La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 21/22
OVNIS Y FOLKLORE: PRESENTACIÓN *
SERGIO SÁNCHEZ (CHILE) - 2003

Platos y hadas, de la mano"Se les atribuye la creación de los círculos verde brillante, llamados elf-dans, que a veces se ven en los prados. Incluso hoy en día, cuando un campesino danés descubre uno de estos círculos al amanecer, dice que allí han ido los elfos a bailar durante la noche."

Leroux de Lincy, Livres de légendes

"¿Es cierto, como se ha repetido tantas veces, que los antiguos dioses se eliminaron ellos mismos, aburridos, cansados de vivir? ¿Es verdad que, descorazonados, hayan dado su dimisión? ¿Es cierto que al cristianismo le bastó con soplar sobre estas vanas sombras?
(...) Estos dioses alojados en el corazón de los robles, en las aguas movedizas y profundas, no podían ser expulsados."

Jules Michelet, La Sorciére

¿Qué caracteriza a la ufología mediática, de corte sensacionalista, sino su elocuente falta de auto-conciencia? Si uno escucha a Benítez, a Maussán, a Hopkins, y a sus múltiples colegas e imitadores, se queda con una imagen desconcertante de lo que ocurre alrededor: los platillos voladores entran y salen de nuestra atmósfera, mientras que sus tripulantes secuestran gente, se entretienen con sus genitales, y hasta piensan seriamente -por qué no- en crear una "raza híbrida", mitad humana, mitad alienígena.

Lo que más llama la atención de este cuadro grotesco no es sólo que la frenética actividad de tantos extraterrestres no deje ninguna huella confiable; lo que de verdad sorprende es que la mayoría de los ufólogos y su clientela no vean que la panoplia ovnística, que presentan como creíble, es absolutamente deudora de ancestrales creencias humanas. La complejización creciente de los escenarios ufológicos (desde la luz misteriosa en el cielo hasta los "visitantes de dormitorio") nos muestra, más que los pormenores de una visitación alienígena, las primicias de un folklore que se despliega en plena era tecnotrónica. Pero desde hace décadas los elementos arcaicos y recónditos involucrados en la fenomenología OVNI están llamando la atención de los investigadores más lúcidos.

Pasaporte a Magonia (Plaza y Janés, Barcelona, 1972), una obra de Jacques Vallée publicada inicialmente en 1969, fue un verdadero hito en la comprensión global de la fenomenología OVNI. Muchos de los críticos racionalistas de Vallée han sido injustos con el valor intrínseco de este libro. Los ufólogos cientificistas de los setenta, por ejemplo, como aún estaban clavados en la inviabilidad de la "hipótesis ET", protestaron por la arriesgada maniobra, y evocaron con nostalgia los dos primeros libros del escritor galo, tenidos por rigurosos.

Nunca comprendieron que, con todos sus yerros, Pasaporte era no sólo el mejor libro de Vallée sino, en el contexto global de la ufología, un punto de inflexión insoslayable. El mérito de Vallée consiste en haber sido el primero en dudar de la envoltura "extraterrestre" del fenómeno OVNI, destacando sus similitudes y paralelismos con la creencia en las hadas y otros seres fantásticos. El debate sobre la realidad o inexistencia de los famosos platillos se tornaba, si no irrelevante, al menos no esencial. El tema OVNI podía ser interpretado como un conjunto, bajo el escrutinio de la perspectiva histórica, permitiendo superar la apremiante polémica inmediata.

¿Cuál es el postulado básico de Vallée en su polémico libro? Pues éste: "la creencia moderna y mundial en los platillos volantes y sus ocupantes es idéntica a una creencia más antigua en las hadas. Los seres descritos como pilotos de las naves no pueden distinguirse de los elfos, silfos y lutins de la Edad Media. A través de las observaciones de objetos no identificados, nos enfrentamos con algo que nuestros antepasados conocían muy bien y consideraron con espanto: nos entrometemos en los asuntos de la Comunidad Secreta" (pág. 96).

El componente no sólo fantástico, sino también legendario y arquetípico de los relatos y escenarios ufológicos llamó también la atención de otros autores. El caso más elocuente es el de Bertrand Méheust, folklorólogo y sociólogo francés, bien conocido ya para nuestros lectores (ver números 16 y 17 de La Nave). Méheust siguió en un primer momento las ideas de Vallée, de corte "paraufológico"; en una segunda etapa derivó de lleno en el agnosticismo de las ciencias sociales, publicando en 1985 su famosa obra "Soucoupes volantes et folklore", felizmente reeditada en 1992.

El tema es familiar a todos los que tengan una mínima información sobre la ufología mediática actual: las llamadas "abducciones", es decir, las increíbles historias de personas "secuestradas" por seres alienígenas. La suerte de los abducidos es dispar; empero, en todos los casos hay algo profundamente perturbador e invasivo. Los denunciantes alegan (o "recuerdan", especialmente bajo los auspicios de la hipnosis) haber sido transportados a algo así como una nave espacial, donde son sometidos a minuciosos "exámenes médicos". Los menos, pero en una cantidad nada despreciable, sostienen que fueron manipulados sexualmente.

