La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 24
RECORDANDO A KENNETH ARNOLD:
PLATILLOS, PULGAS Y PELÍCANOS
MANUEL BORRAZ
(ESPAÑA) - 2000

Lo que sigue son algunas reflexiones sobre la famosa observación de Kenneth Arnold, del 24 de junio de 1947 (Mount Rainier, Washington). Para situar este caso clásico en su justa perspectiva conviene recordar una vez más -nada de esto es nuevo- algunas de sus características más sobresalientes.

- A pesar de las páginas y páginas que se han llegado a llenar con análisis y discusiones del suceso, no hay que olvidar que todo reposa en el testimonio de un único observador. ¿Datos objetivos? Nos hemos de contentar con el relato y los datos aportados por Arnold. No es de extrañar que los análisis del caso acaben teniendo algo de exégesis de un texto sagrado. Dime cómo interpretas a Arnold y te diré a qué querías que se parecieran sus nueve objetos...

- A menudo, a la vista de los dibujos de los flamantes "artefactos" observados por Arnold o a la lectura de algunas de las sofisticadas discusiones sobre la forma y la envergadura que tenían, podríamos perder de vista el hecho básico de que lo que observó fueron auténticas ¡"pulgas" voladoras! Arnold informó de objetos que estaban cerca... del límite de resolución del ojo. Es decir, que si hubieran estado todavía más lejos (y Arnold los situaba ya a unos cuarenta kilómetros de distancia...) o hubieran sido más pequeños, prácticamente ya no los habría visto.

- Son innumerables los autores que han considerado que este caso marca el verdadero nacimiento de la era de los "platillos volantes". Lo cierto es que cualquier parecido de los "platillos volantes" con los objetos observados por Arnold es pura coincidencia. Hoy, hasta quienes se acercan al tema con menos bagaje crítico ya aceptan que la expresión "platillo volante" se convirtió en una descripción de forma por obra y gracia de la prensa. En realidad, ya hace tiempo que la denominación "ovni" -que tomó el relevo- permitió superar este pequeño trauma de nacimiento y acoger bajo un mismo techo a discos, esferas, triángulos y un largo etcétera. Lo curioso del caso es que, si nos fijamos en lo que se ha ido observando en las décadas posteriores, las formas de los objetos descritos por Arnold continúan siendo totalmente atípicas...

- Si algo hay que reconocerle a esta observación, es que es uno de los más viejos casos de avistamiento de auténticos Objetos Volantes No Identificados, con todas las letras. Transcurrido más de medio siglo, todavía nadie se pone de acuerdo en la posible identificación de los objetos observados por Arnold. Bien pensado, esto por sí solo podría ser ya una buena pista... Esta situación, ¿no nos estará gritando a la cara que estamos intentando buscar la cuadratura del círculo? Una información errónea por acá o por allá y cualquier intento de buscarle sentido al relato de Arnold estará condenado al fracaso o a la perpetua polémica.

Casualmente, éste es uno de esos peculiares casos en que el simple hecho de suponer que debe tener una explicación convencional implica automáticamente que la información disponible es, con toda seguridad, errónea. Como ya se ha señalado alguna vez, de ser correctas las informaciones aportadas por Arnold, los objetos debían superar la barrera del sonido. Sin embargo, nadie señaló el característico e inevitable "boom" sónico en la extensa área que habrían sobrevolado los objetos. Sin duda, el hecho hubiera trascendido a la prensa en los días siguientes. Y más, si cabe, porque el primer vuelo supersónico -como destaca Pere Redón- aún no había tenido lugar (la proeza la llevaría a cabo Chuck Yeager meses más tarde, el 14 de octubre del mismo año, pilotando el Bell X-1).

Si la observación de Arnold fuera explicable, la siguiente noticia sería pues una mala noticia: algo falla en sus datos. Acto seguido, deberíamos plantearnos: ¿cronometró un tiempo inferior al real?, ¿ubicó los objetos más lejos de lo que estaban?

La última de las hipótesis propuestas para descifrar la célebre observación de Arnold sugiere que éste pudo haber observado en realidad una bandada de pelícanos (ver artículo de Easton). Por otro lado, un vistazo a los archivos del foro electrónico "UFO UpDates" puede dar una idea de la acalorada controversia suscitada por esta hipótesis. Hasta el punto de que ciertos sectores ufológicos poco receptivos a la explicación ornitológica han llegado a acuñar y popularizar el término "pelicanist", como sinónimo de "debunker"...

Aunque la explicación "pelicanista" resulta muy atractiva en muchos aspectos y es más verosímil de lo que puede parecer a primera vista, justo es reconocer que también deja cabos sueltos. Veremos en el futuro si se consolida como la mejor propuesta o si termina arrinconada como otras propuestas anteriores.

(Una versión más extensa de este artículo, detallando los pormenores de la respuesta de Maccabee a la hipótesis propuesta por Easton, apareció en Papers d' Ovnis Nº 22, octubre-diciembre de 2000).

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