Este
Año Nuevo nos sorprende con una polémica noticia que ha
impresionado al mundo entero. Un grupo ufológico contactista,
el Movimiento Räeliano de Claude Vorilhon, habría logrado
clonar a un ser humano, la provocadoramente llamada Eva. Lo cierto es
que desde hacía meses que los räelianos estaban anunciando
esta proeza, sin hacerse problemas con cuestiones menores de genética
y, sobre todo, de bioética.
No
sabemos si lo consiguieron. ¿Es verdad lo que se dice o es un
simulacro mediático asombroso? Vaya uno a saber. Lo importante
es que todos estamos ciertos ya de que tal cosa es perfectamente posible
para grupos privados con abundancia de recursos y escasez de escrúpulos.
La clonación räeliana nos golpeó a todos, pues, ¿imaginamos
que el nombre de Vorilhon alcanzaría alguna vez la fama universal?
Como anillo al dedo para inquisidores; como balde de agua fría
para racionalistas.
Pero
bueno, se nos fue uno de los años más vergonzosos en cuanto
a niveles de estulticia e ignorancia alcanzados por nuestra televisión.
De hecho, el 2002 expiró con remedos patéticos de Gran
Hermano, que sólo parecían un interminable festival de
infantilismo con una carga sexual subyacente, pero siempre negada, en
una esquizofrénica mezcla de lujuria y pacatería... No
olvidemos que la bazofia era emitida por el canal televisivo que trabaja
por la edificación "valórica" del pueblo. Es
el mismo que propició que tal puerilidad ambiente llegara también
a las noticias ufológicas nacionales. Tuvimos de todo: desde
ingenios aéreos convencionales presentados como naves extraterrestres...
hasta fetos de marsupiales sospechosos de origen alienígena.
Sólo faltó que algo así como "OVNI-Mekano",
y el cuadro de entontecimiento colectivo habría estado completo.
Insuperable.
La
Nave, sin embargo, está conforme con el balance. El apoyo creciente
de los lectores, la producción y edición incesante de
material inédito (o inaccesible en nuestro idioma), la obtención
de colaboraciones insólitas desde las más lejanas latitudes;
en fin, el afianzamiento de nuestro proyecto, son motivos sobrados para
mirar con optimismo el 2003, año que ojalá sea de materialización
definitiva de ciertas volátiles ideas que, esperamos, harán
las delicias de los seguidores de este armatoste. Seguirá volando
(¿o navegando?), porque las circunstancias lo exigen. ¡¡Feliz
Año Nuevo!!
Los
directores
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