Guillermo
Carlos Roncoroni fue uno de los principales referentes de la ufología
científica argentina desde principios de la década de
los 70 hasta mediados de los 80.
Para
esclarecer al lector sobre la pasión que hoy (1990) le despiertan
los asuntos platillistas, hay que decir que cuando fue realizado este
(sin embargo breve) reportaje, Roncoroni cambió el agua de la
pecera dos veces, se paseó del living al baño o de la
cocina al comedor otras cuatro y bostezó en no menos de doce
ocasiones, hasta que el cronista tuvo la sensatez de cambiar de tema.
Con
todo, la charla ofrece un lúcido testimonio que le revelará
la opinión de un escéptico que bajó la guardia
sin levantar polvareda y, sobre todo, le servirá para entender
por qué Roncoroni se alejó del tema OVNI para transformarse
en un out-sider, en un crítico "prescindente" de la
ufología y de sus artífices.
¿Quiénes
somos los ufólogos, Guillermo?
Para
que alguien llegue a ser considerado un ufólogo, antes debe atravesar
una serie de etapas. Definirlas no es algo para hacer a la ligera, pero
voy a intentar una síntesis. Primero, colecciona recortes de
noticias sobre presuntas apariciones de OVNI. Segundo, elabora catálogos
con las noticias que consiguió reunir. Tercero, empieza a escribir
artículos teóricos, que, habitualmente, están refrendados
por los estudios estadísticos y por las noticias que llegó
a reunir. Desde luego, extraerá de sus catálogos los datos
que se adapten mejor a su teoría preferida. Es decir, al generar
esas teorías, dejará de lado aquellos casos que van a
contrapelo de sus ideas. Por ejemplo: los menos convenientes, serán
falsos o estarán mal investigados. Estos tres estadios, y el
nivel de desarrollo que alcancen los vicios que cometa en el último
de ellos, indicarán la evolución del pensamiento ufológico.
Por
cierto, para vos el problema del OVNI desapareció. Ya no sos
ufólogo...
Sí...
pero esta situación también se dio por una decisión
personal. Me di cuenta de que jamás iba a llegar a saber qué
carajo son los OVNI. Alguna vez tuve la certidumbre de lo contrario,
quise dar con las respuestas y -vos sos testigo- puse todo mi esfuerzo
para alcanzar ese objetivo. Pero cuando lo perdí de vista, las
pilas se me acabaron y entonces no me quedó otra que bajar los
brazos. Además, llega un momento en la vida en que uno tiene
que pensar en asuntos más productivos; dedicarse un poco más
al trabajo, a la familia. Y en hacer guita.
Por
un lado, decís que estás alejado de la ufología,
pero, a la vez, seguís siendo Presidente de la CIU. De hecho,
seguís colaborando con nosotros...
Posiblemente
esta contradicción sea sólo aparente, ya que mi distanciamiento
de la ufología nace de una combinación de factores afectivos
e intelectuales. Con la muerte de Hynek, en 1986, llegué a la
conclusión definitiva de que tenía que dejar el tema.
Tal vez, este hecho influyó en mí porque el viejo se fue
de este mundo sin saber qué carajo son los OVNI. Y me di cuenta
de que no es algo que solamente vaya a sucederle a Hynek. Todos van
a llevarse al cementerio las mismas preguntas... A la ufología
ahora la veo como un gran mito. Es puro verso ¿no? Creo que los
OVNIS son las hadas de la era tecnológica. En Gran Bretaña
hay gente que sigue creyendo en los elfos, en los gnomos, en las hadas.
De la misma manera, me parece que dentro de 50 años o más
habrá gente que seguirá creyendo en los OVNIS. Entonces...
Nota:
Extracto del artículo completo, que puede hallarse en el sitio
"Mitos
del Milenio", de Rubén Morales. Este texto fue escrito
en enero de 1990.
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