El
OVNI-Arca de Noé / Jorge
Anfruns Dumont & Nwobniwla
Editorial
El Triunfo / Chile / 1997
/ 145 páginas
"Las
inteligencias son como los paracaídas: sólo funcionan
cuando están abiertos", nos alecciona Anfruns en el prólogo
(p.7) de éste, su último libro. Tal vez este aforismo
tenga relación con la dedicatoria: "A todos los dioses que
viven a 33 años luz del centro de la galaxia y a los pillines
plenamente identificados que juegan a ser dioses". Veamos de qué
se trata, entonces. Fundamentalmente, de una larga entrevista a un extraño
personaje ("Nwobniwla") que se contactó con el autor,
parece que en condiciones de cierta clandestinidad. Tanto misterio se
debe a la importancia de las revelaciones que obtuvo: tremendas claves,
nada menos que sobre el pasado y destino de la Humanidad. Como dice
el propio Anfruns (Ibid.): "Este libro contiene una larga entrevista
a un ser humano muy sencillo pero, a la vez, muy valiente, sujeto que
vivió la experiencia de subir a una nave extraterrestre y conversar
largamente con sus ocupantes hace prácticamente treinta años".
Vale decir, es Nwobniwla quien habla a través de la mayor parte
del libro.
¿Qué
nos dice Nwobniwla? Porque prevengo al lector de que se encontrará
con un relato asaz delirante, donde se dan cita los peores lugares comunes
de la literatura pseudo-crítica de la Biblia judeo-cristiana.
El texto se prodiga en un intrincado laberinto de cálculos numéricos
sobre textos bíblicos y su conexión con las dimensiones
de la Gran Pirámide. Toda una novedad, como se ve. De lo que
estoy seguro es que ningún cabalista competente aceptaría,
no digo las conclusiones, sino la metodología exegética
de Nwobniwla, la que es de una estridente orfandad de conocimientos
serios sobre numerología bíblica.
Algunas muestras de las sensacionales revelaciones que inundan la obra
que comentamos (Nwobniwla pretende tener una revelación bombástica
que hacer a la Humanidad, verdad que se nos ha mantenido oculta durante
milenios -aclaro que he respetado la puntuación original):
-"El
Juicio Final es aquel que los seres humanos deberán tomar antes
del año 2000 con el fin de que llegado un nuevo milenio , la
humanidad conozca quién fue su creador y cuál fue el fin
de lo que él planificó con tanta sabiduría"
(p. 16).
-"(...)
en un principio me dio terror entregarlo a la Humanidad dado que el
hombre, el ser humano en general, no está preparado para considerar
de que la existencia de Dios que se conoce (sic.) no es un Dios real,
no es un Dios divino, sino que es un ser superior, un ser extraterrestre
con una inteligencia y una sabiduría miles de años adelantada
en el futuro" (p. 23).
-"Por supuesto que tengo el saber; pero, por qué habría
de decirlo si como usted ha visto por las cartas que envié a
los científicos y al Presidente Clinton, nadie creyó en
absoluto lo que yo decía ser verdad. La soberbia enceguece, pues
quién admitirá que un simple carpintero sepa más
que un superior" (p. 94).
-(Sobre
los secretos atesorados por la Gran Pirámide) "...cuando
los científicos hayan terminado de leer esta entrevista se desesperarán
por llegar a la cámara de la bestia 666, porque aquel que logre
llegar a ella poseerá la Tierra, y en ella encontrarán
los diseños del Arca de Noé y quien logre construirla
dominará el Planeta y el Universo, estoy seguro de que los egipcios
no lo permitirán, pues le pertenece el territorio divino en el
cual fue construida la Gran Pirámide" (p. 39).
-"Explícito no puedo ser, pues el enigma dejaría
de ser. Lo único que puedo indicar es que si todo esto ha estado
oculto por miles de años, no debe pensarse que será tan
fácil llegar a la cámara de la bestia 666, no hay dudas
de que tarde o temprano se llegará a ella, y no hay que descartar
que en siglos pasados algún intruso lo logró, y en ese
caso logran completa seguridad de que ya nada existirá en su
interior, por lo que los conocimientos divinos perdidos quedarán,
no quedando más fuente divina de la que soy portador" (p.
