Varios
inconvenientes nos habían obligado a postergar esta conversación.
Pero, por fin, pude reunirme con Luis Altamirano, oriundo de Valdivia,
uno de los ufólogos más conocidos en el ambiente platillista,
pero más ignorado por los medios. Es que Luis ha realizado una
labor callada, pero encomiable: la búsqueda exhaustiva de noticias
ufológicas en la prensa chilena, a lo largo de varias décadas.
Hay quienes se han beneficiado directamente de este trabajo, sin tomarse
la molestia de citarlo. Pero eso a Luis le tiene sin cuidado, pues el
afán de figuración no está entre sus características.
Conocedor a fondo del gremio ufológico, sabe cómo se estilan
las cosas, aceptando sus veleidades con estoicismo y buen humor.
Hoy espera que, de una buena vez, se edite el libro que escribió
en colaboración con Juan Guillermo Prado sobre la historia de
la ufología criolla (y que prologó este plumilla). Pero,
a juzgar por las noticias últimas, todo seguirá durmiendo
un buen tiempo más.
Sin
ofender, viajemos varios años (muchísimos) en la máquina
del tiempo y recordemos tus primeros pasos por la ufología.
Y,
(riendo) ¿cómo andamos por casa? Tengo que mencionar los
años de 1957 (el lanzamiento del primer "Sputnik")
y de 1965. Estábamos con todo el entusiasmo (como nunca se ha
vuelto a dar) por la astronáutica y la carrera espacial. La ciencia
ficción y su cultivo, de hecho, vivían un auge sin precedentes.
Y la pregunta típica que todos nos hacíamos era: "así
como ahora salimos del planeta... ¿habrá otros seres inteligentes
en el Universo que estén haciendo lo mismo?". Eran tiempos
de mucho entusiasmo.
Pero
el año 65 es también sinónimo de "gran oleada";
tenemos los casos chilenos, especialmente los OVNIs de la Antártida.
También
hubo otras cosas que fueron cimentando nuestro interés. A fines
de los sesenta comenzaron los programas radiales de Patricio Varela.
Fue en tales programas donde escuché la historia de que un
OVNI había causado el famoso apagón de Nueva York, precisamente
en 1965.
Otro
año importante que viene a mi memoria es el de 1978. Hubo cosas
curiosas. Como ese asunto del OVNI con cita previa, en el sur de Chile.
Pato Varela y un empresario naviero griego, Constantino Kochifas, auspiciaban
un viaje para los creyentes que iban a ver la llegada de los extraterrestres.
Viajaron en la nave estrella de Kochifas, el "Skorpio". Hubo
gente que gastó mucha plata para financiar el viaje. Nada pasó.
Un fiasco tremendo. Pudo ser peor.
Uno
de los ejemplos más divertidos de nuestra picaresca ovnística.
De cualquier modo, 1978 fue un año de reestructuración
de la ufología chilena, motivada sin duda por los espectaculares
sucesos de 1977 (caso Valdés y otros).
Fruto
de estos esfuerzos organizativos nació el CIO (Centro de Investigación
OVNI), cuya alma fundadora fue Hugo Pacheco, junto a Luis Riquelme,
Aquiles Castillo y quien te habla. Luego se unieron más personas.
Nuestro objetivo era hacer investigación en serio. La labor del
CIO se dividía en secciones. Por ejemplo, una sección
se dedicaba a los OVNIS protohistóricos. Y otra se centraba en
la casuística actual. Etcétera.
Después el CIO empezó a tener presencia en el programa
de Pato Varela, con continuas apariciones de Hugo Pacheco. Incluso se
anunció la redacción de un libro, lo que nunca se concretó.
¿Recuerdas
un caso destacable investigado por CIO?
Claro,
el famoso "caso Hernández", de la Quebrada de Macul.
Un OVNI supuestamente había levantado a un automóvil con
ocupantes y todo. Escuché incluso de un libro que se preparaba
sobre el incidente. En fin, ya sabemos que fue un fraude descarado.
Salvo por Pacheco, puedo decir que los investigadores del CIO no se
tragaron la historia.
