La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 2
GLOBALIZACIÓN Y CHUPACABRAS
JUAN GUILLERMO PRADO (CHILE) - 2000

Somos un país sin personalidad, sempiternamente sujeto a las influencias foráneas. Todo lo que llega de afuera, especialmente lo feo y extravagante, lo asumimos con inusitada devoción. El fenómeno no es nuevo, desde comienzos del siglo pasado han llegado a nuestra tierra las más extravagantes y siniestras sectas y muchos crédulos se han integrado a ellas sin la menor reflexión. Hoy, la moda gira en torno a las sectas platillistas y hay una legión de gurús que aseguran que viene una inminente catástrofe planetaria y que sólo los elegidos, léase aquellos que siguen sus abstrusas enseñanzas, se salvarán pues llegará una flota de naves extraterrestres a rescatarlos.

Algunos argumentarán que esta ola místico-alienígena es producto del mayor intercambio y las comunicaciones cada vez más rápidas y expeditas, agregando con seriedad es que "la globalización es un hecho", tal como lo ha señalado Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas.

Pero, esta estulticia ha llegado a nuestro folklore con motivo de la misteriosa muerte de animales ocurrida en las cercanías de la ciudad de Calama, que está ubicada en pleno desierto de Atacama. Allí habría aparecido el puertorriqueño "chupacabras", animalejo que allí con extraordinaria tenacidad ha dado cuenta de numerosos chanchos, cabras, ovejas y con un insólito sentido de ubicuidad se ha visto posteriormente en otros lugares de nuestra larga geografía.

Las explicaciones lógicas sobre el tema no sirven. No pueden ser perros salvajes o la acción depredadora de algunos alienados, tal vez pertenecientes a sectas satánicas. Hay sólo un culpable -el "chupacabras"-, aunque los supuestos testigos no se pongan de acuerdo sobre su fisonomía. Los medios de comunicación, ávidos de morbosidad, van hasta donde los llamen, sabiendo que muchas denuncias sobre las correrías del mítico "chupacabras" tienen relación con la acción de animales salvajes.

Sin embargo, los propagadores de la existencia de este supuesto animal de origen extraterrestre se olvidan, o no saben, que desde tiempos inmemoriales, entre los muchos animales mitológicos que habitan en nuestra tierra, está el legendario "piuchén", que dice la tradición es una mezcla entre ave de rapiña y culebra, que se alimenta de sangre y que habita en cavernas y huecos de árboles, tal como se cree sucede con el "chupacabras".

Tal vez sería mejor que interpretáramos los fenómenos extraños tras los análisis y estudios pertinentes y no consultando a quienes por aparecer en las pantallas de la televisión o en las páginas de un periódico son capaces de inventar o describir la presencia de seres que sólo existen en su febril imaginación.

Lo lamentable es que el "chupacabras" ya se ha instalado en la imaginación y en los temores de los chilenos, tan asiduos a recibir doctrinas y modas extranjeras. Quizás somos los adalides, y lo digo sin ánimo chauvinista, de la globalización en esta parte de América.

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