40).
-"Ahora,
sin duda, muchos ya saben mi lugar de residencia en los Estados Unidos,
mejor dicho, mi P.O. Box, pues les envié ésta cuando les
comuniqué mis intenciones: Universidades, Editoriales, Entidades
Gubernamentales, e indudablemente tienen la libertad de hacerlo (sic.)
si lo estiman conveniente, advirtiéndoles eso sí a los
medios, que no permitiré que se involucre la privacidad de mi
Familia" (p. 96). Prometido que no.
Como vemos, un gigantesco galimatías; y pido perdón al
lector por someterlo a tan largos entrecomillados. En todo caso, no
culpo al pobre Nwobniwla por estas declaraciones. El problema, en mi
opinión, radica y comienza en otra parte. Anfruns, famoso ovnílogo
chileno, fundador de MUFON-Chile, nos entrega este maremágnum
de revelaciones, esta panoplia teosófica, esta grandiosa pretensión
de originalidad, beneficiándose -como autor- de su exótico
contenido. Contrariamente a lo que pueda decir, Anfruns avala con su
firma este exaltado delirio, pues no se arruga al elogiar el valor de
Nwobniwla para subirse arriba de un ovni, recibiendo como premio la
Gran Verdad Universal.
Es
que así están las cosas en cierto sector de la ufología
criolla. El mismo Anfruns que defendía la autenticidad de la
autopsia extraterrestre, el que divulgaba en sus conferencias las barbaridades
del Majestic-12 (que cualquier ufólogo con un mínimo de
seriedad reconoce como fraudulentas), el que apareció con Jaime
Maussán en una de sus conferencias en Chile, lanzó al
mercado este panfleto sensacionalista, en veta apocalíptica,
tres años antes del 2000. Porque, si en algo coincido con Anfruns,
es en que todos los pillines sí están plenamente identificados.
El OVNI-Arca de Noé... Pese a que siempre habla el profeta Nwobniwla,
el currículo de Anfruns se toma las dos solapas -íntegras-
del libro. Un ítem de este abultado currículo se intitula
Programas de televisión en que ha participado; y es que la lista
no tiene desperdicio, pues nombra a cada programa y ¡a los animadores!
"Sábados Gigantes" (con don Francisco), "El festival
de la una" (con Enrique Maluenda), "Cóctel" (con
Kike Morandé), "La Ola" (con Marcela Vacarezza), "Revolviéndola"
(con Rafael Araneda). Y etcétera, porque ésta no es una
lista exhaustiva.
Así como algunos miden su calidad como investigadores con los
miles de kilómetros recorridos detrás de los ovnis, otros
lo harán juntando apariciones televisivas en programas "culturales".
Porque, como decía Nwobniwla, la soberbia enceguece. Pues ya
la fotografía de un ave en la p. 141 tiene el siguiente epígrafe:
"Por los cielos de calle Moneda, esquina Ahumada, cruzaba un aguilucho,
cerrando el círculo de mi primera trilogía". Ojalá
los extraterrestres predicaran la modestia... ¿O es que Nwobniwla
es una especie de alter ego de Anfruns, en cuyo caso todo sería
una broma (bastante) pesada? Misterio.
Y es que las inteligencias son como los paracaídas; claro, suponiendo
que las revelaciones de Nwobniwla nos ayuden a abrirlas y no empujen
al lector a los abismos del disparate, tan ilimitados como el vasto
cielo. Con paracaídas así, ¿quién nos salvará
del tremendo porrazo?
Esta obra marca, como habría dicho Luis González Manso,
"un punto de no retorno" en la ufología nacional. A
partir de la dupla Anfruns-Nwobniwla es improbable que vuelva a escribirse,
por estos lares, una similar antología de la incultura y la paranoia.
Con Boris Campos estas cosas se vuelven más tolerables y hasta
divertidas, pero con Anfruns de por medio, se me hace difícil
verles la gracia.
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