La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 2
ABDUCCIONES POR CORREO
ÓSCAR GARCÍA
(MÉXICO) - 1994

En Junio de 1993 un periodista del programa de TV de la cadena Telemundo "Ocurrió Así" realizó un reportaje sobre la actividad ufológica de Héctor Chavarría.

Cuando se hizo tal reportaje, Héctor invitó a Luis Ruiz Noguez, a Héctor Escobar y a mí para que diéramos nuestros puntos de vista sobre las investigaciones que él ha realizado. Así que lo hicimos y mientras se grababan algunas entrevistas se nos ocurrió subir a la azotea del edificio donde vivía Chavarría para mostrar, ante las cámaras, el modo en que se puede trucar un video o una fotografía de un OVNI. Tomamos un par de ceniceros del famoso restaurante Arby's, los pegamos, les pusimos un hilo, los colgamos y obtuvimos finalmente nuestro "OVNI Arbita", como le nombró Chavarría.

El reportero de Ocurrió Así grabó la maqueta y pudo mostrar que de ese modo es muy fácil falsificar supuestas "evidencias" corno las presentadas por "testigos" como Billy Meier o Amaury Rivera y que después son avaladas por "investigadores" como Jaime Maussán o Zita Rodríguez.

Unos días después se transmitió el programa y al empezar se mostró la filmación aparentándose que ésta era auténtica. Sin embargo, después se abría la imagen para mostrar cómo Héctor Escobar sostenía una caña de donde pendía la maqueta. Pero además de la filmación, durante esa exposición obtuvimos unas fotografías que, por cierto, nos quedaron muy bien... ¡y no las íbamos a desperdiciar!

EL OVNI DE TETEPILCO

Cuando nos enteramos de que la Sra. Chita Rodríguez había publicado en su revista Reporte OVNI unas fotos que, según Escobar, unos estudiantes habían trucado para comprobar la poca seriedad de la prensa "ufológica" y vimos que este mismo pasquín había plagiado un cuento de ciencia ficción escrito por Chavarría y después había publicado una historia increíble y absurda que Luis Ruiz se había encargado de mandarle para demostrar, por su parte, que efectivamente se creían todo y publicaban cualquier noticia y basura que llegaba a su redacción (además de plagiar algunos artículos) decidí realizar un experimento más para que así no pudieran negar lo obvio: la inexistente seriedad de Reporte OVNI. ¿Por qué?, pues porque en México siempre se suelen encontrar pretextos para negar los hechos y, conociéndolos, era muy posible que cuando reveláramos estos datos dijeran que nos los habíamos inventado...

Como dije, las fotos tomadas en la azotea del departamento de Chavarría, en la colonia Tetepilco, nos habían quedado muy bien así que ningunas otras eran mejores para mandárselas a la Sra. Rodríguez, junto con alguna historia increíble.

Así, unos meses después, le mandé una carta fechada en México D.F., el 15 de Diciembre de 1993, donde, escribiendo como si fuera una mujer, narraba una historia de abducción, inspirada en "Comunión" y en el caso de Linda Napolitano, esperando que ella los conociera, para así darle oportunidad de que se diera cuenta del engaño, pues quien hubiera leído esa obra, al leer mi carta, se daría cuenta que lo escrito por mí era un timo. Sin embargo la Sra. Chita, quien seguramente ni siquiera ha leído Comunión e igual y no conoce el caso Cortile, entonces mordió una ocasión más el anzuelo. Esta es la divertida historia que escribí en la carta...

"Srta. Zita Rodríguez, directora de Reporte OVNI:

Decidí escribirle ésta carta después de mucho pensarlo pues hace algunos meses al pasar por un puesto de revistas me llamó la atención, compré el numero 3 y ahí, en la pagina 18, observé una imagen que me ha movido a escribirle, la del ser que en las noches aparece en mi recamara. Después me di cuenta que quien dirigía la revista era una mujer, usted, así que decidí contarle esta historia que he guardado en silencio tanto tiempo pues necesito decírsela a alguien que me entienda pues incluso temo contárselo a mi mejor amiga, y pienso que usted por ser mujer me comprenderá mejor Son. 5 años desde que me ocurre esto. No sé como empezar. Es horrible, en las noches me despierto sudando y también llorando. Siento que ellos están ahí, que me están observando. En ocasiones me da terror irme a la cama y, a veces, no lo quiero hacer por miedo a ellos.

Recuerdo que de niña ellos también aparecían en mi cuarto. Esto fue cuando tenia creo que 8 años. Pero ahora no son los mismos a quienes yo veía de niña en mi cuarto. Eran de la misma estatura, corno de metro y medio, pero vestidos de monjes, con una capucha de la que solo resaltaban unos ojos brillantes. A veces se aparecían en grupos de tres y se quedaban por horas observándome. A mí me daba verdadero terror y sólo me metía bajo las sábanas hasta que se iban. Después el tiempo pasó. Ellos dejaron de visitarme y yo continúe mi vida normal.