¿Y
cuál fue la relación de CIO con el "fenómeno
de los ochenta", la emergente Misión RAMA?
La
verdad es que Pacheco se sentía cercano a Sixto Paz. Por cierto,
fue algo gradual y que no representa necesariamente a todos los investigadores
del CIO. Quiero
destacar, en todo caso, la edición de "Agnitio", el
medio de difusión del CIO, surgido en 1986, poco después
del cometa Halley.
¿Cuál
es tu libro ovnístico favorito? ¿Sigues los consejos de
lectura de Ovnivisión?
No.
Creo que el mejor libro ufológico que he leído es "Lo
imaginario en el contacto OVNI", de Dennis Stillings y compañía.
Y, en segundo lugar, me inclino por "Veredicto OVNI", de Robert
Sheaffer.
Sin
embargo, tú no eres un escéptico...
No,
no lo soy. Por cierto, soy consciente de que la posibilidad de que surja
algo de valor probatorio tras toda la fenomenología OVNI... está
cada vez más lejana. Es que son varias décadas... y nada.
Sé que la evidencia es endeble y que el juicio escéptico
está justificado. Pero, a pesar de ello, sigo pensando que hay
"algo real" (desconocido) en el fenómeno OVNI. Pese
a todos los fraudes y auto-engaños.
Y
te diré algo más: soy de los que creen que la clave de
todo este embrollo está en los primeros años de la ufología,
es decir, en las primeras oleadas, en el Proyecto Signo, en Ruppelt
y Keyhoe, en las primeras intervenciones de la CIA, etcétera.
Hay mucho que descubrir, aún, sobre ese interesantísimo
período. De cualquier modo, si algo tengo muy claro y que nunca
olvido es el origen norteamericano del asunto. Eso explica demasiadas
cosas.
¿Cómo
valoras la existencia y labor de los escépticos?
Sin
escépticos, la locura ufológica sería total. Pongo
un ejemplo: la famosa autopsia de Ray Santilli. Imagínate qué
se estaría diciendo hoy sobre ese "caso" si los escépticos
no hubieran reaccionado con energía y a tiempo. Es sano para
la ufología que existan escépticos bien informados.
¿Y
qué te parece el panorama ovnístico chileno?
Valoro
la presencia de nuevos interesados en el tema OVNI... Claro, me refiero
a algunos elementos más críticos y rigurosos. Eso, para
compensar un poco la presencia permanente de ufólogos "vitalicios",
como Jorge Anfruns. Los vitalicios carecen de sentido crítico.
Todo "objeto volador no identificado" se transforma, para
ellos, en un OVNI "genuino" (léase: nave alienígena
o cualquier otra explicación fantástica); tienen puros
casos "positivos". Ello les conviene, por cierto, y así
pueden mantener viva la llama. En todo caso, si hay algo que caracteriza
a la ufología nacional de hoy se la "videomanía"...
Mucha
correría y escasa formación teórica...
Exacto.
El ejemplo de Internet es patente. Hay una imprudente tendencia a reproducir
o imitar cuanta cosa aparezca en la Red.
¿Qué
opinas del CEFAA, organismo tan vilipendiado por el sector más
crédulo de nuestros ufólogos?
Creo
que el CEFAA le dio la oportunidad a todos los grupos ufológicos
para presentar y exponer sus ideas. Si hasta los Friendship tuvieron
dos charlas.
A
propósito de reconocimientos, quiero agradecer a mucha gente
que me ha ayudado en mi paso por la ufología. Parto por Liliana
Núñez, quien tuvo una reacción muy hidalga al salir
en mi defensa... cuando fui denostado por ciertos ufólogos. Lo
mismo Alberto Urquiza, que también me defendió en un momento
clave. Deseo manifestar asimismo mi gratitud a Luis Riquelme, por las
muchas reuniones en su casa y por compartir lo que tiene; a Juan Guillermo
Prado, Juan Palma, Rodrigo Fuenzalida, Antonio Huneeus y, especialmente,
a Raúl Núñez.