La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 17
EDITORIAL
LA NAVE DE LOS LOCOS

Nuestro actual paisaje mediático es deprimente. Programas televisivos en que campean la estulticia y la incultura, el ruido incesante y las risas pavlovianas, sin olvidarnos de los movimientos y melodías de moda, cada vez más elementales, cada vez más invasivos.

Somos bombardeados con bailes mínimos, a medias entre lo erótico y lo infantil, y canciones cuyas letras lindan incluso con la oligofrenia. Además, una parte nada desdeñable de la prensa escrita supone que debiera desvelarnos la vida de "los famosos": qué hacen, qué comen, qué opinan, con quién copulan... Y por la radio, una serie de conversadores (claro, hay excepciones) nos sumen de lleno en todos los resentimientos y lugares comunes patrios, con torturante empeño.

Pero el irracionalismo tiene muchas variantes, tales como mesiánicos comentaristas que exudan intolerancia y odian todo lo que no comprenden (que es muchísimo); o cruzados morales que viven más obsesionados con el sexo que cualquier pornógrafo; o insufribles chauvinistas, que nos enrostran su barbarie demagógica, patriotera y sub-intelectual. Todos ellos, por supuesto, muy virtuosos y pletóricos de "valores" (y no me refiero sólo a la Bolsa de Valores).

No se piense que esto nada tiene que ver con La Nave. Por el contrario, algunos de los medios entregados a "defender la moral cristiana" (defensa que amenizan contradictoriamente con las más maratónicas exhibiciones de culos y tetas que conozca la historia de nuestra televisión) son los principales sustentadores de ese ruido ensordecedor que impide la crítica racional, esto es, la que está más allá de emocionalismos espurios y injustificables. Por eso, La Nave se mantiene a prudente distancia de tamaño circo. Erramos por el horizonte, ya casi sin aterrizar, buscando el silencio que precede a toda reflexión seria.

Esta marea de estupidización colectiva, obviamente, supera los afanes ufológicos. Peores irracionalismos se tejen ya para consumo masivo. Al menos los platillos volantes permiten soñar con otros mundos. Frente a las manipulaciones venideras... son preferibles hasta las "Alerta-OVNIS".

Así que esta Nave, contrariamente a lo que piensan sus detractores, también mira a las estrellas, esas incandescentes esferas de gas y luz, que fascinan a todos, creyentes y escépticos por igual. Ante el imperio de la zarandaja, no perdamos la fascinación por las noches eternas del cielo profundo.

Los directores

PORTADA | SÓLO ON-LINE | BIBLIOTECA PDF | TODOS LOS ARTÍCULOS | LISTA DE CORREO | NOTICIAS | ESPECIALES