Pero hace 5 años, cuando cumplí 30, ellos volvieron y ahora no se quedan quietos mirándome. Se han quitado la capucha y he visto sus rostros, son horribles. Juegan conmigo y parece que soy su experimento. Recuerdo perfectamente la primera vez que ellos volvieron. Fue precisamente el día de mi cumpleaños, 6 de Noviembre. Me desperté en la madrugada. Vi el reloj, marcaría las 3 de la madrugada. Mi marido dormía tranquilamente, como siempre. Fui a ver a mis hijos que en aquel entonces tenían 6 y 8 años. Ellos también dormían en paz. Pero se sentía una sensación rara, mucho calor pero no igual, quizás sería yo misma la que tenía fiebre. Volví a mi cama y al acostarme una luz iluminó la ventana. Yo no tuve en ese momento miedo, aunque debí tenerlo pues vivo en un quinto piso en una ciudad habitacional de Tetepilco, y tal cosa era imposible, sólo observé con atención.

Una pequeña bola de fuego de color rojo intenso entró e iluminó por completo la recámara. Se paseó de un lado a otro, dio brincos por todos lados y desapareció de la habitación sin dejar rastro. No intenté despertar a mi marido pues estaba como hipnotizada observando aquello y él no se enteró de nada... A partir de ese día fue que ellos volvieron. Otra de las noches volví a despertarme, bañada en sudor y con un terror tremendo, como nunca lo había tenido. Comencé a llorar sin motivo, como una niña. Traté de despertar a mi marido, pero por más que lo moví no reaccionó, pareció como si estuviera muerto. Volví a ver que la ventana se iluminaba. Ahora sí estaba poseída por el terror, sentí que algo malo me pasaría. Entonces me sentí flotar, como si volara... y no recuerdo nada más, sólo que desperté al otro día en mi cama como si nada hubiera pasado...

Hasta ese momento ellos no habían aparecido, pero cuando lo hicieron fue lo peor que me pudo suceder. Cuando estas experiencias comenzaron, empecé a comportarme de modo raro e incluso tuve muchos problemas con mi familia.

Otra noche desperté como en las otras. Pero hasta ésa fue que vi a ellos. Habían vuelto. Recordé entonces mis experiencias de la niñez que ya casi había olvidado. Ellos no son iguales a los que veía de niña, aunque también son pequeños, como de metro y medio de estatura. Estos no tienen capucha, muestran su rostro, son de piel grisácea y de apariencia pegajosa, sus enormes ojos negros que regularmente me miran fijamente son lo que más me aterra. Me recordaban a los de los insectos. Se acercaron y me tomaron por la fuerza, no recuerdo que pasó, sólo sé que de repente me encontraba en un cuarto redondo, sin esquinas, que estaba totalmente iluminado. Estaba recostada en una camilla como las de los hospitales, alrededor se movían a gran velocidad muchos de ellos, eso me molestaba. Se acercaron. Me miraron y me sentí como una niña. No podía hacer nada, me sentí impotente, era su esclava. Gritaba que no, que no lo hicieran pues no tenían por qué, pero ellos parecían ignorarme. Me detuvieron con mucha fuerza entre varios y apareció, no sé de dónde, un ser con un extraño aparato en sus manos, eran como unas tijeras. Me las introdujo en la nariz, grité. Después vino una experiencia mas terrible, que de momento no podría contarle pues es demasiado dolorosa y no puedo hacerlo. Después desperté.

En las noche siguientes, y hasta hoy cuando llego a despertar, siento que me observan como cuando niña, siento una presencia, que alguien está en mi habitación o en la casa. He pensado incluso en acudir a un psiquiatra, pero sé que las experiencias son reales aunque a veces parezcan sueños. El lugar al que me transportan es en verdad real, es un lugar donde los sueños son reales y la realidad es un sueño. Actualmente el terror, al acercarse la noche, ha disminuido. Aún me duele que se apoderen de mí como si fuera un animal.

La parte que más le interesa a usted de mi experiencia he decidido dejarla hasta el final. Quizás toda mi experiencia suene increíble pero pude fotografiar su nave y ojalá esto sirva como prueba. Le incluyo la fotografía que pude tomar creo que a mediados de mayo, no recuerdo la fecha exactamente pero recuerdo que fue después del día de las madres.

La tomé al despertarme pues esa noche ellos habían vuelto y me dijeron... "querías pruebas, pues las tendrás al amanecer". Cuando desperté, y recordé la frase que me dijeron, por instinto me asomé por la ventana. Vi que su nave se movía, así que subí a la azotea del edificio donde vivo, en la colonia Tetepilco, al sur de la ciudad, y tomé la fotografía. Espero que esta pequeña prueba sirva para demostrar que mi experiencia, por rara y extraordinaria que parezca, es real. Espero saber pronto de usted, sin más me despido. Atentamente:

Fabiola López"

N. del A.: La historia fue publicada en el número 22 de Reporte OVNI en un "artículo" titulado "Los extraterrestres experimentaron conmigo", en las páginas 20 y 21, sin que la sra. Rodríguez dudara ni por un momento de la autenticidad del relato y sin que emitiera comentario o apunte crítico alguno. Le di toda la oportunidad para darse cuenta de que la carta era falsa, pero aun así la publicó. Lo que ya sabíamos lo comprobamos definitivamente.

Después quisimos mandarle otros tantos casos falsos para seguir reuniendo evidencias de la poca seriedad de su revista, pero al darnos cuenta que publicaba todo y que, entre tanta basura, a sí misma se desacreditaba, nos dimos cuenta que no era necesario...

Publicado originalmente en "Perspectivas Ufológicas" Nº 3, septiembre de 1994, pps. 73-74

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