La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 29
LA MUJER QUE VINO DEL ESPACIO EXTERIOR
DIEGO ZÚÑIGA
(CHILE) - 2004

La mujer que vino del espacioNadie sabe de dónde salió. No hay registros de su pasado y ella asegura que es una viajera interestelar. Un verdadero caramelo que los marcianólogos se perdieron. Por suerte.

Quizás una buena manera de saber hasta dónde llega la influencia de la ufología sea indagando más allá de su pequeño mundillo. Un ejemplo de esto lo encontramos en la siguiente historia ocurrida en Hawaii, donde durante varios meses los oficiales de seguridad oyeron de la fascinante historia de una mujer que aseguraba provenir del espacio. La fémina, que decía llamarse Ah, llevaba mucho tiempo viviendo en las calles de Honolulu, a merced de todo tipo de peligros.

La mujer fue hallada tiempo después y puesta en manos del Centro Médico Queen en marzo de este año. “Cuando la encontré, los policías de inmediato la reconocieron como Annie, la intergaláctica. Por su acento y forma de hablar, pienso que debe ser de la costa este y de clase media o alta. Es una mujer muy educada y tranquila”, comentó al periódico The Honolulu Advertiser Deborah Smith, una asistente social.

La mujer estaba muy delgada y enferma. No había comido en mucho tiempo y sufría de un enfisema. Estaba tan débil que ni siquiera podía mantenerse en pie y tan deshidratada que la policía no pudo tomarle las huellas dactilares. Cuando se recuperó y pudieron tomárselas, no pudieron hallar sus antecedentes en la base de datos, donde hay más de 47 millones de impresiones digitales de personas con pasado criminal. Entonces recurrieron al FBI y a los listados de personas extraviadas, sin resultados.

Cuando Smith la vio por primera vez, Ah estaba sentada en una silla cubierta con una manta. Vivía bajo un árbol en los jardines de las oficinas del Departamento de Agricultura de la ciudad. “La vida en las calles puede ser peligrosa”, dice Smith. Tanto que un 99 por ciento de las mujeres sin casa han sido golpeadas o atacadas sexualmente. En algunos casos esas agresiones son tan salvajes que las víctimas quedan enajenadas. Eso podría explicar el estado de Ah.

Las autoridades dieron a conocer que la mujer, con un ligero acento canadiense y de rasgos caucásicos, mide 1,73 metros y pesa poco más de 50 kilos. Tiene el cabello gris y debe haber nacido hace 60 ó 70 años. Lo más curioso de todo esto, y lo que hubiera hecho las delicias de los ufólogos estafadores si hubieran sabido de este caso, es que no se sabe nada del pasado de Ah. Nadie conoce su origen ni a eventuales familiares.

“No sabemos qué hacer”, opina Claire Ueno, quien trabaja en el departamento de búsqueda de personas de la policía de Hawaii. “No sabemos cuándo nació ni de dónde viene”. Luego Ah se recuperó y no podía seguir en el hospital. Para colmo, su “inexistencia” le impedía tener seguro social. Por ello, los médicos que la atendieron encontraron un lugar para ella en Mahelona, un centro para personas con problemas mentales. Allí Mary Frances Graham, una trabajadora social, conoció a Ah.

“Ella tiene dignidad. Me dijo que se sentía mucho mejor y que estaba recuperando su peso. Se siente segura, pero todavía no es capaz de decirnos quién es. Aunque los médicos creen que sufre esquizofrenia, sin su registro siquiátrico es difícil dar un veredicto claro”.

Ah se encuentra en el Mahelona, donde tiene una hermosa vista al océano Pacífico y es atendida todo el día. Le dan los cigarrillos que tanto le gustan y tiene a su disposición varios libros. Posiblemente pase el resto de sus días allí.

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