| La
infausta noticia me llegó por Diego Zúñiga, quien la había encontrado
en Internet: Guillermo Roncoroni, uno de los más destacados ufólogos argentinos
y latinoamericanos, había fallecido el 18 de marzo de 1999. Lo estábamos
buscando para invitarlo a participar de este Boletín. Y el golpetazo fue
desagradable e inesperado. Roncoroni muerto...
En
distintos lados de la cordillera de Los Andes, lo cierto es que no fuimos
amigos personales del desaparecido ufólogo; sin embargo, le conocíamos
y respetábamos. Sabíamos de la calidad de sus aportes (entre los que cabe
señalar el libro "Los OVNIS y la evidencia fotográfica" -en
coautoría con Gustavo Álvarez- que todavía mantiene su vigencia, a pesar
de que se publicó en 1978), de su honradez a carta cabal, de sus infatigables
esfuerzos por construir una ufología seria, de orientación científica,
alejada del sensacionalismo y de la mercadotecnia platillista. Por eso
comprendemos el hondo lamento que nos ha llegado desde la comunidad ufológica
trasandina, pues el que partió era, sin duda, uno de los mejores.
Y
bien. Al revisar escritos de Roncoroni, especialmente los aparecidos en
UFO-Press, uno no puede dejar de observar la precocidad de muchas de sus
intuiciones (formuladas, la mayoría, hace más de veinte años... lo que
en la historia de los ovnis no es poco). También, a juzgar por los editoriales
que escribió para la mentada revista, debió vérselas con los charlatanes
de turno, especialmente con uno aficionado a transformar la ufología en
un espectáculo circense (quizá por su pasado en las tablas...). Y, como
se ha destacado en otras partes, fue un pionero en el tratamiento computacional
de la información OVNI.
Se
fue Roncoroni. Sus amigos, que también son los nuestros, nos cuentan de
su gran valía. Por tanto, nos sumamos -aunque muy tardíamente- a la congoja
de los que vivieron, junto a él, la más fascinante etapa del mito de los
ovnis, atisbando el cielo, buscando respuestas, investigando, en ese juego-ciencia-
religión que es la cincuentenaria ufología.
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