La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 25
EDITORIAL
LA NAVE DE LOS LOCOS

No ha pasado mucho tiempo desde que el delirio de algunos aficionados a los OVNIS se trasladara al Congreso Nacional. Allá, ante un panel de diputados –entre ellos Lily Pérez, aficionada al esoterismo–, distintos exponentes de la comunidad ufológica dieron rienda suelta a sus intenciones de llevar el tema a instancias más “elevadas”. A Riffo le falló el computador donde llevaba su ponencia e hizo el loco. Gustavo Rodríguez contó historias de peligrosos encuentros aéreos que dejaron tiritones a los oyentes. Todo un logro, según los más alegres. Una pérdida de tiempo, según algunos congresistas. Un esfuerzo inútil, según nosotros.

Por eso este número sólo da un pequeño espacio a tan innecesaria y crematística actuación de los ufólogos. Preferimos usar nuestro espacio en la distendida conversación que sostuvimos con Mark Moravec, uno de los pensadores de punta de la ufología australiana, que al momento en que usted reciba lea este boletín (si es que lo recibe en noviembre de 2003, claro), estará recorriendo algunos parajes de Chile. También charlamos con Juan Jorge Faundes. ¿Se acuerda los OVNIS gigantes, con los que algunos seguidores de los ET ocuparon páginas de la prensa alguna vez? Pues bien, Faundes fue el encargado de echar por tierra la creencia en las naves interplanetarias de 400 kilómetros.

Luis Ruiz Noguez estuvo en un congreso platillista en Ciudad de México, y nos entrega un detallado informe, con toda clase de anécdotas dignas de recordar a la hora de escuchar frases como “los ufólogos de campo aportan nuevas ideas e investigan”. Una locura. Desde Francia, Jacques Scornaux y Eric Maillot lanzan al piso y destrozan a uno de los casos de vanguardia del SEPRA, la por estos pagos tan respetada institución gala.

En nuestro dossier de clásicos revisamos el caso del monstruo de Flatwoods, que es muy entretenido y todavía hoy algunos lo catalogan como real (allá ellos), y el conocido reporte de Rendlesham o el OVNI de Bentwaters, en Inglaterra. Ambos, convenientemente desmenuzados por agudas plumas. Para que después no les vengan con el cuento a nuestros informados lectores. Y Sergio Sánchez leyó concienzudamente un nuevo libro chileno dedicado a los temas insólitos. De lujo.

Los directores

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