas. Instantáneamente
la nave se desgajó en varias partes. Un milagro que nadie resultara
herido, salvo algunos rasguños por el derrumbe.
Los rumores cuentan que el OVNI fue reensamblado en la base americana
y que perduró allí durante un año. El primer periodista
que accedió a la noticia, Frank Scully (¿algún parecido
con la amiguita de Mulder?) publicó en varios periódicos
su investigación por lo que, con el correr de los meses,
fue desprestigiado públicamente por las fuerza aérea de
los EE.UU.
Agrego un dato más que potencial: el ufólogo portugués
Ismael Palâo me envió por correo electrónico un
archivo que contiene la desgrabación de la ¿entrevista? que realizó
el mismísimo general. Marshall a uno de los extraterrestres que,
a pesar del primer vistazo, no estaba muerto sino dormido. Según
Palâo lograron comunicarse con él mediante un computador
de avanzada. Expongo algunas líneas (las más sobresalientes
según mi humilde escepticismo) que les darán una visión
de la descomunal bobería del caso Aztec. Por lo que –si hay personas
sensibles entre los lectores– les recomiendo hacerse a un lado.
"Marshall: ¿De dónde vienen?
ET:
Lejos, lejos, otro lugar, otro.
Marshall:
El choque, ¿fue producto de un problema en su nave?
ET:
No querer bajar, querer ir, otro planeta, otro lugar, sí, problema,
con energía, planeta alterar energía.
Marshall:
Usted no falleció como los otros, ¿por qué?
ET:
(grave silencio) Estar preparado antes, preparado más
que compañeros, ellos seguir estando, en otro plano, seguir viviendo
en mi mundo, estar en estado, energía pura..."
Sin
palabras.
UNA MEZCLA PELIGROSA
Un atropello a la razón. Un juego para dementes. Aztec
es –particularmente– una fábula infantil. Todavía no comprendo
el por qué de ocultar y segregar la evidencia de vida en otros
planetas. ¿Cuál es la verdadera razón? ¿A qué propósito
sirve? Y lo más importante: ¿a quién favorece que desconozcamos
que en la constelación XXX existan unas hormigas multicolores
de coeficiente superior al nuestro?.
El fenómeno OVNI es la herramienta de la que se han valido los
gobiernos del mundo, principalmente el norteamericano, para distraer
la atención de los pueblos. La pobreza, el desempleo, el hambre,
la ausencia de perspectivas futuras de la juventud, son los verdaderos
problemas que hay que eliminar. Si seguimos consumiendo las quimeras
de los eternos desvariados terminaremos echando a perder este maravilloso
mundo y a sus habitantes.
Quienes
deseen comunicarse directamente con Rodolfo Tassi, pueden escribir a
spiritual3@lycos.com
y realizarle personalmente los comentarios que estimen pertinentes
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