En
trabajos anteriores he sugerido que las historias populares sobre tráfico
de esclavos blancos deben ser examinadas a la luz de sus similitudes
con los modernos relatos de abducciones alienígenas (1). Hasta
ahora, ningún investigador me ha hecho caso. Sin embargo, en
el libro "Voodoo in Haiti" (2), del antropólogo Alfred
Metraux, descubrí alguna información interesante que puede
relacionarse con las creencias en abducciones.
En
un período indeterminado, probablemente en la década del
cuarenta, una crisis de pánico atacó al campesinado haitiano,
debido a que se decía que un vehículo motorizado estaba
raptando personas. En la capital del país, Puerto Príncipe,
el móvil era conocido como "auto-tigre"; en Marbial,
donde Metraux realizó su trabajo de campo, se le llamó
"motor-zobop", un vehículo supuestamente manejado por
los zobop, miembros de una sociedad secreta de hechiceros que tienen
muchas de las características de las tradicionales brujas. Este
auto tenía vigas azules en sus faros.
Una
persona de dice haber sido víctima de un rapto fue el herbólogo
Divoine Joseph, quien salió de su casa un domingo en la noche,
a pesar del mal agüero que significaba su mala suerte en la pelea
de gallos del día y haber aplastado su pie izquierdo con una
piedra. Cuando se acercaba a la casa de un paciente, sintió una
repentina ansiedad, pero no fue hasta que iba camino a una ceremonia
que estaba conduciendo cuando…
No
lejos de La Gosseline fui cegado por una luz blanca. El miedo me hizo
perder la conciencia. Cuando volví estaba dentro de un auto rodeado
de horribles personas enmascaradas. Tenía tanto miedo que lloré…
mis captores me ofrecieron dinero para que mantuviera la boca cerrada
y jamás contara lo que me había sucedido. El vehículo
se detuvo y me hicieron bajar. Dormí en mi cama; le pregunté
a mi esposa si había encontrado algo de dinero en mi ropa. Ella
me dijo "te comportaste como un lunático, amenazaste a medio
mundo, pero no tenías un centavo". En la tarde tuve terribles
alucinaciones y divagué… Repetí incesantemente "me
tienen, me tienen". Me curé gracias a la atención
de un hangan (sacerdote vudú).
Cuando
Metraux conversó con Divoine, el hombre todavía se mostraba
extremadamente agitado, gesticulaba mucho y se golpeaba el pecho repetidamente.
Se reía y enfurecía sin ninguna razón. Divoine
creía que su escape se debió al hecho de que, por ser
él un vudú, estaba bajo la protección de un loa,
o un espíritu vudú.
Un
sacerdote vudú también fue capturado por los motor-zobop,
cuyos ocupantes lo pusieron de inmediato en un ataúd, antes de
que fuera poseído por su loa protector, el dios Brise, y así
aseguraron su trabajo (3).
El
lector perceptivo se percatará de los notorios paralelos con
las modernas historias ufológicas: la luz, la parálisis,
el absurdo comportamiento de los raptores, la captura en un lugar remoto,
y los posteriores efectos psicológicos. Las similitudes con las
creencias en los raptos de hadas son: los tabúes, la ominosa
mala suerte, la naturaleza peligrosa de los paseos. Los rumores de gansters
que manejan autos fantásticos parecen conectarse con los pánicos
europeos acerca del tráfico de esclavos blancos.
Estamos
siendo testigos de un proceso de secularización de las creencias
tradicionales en un período de cambio social, en el cual el vehículo
motorizado, el automóvil, ha asumido muchos de los atributos
de la máquina diabólica que más tarde serán
adscritos a los OVNIs.
En
el caso de que cualquiera desee deshacerse de estas creencias atribuyéndolas
a una suerte de fe retrógrada que sólo podría germinar
en ambientes pobres y supersticiosos como Haití, me permito mencionarles
que en la década del 30, el pánico social se apoderó
de Gran Bretaña en forma de vehículos fantasmas (4, 5)
Pueden
discernirse otras semejanzas entre las creencias tradicionales de Haití
y el moderno folklore ufológico. El conocido loup-garou (hombre
lobo vampiro) viaja por el cielo, dejando un trazo luminoso que se parece
al de los cometas y que es conocido como "racimo de hombre lobo".
Los días favorables para el loup-garou y sus excursiones nocturnas
son los 7, 13 y 17 de cada mes (ufólogos adictos a las estadísticas,
¡tomen nota!) (6).
Las
epifanías del folklore vuduiísta tienen más que
una simple similitud con las historias de contactos con OVNIs. Un día
la sacerdotisa Lorgina y su marido estaban pescando y su bote fue topado
por otro bote, cuyo capitán era un apuesto mulato de ojos verdes.
Aunque la tripulación y el marido quedaron aterrorizados, Lorgina
reconoció la figura como el dios Agire, que les deseó
una buena jornada antes de desvanecerse (7).
Las
creencias haitianas se mimetizan con el medio social y físico,
y se transforman dentro de los cambios sufridos por ese medio ambiente.
Por lo visto, no sería descabellado esperar que transformaciones
similares tengan lugar en las creencias ufológicas de occidente.
REFERENCIAS
(1)
Rogerson, Peter. "Contribution to Ten Years On" , MUFOB New
Series, 10.
(2) Metraux, Alfred. "Voodoo in Haiti", Deutsch, 1959
(3) Ibid., 297-8
(4) Bardens, Dennis. "Ghosts and Hauntings", Zeus, 1965
(5) O'Donnell, Eliott. "Haunted Britain", Consul, 1963
(6) Metraux, op. cit., 302.
(7) Ibid., 142
Publicado
originalmente en el "MUFOB New Series" Nº 15, verano
de 1979. Traducido por Diego Zúñiga.
COMENTARIO
DEL AUTOR
Muy
pocas cosas pueden decirse acerca de este viejo artículo, una
especie de eslabón perdido entre las creencias tradicionales
y el moderno "UFOlore". Quizás evidencie que el tradicional
lore puede modernizarse sin pasar por una fase de ciencia-ficción,
en la cual los motivos tradicionales son puestos en un marco modernista
en un contexto estrictamente ficcional.
Peter
Rogerson, 1999