La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 2
Cielos antiguosISLA DE PASCUA: ¿ANTIGUO
AEROPUERTO EXTRATERRESTRE?
SERGIO SÁNCHEZ (CHILE) - 2000

¿Fueron los ET los constructores de los moais? Todo indica que NO.En 1977, siendo todavía un niño, tuve la oportunidad de visitar Isla de Pascua ("el ombligo del mundo"), en compañía de mis padres. Mi nivel de entusiasmo era altísimo, ya que siempre tuve fascinación por los misterios de la Antigüedad; pero me movía algo más: dos semanas antes había visto la película Recuerdos del futuro, basada en el libro del mismo nombre, cuyo autor era el famoso hotelero suizo Erich von Däniken.

Por esa época yo creía firmemente en la hipótesis de los antiguos astronautas; en todo lo que veía, sobre todo en los moais, me parecía detectar la impronta de los extraterrestres. Es de imaginarse a un pequeño de 11 años, apasionado por los misterios arqueológicos y metido recién en el universo del dänikenismo. Era capaz de oler -al borde del volcán Rano-Kau- a los alienígenas del pasado remoto y sus prodigiosas astronaves, aterrorizando a los desprevenidos polinesios. Naturalmente, pensé, les habrán considerado dioses.

En esa isla de hieráticos gigantes de piedra, de tolomiros, de petroglifos, de leyendas de aku-aku y "orejas largas", de tablillas parlantes, en esa isla, digo, es difícil no sentirse tentado por las explicaciones fantásticas... Los moais. ¿Cómo pudieron los nativos pulir la roca con esa maestría? ¿Cómo pudieron transportarlas a los lugares de destino? ¿Cómo, en fin, lograron erguirlas, dejándolas ahí, tan paradas, con sus semi-sonrisas irónicas ante los esfuerzos de los arqueólogos?

Si hay algo que salta a la vista en Isla de Pascua es la ausencia de árboles. Resulta evidente que el terreno ha sido depredado hasta el paroxismo. De hecho, investigaciones posteriores han demostrado que se produjo allí una crisis ecológica de proporciones. De aquel desastre son responsables los propios nativos, quienes debieron pasar tiempos durísimos de terror y hambruna. Todo, a 3.200 kilómetros al oeste de las costas de Sudamérica y a 2.000 kilómetros al sudeste de la isla habitada más cercana. Antaño, entonces, existían suficientes árboles como para transportar los gigantescos megalitos, hipótesis que desde von Däniken siempre ha sido estigmatizada como absurda...

No cabe ninguna duda de que el esfuerzo humano -esa variable tan subestimada por los astroarqueólogos en sus escritos- desplegado en la talla y transporte de los moais fue titánico. De hecho, los moais alcanzan aproximadamente el millar, diseminados por toda la isla, y fueron tallados en roca volcánica. Ahora bien, ¿es necesaria la hipótesis extraterrestre para aclarar el enigma de su transporte y erección? Es aquí donde, a mi juicio, debe imponerse un orden de prelación en las especulaciones, comenzando por las más pedestres y terrestres, dejando para el final las más estrambóticas, como las de tipo alienígena o atlante; estas últimas, en cambio, requieren hipotetizar soluciones más complicadas aún, digamos que ad infinitum.

Los arqueólogos, esos pigmeos mentales según los teóricos de la astroarqueología, han descubierto lo siguiente:

1- Las canteras con las estatuas total o parcialmente talladas.
2- Junto a ellas, los instrumentos -rudimentarios, pero eficaces- para tallarlas.
3- Las rutas por las que fueron transportadas las estatuas, lo que no es poco.
4- Estatuas "accidentadas" en la ruta de transporte. (No faltará el que diga que se les cayeron a los platillos volantes que las transportaban por los aires).

Posteriormente, se han hecho diversos experimentos con el objeto de trasladar y erguir moais. Exitosos, la inmensa mayoría; y se han realizado con instrumentos rudimentarios, como maderas, sogas y hachas de piedra volcánica; también por los propios isleños, no sólo por perspicaces europeos. No ha sido fácil, por cierto, pero no estamos frente a hazañas tan imposibles... que requieran la comparecencia de seres del espacio exterior.

Por consiguiente, si bien la Isla de Pascua contiene muchos elementos enigmáticos, el tallado y transporte de los moias -por espectaculares faenas que fuesen- estaban dentro de las posibilidades intelectuales, materiales y económicas de los antiguos pascuenses. Por lo que no es necesario recurrir a dioses extraterrestres para explicarlos... Mas, si fueron realmente los extraterrestres y von Däniken ha acertado, habría que llegar a esa conclusión descartando las hipótesis menos espectaculares pero más plausibles. Y nada, desde el punto de vista de los prosaicos hechos, nos autoriza hoy para un salto especulativo semejante.

Bibliografía

-Erich von Däniken: Recuerdos del futuro, Plaza y Janés, Barcelona, 1972.
-Kenneth L. Feder: Fraudes, mitos y misterios, Editorial Atlántida, Buenos Aires, 1991.
-Thor Heyerdal: El viaje de la Kon-Tiki, Nascimento, Santiago, 1970.

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