Méheust, con gran perspicacia y erudición, comprueba el carácter mítico de tales narraciones. Y lo hace, no tanto por la clásica ausencia de pruebas, sino porque ve en ellas, en su estructura y contenido, todos los elementos de la imaginería arcaica humana. Los testigos contemporáneos reproducen, en ocasiones, un trance idéntico al de un chamán siberiano o un joven hotentote. Viejísimos mitos reaparecen hoy, ante nuestros ojos y en medio de nuestras ciudades; ancestrales psicodramas que vuelven "tecnologizados", bajo la digerible envoltura de las "naves extraterrestres".

La fenomenología OVNI representaría un aporte significativo a la antropología de los mitos si, de acuerdo a la sospecha central de Méheust, pudiera comprobarse la encarnación subjetiva de... creencias colectivas, las que por definición trascienden al individuo.

El auge de las abducciones también provocó la intervención de Thomas "Eddie" Bullard, un folklorista estadounidense. Bullard cree haber descubierto una estructura-tipo de los relatos de abducción. Eso demostraría, a su juicio, la realidad de la experiencia. Por cierto, Bullard ha polemizado con Méheust, precisamente por la reticencia de éste ante cualquier intento de atribuir a las abducciones una realidad que difiera del sueño o del trance. Por de pronto, también Bullard -mucho menos sutil que Méheust en su hermenéutica- admite un componente onírico significativo y, quizás, decisivo.

Como quiera que la reticencia que tirios y troyanos manifestaban ante la "hipótesis psico-sociológica" (HPS) ha ido cediendo, así también han ganado aceptación los intentos por correlacionar los escenarios ovnísticos con elementos del folklore ancestral. Este dossier pretende dar cuenta de algunos de tales desarrollos, demostrando lo fructíferos que pueden llegar a ser estos desconcertantes inventarios de lo anómalo y lo "féerico".

El trabajo de Diego Viegas, abogado y aspirante a licenciado en antropología, es una valiosa ordenación del tema, pues aporta las definiciones y clasificaciones necesarias para su abordaje, superando así cierta laxitud terminológica común por estos pagos. A su vez, debe destacarse su taxonomía de personajes famosos del mundo ovnístico, que aparecen así en una dimensión nueva.

El texto del antropólogo Thierry Pinvidic es un tributo a cierta tradición historiográfica francesa, una que no oculta su fruición por mostrarnos los grotescos e intrincados caminos de lo que hoy acostumbramos a llamar "supersticiones". Sorprende constatar cómo ciertas polémicas bajo-medievales y, sobre todo, renacentistas, han sido dramatizadas nuevamente en el medio siglo de historia de la ufología.

El trabajo de Peter Rojcewicz nos pone en la asombrosa tarea de desbrozar directamente el factor Magonia. Es, de hecho, una muestra de lo que podríamos llamar, sin ningún ánimo peyorativo, "ufología insólita", la que pretende desafiar los presupuestos racionales de la psicología moderna.

Finalmente, el artículo de Dennis Stillings da un recorrido junguiano (o casi) por el enigma de los "helicópteros negros" y sus ricas asociaciones míticas. Una de sus preocupaciones centrales es establecer un nexo con ciertas creencias de los antiguos habitantes de Norteamérica, especialmente con los winnebago. Éstos han aportado al conocimiento universal el mito del Burlador o Embaucador (Trickster), sin perjuicio de que algunos hayan buscado parangonarlo con Hermes, proteico e inaprensible.

Ciertamente, ninguno de estos autores pretende que los OVNIS sean una realidad física como las naves espaciales, los edificios o los arbustos. Incluso uno de ellos, Pinvidic, se enrola en el escepticismo psico-sociológico más prístino. Pero los otros no son "paraufólogos" al estilo de Keel en La torre octava o de Vallée en El Colegio Invisible. Pertenecen a lo que en otro lugar (ver N° 10 de La Nave, en el dossier sobre la "otra ufología estadounidense") caracterizamos como una vía interpretativa y hermenéutica (no por casualidad, insistimos en ello, se alude al dios Hermes), que se desentiende sin ambages del debate sobre la existencia fáctica o no de los platillos volantes, interesándose por su conexión con la simbología universal. Son "psicológicamente reales", como habría dicho C. G. Jung. Se trata de una postura discutible, pero legítima. En la segunda parte de este dossier incluiremos algunos textos más en la órbita de la HPS propiamente dicha. Así que, como siempre, esperamos que este material sea del gusto de nuestros sibaríticos lectores. Bon voyage.

* Queremos agradecer a nuestro amigo argentino Diego R. Viegas, por la labor de traducción y envío de valiosísimo material para este dossier. Gracias, en nombre de La Nave, por su oportuna y dedicada ayuda (N. de los E.)

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