La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 18
Acrobat ReaderLA CRIPTOZOOLOGÍA COMO METÁFORA
SERGIO SÁNCHEZ
(CHILE) - 2002

El abominable hombre de las nieves"Las putillas brincarán, los enanos y jorobados distraerán la atención,
y los payasos romperán con sus bufonadas el ritmo del conjunto".
Charles Fort

La criptozoología, entendida como el estudio de los "animales ocultos, que pueden o no existir", se ha nutrido de una importante cantidad de material legendario. Desde Heuvelmans a Keel, los criptozoólogos han conseguido reunir un cúmulo nada desdeñable de narraciones insólitas, algunas rebosantes de poesía y misterio.

Pero, ¿qué podemos hacer con ellas? Innumerables partidas de exploradores han "peinado" los bosques de Norteamérica sin obtener evidencias materiales de "Pie Grande". No pocas expediciones científicas (y de las otras) han surcado las aguas del Lago Ness, esperando que un mítico plesiosaurio pueda, por fin, ser fotografiado, medido, grabado y, quizás, capturado. Pero nada. Hemos tenido que conformarnos, siempre, con fotografías dudosas (o abiertamente falsas) y con una plétora de relatos más o menos creíbles o fantasiosos (¿no nos suena familiar todo esto?).


Ahora bien, la criptozoología ha mostrado que muchas historias, tenidas por estrambóticas, poseían alguna base real. Y es que aun en nuestros días siguen descubriéndose nuevas especies de animales. Pero lo cierto es que no estamos acá para hablar del okapí, del celacanto o calamares más gigantes de lo habitual. Lo que nos interesa y fascina, en realidad, son las creaturas improbables, de aspecto fantástico y, en ocasiones, de grandes y peligrosos poderes. ¿Quién no se ha preguntado, alguna vez, por la existencia mítica de los dragones? ¿Por qué son tan universales en la imaginación humana? Alguien sugirió que provenían de sueños generados en la "sección reptiliana" de nuestro cerebro...

Cuando era niño, mi padre me contó la historia del Yeti, el "abominable hombre de las nieves". El tema se convirtió, al menos por un tiempo, en una verdadera obsesión para mí. Una especie de ser humano, primigenio y terrible, sobreviviendo en las heladas estribaciones de los Himalayas, era el catalizador adecuado para las más bizarras fantasías.

¿Le descubrirán "oficialmente" alguna vez? Estoy seguro de que mi estado de ánimo no tenía nada de original. En efecto, muchos deben haber sentido esa fascinación por la asombrosa perspectiva de que monstruos, grifos, serpientes marinas y hasta dinosaurios puedan estar presentes en nuestro planeta, ocultos, resistiéndose al avance humano, sobreviviendo en las montañas más altas y escarpadas, en las islas más inaccesibles, en los páramos más olvidados.

Y es que la criptozoología nos ayuda, en alguna medida, a soportar la prepotencia humana en su constante fisgonear por cada rincón del planeta. Los esfuerzos titánicos de tantos exploradores del pasado, hoy se vuelven triviales frente al turismo contemporáneo. Todos nos hemos ido convirtiendo en turistas, sea de "cuerpo presente" o con las ancas bien puestas en nuestros mullidísimos sillones, mientras vemos la televisión.

Pero la criptozoología nos sugiere que, en nuestro propio mundo, todavía quedan lugares ignotos, albergando exóticas creaturas. Es una especie de más allá terrestre. Por eso simpatizamos inconscientemente con las noticias de pterodáctilos en África, hombres-mono en la pluviselva sudamericana o serpientes marinas en el Mar de los Sargazos. Nuestra nueva sección, dedicada a los animales escondidos, será consecuente con esta intuición básica.

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