La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 18
EDITORIAL
LA NAVE DE LOS LOCOS

Desde hace ya demasiado tiempo que nos llegan malas noticias desde Argentina. Los motivos parecen ser bien conocidos, y los culpables, más aún. Pero lo cierto es que una crisis socio-económica sin precedentes azota al país hermano. Y, para peor, las voces solapadas que deslegitiman el sistema político democrático... comienzan su letanía militarista: la "corrupción de la clase política".

Sí, es verdad, esa corrupción es vergonzosa. Pero hay quienes deliberadamente ignoran que la peor corrupción posible es la tortura, el asesinato, la desaparición forzada de personas. No hay desfalco que se iguale a la picana eléctrica sobre seres humanos indefensos. Un gobierno corrupto roba. Un gobierno gangsteril... roba y asesina. Ésa es la diferencia, precisa, entre el quilombo actual y el de la segunda mitad de los setenta. Ésa es la diferencia que no podemos olvidar, nosotros, los que admiramos la Argentina de Sábato, de Santos Discépolo, de Beatriz Sarlo, de Sebreli, de Zaffaroni. Que somos los mismos que deploramos la de Massera, Videla, López Rega y Aldo Rico.

Muchos encontrarán objetable este nuevo dossier, dadas las actuales condiciones de la nación trasandina. Pues para algunos, hablar de ufología argentina por estos días puede lindar casi con la falta de respeto. Por nuestra parte, no lo vemos así. Si hay un país latinoamericano en que la ufología ha tenido un desarrollo extraordinario, ése es Argentina.

Sólo un poco menos influyente que la española, la ufología argentina -para bien y para mal- ha marcado notablemente (más allá de lo que estén dispuestas a admitir) a sus similares de Chile, México, Perú, Colombia, etcétera. Libros como los de Vogt, Banchs, Uriondo, Zerpa y otros, han fortalecido muchas vocaciones investigadoras, tanto en sus orientaciones cientificistas como en las que están endeudadas con la racionalidad y el sentido crítico. Revistas como Cuarta Dimensión y UFO Press (tan disímiles en su rigurosidad) ganaron lectores en casi todo el mundo de habla hispana, fijando pautas y guiando las discusiones.

Era necesario, entonces, hacer algo de historia con la ufología argentina. Es que aún en crisis un país tiene el derecho a hacer un recuento de los sueños y misterios que le son más caros. Y, aunque parezca exagerado, en la ufología hay una parte -pequeña pero no desdeñable- de la historia social trasandina. Como lo mostró admirablemente Ignacio Cabria en el caso español, en todas partes pasa lo mismo, claro que con variaciones particulares. Así que, con entusiasmo y ya sin culpas, presentamos nuestro nuevo especial. Era lo más justo.

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