La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 17
LA OLEADA BELGA (UN DOSSIER INELUDIBLE)
SERGIO SÁNCHEZ
(CHILE) - 2002

Triángulos sobre BélgicaHace poco más de una década, en Bélgica, comenzaron a ser vistos unos extraños aparatos aéreos. Tenían forma triangular, realizaban maniobras absolutamente inusuales y fueron profusamente fotografiados. Los testimonios se acumularon y tuvieron con el alma en un hilo a todos los ufólogos europeos. Parecía ser el cúmulo de casos más verosímil de la historia de la ufología, la confirmación definitiva y largamente esperada de la existencia del fenómeno OVNI, en cuanto algo desconocido y de origen extrahumano.

Con el tiempo el debate se polarizó. La SOBEPS, entidad ovnística belga que dirigió el grueso de las investigaciones, se decantó por un veredicto favorable a la hipótesis "no terrestre". Los escépticos, especialmente los franceses de la línea psico-social, criticaron a la SOBEPS, reprochándole apresuramiento y lenidad en la evaluación de los casos. Sin embargo, tanto la SOBEPS como sus detractores estaban de acuerdo en un insólito punto: indiscutiblemente, una o más naves atípicas habían provocado la oleada o, al menos, una parte de ella. No fenómenos atmosféricos o delirios colectivos: ¡naves! Pero, ¿qué clase de naves?

Desde entonces, el interés por la espectacular oleada belga fue decreciendo. Los escépticos aceptaron la explicación de que todo había sido causado por prototipos militares estadounidenses, más una cuota clave de "mitopoyesis ufológica" (por usar una expresión de Stefania Genovese). Sin embargo, algo extraño ocurrió en el año 2000. Bertrand Méheust, el respetado antropólogo y sociólogo francés, figura simbólica de la "hipótesis psico-social" y neo-escéptico de fuste, volvía a poner candente el debate, al afirmar que la oleada permanecía inexplicada y que los descreídos franceses (Maugé, Pinvidic) y belgas (Scornaux, Van Utrecht) habían actuado con apresuramiento y reduccionismo facilista. Para Méheust, en suma, ninguno de sus colegas de la HPS había conseguido despachar la gran "anomalía belga" ni algunos resultados perturbadores publicados por la SOBEPS. Es de imaginarse el revuelo que causaron estas afirmaciones, sobre todo por los pergaminos intelectuales de quien las emitió.

En este número de La Nave queremos dar cuenta de este debate. Para ello, hemos seleccionado un trabajo que sostiene el origen extraterrestre de la oleada, debido a un físico de Lovaina, el Dr. Auguste Meessen; incluimos también un interesante texto del lúcido Wim van Utrecht, en que expone su postura escéptica. Y, para rematar, un análisis del agnosticismo de un científico social perplejo, el ya mentado Méheust. Esperamos que este nuevo dossier guste al paladar de nuestros lectores. Y ya, retrocedamos en la máquina del tiempo. Estamos en Bélgica, hace más o menos unos doce años... Es el turbulento otoño europeo de 1989.

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