Cuadernos
de Ufología Nº 30 / Fundación
Anomalía
258 páginas / Anuario
2004 / España
Como
siempre, la Fundación Anomalía ha tenido la gentileza
de enviarnos el último Anuario de “Cuadernos de Ufología”.
Y, como siempre también, la calidad del material está
fuera de discusión. El número se abre con un extenso trabajo
del antropólogo Ignacio Cabria, “Así nos invadieron
los ‘platillos volantes’. Una radiografía de la creación
social del fenómeno en la prensa española de 1950”.
Cabria prosigue la línea de sus excelentes escritos sobre la
historia social del fenómeno en su país, esta vez entrando
en un terreno espinoso: el del turbulento 1950 para la ufología.
A
diferencia de otras interpretaciones de la oleada de tal período
(como la propugnada por Antonio Ribera en “El gran enigma de los
platillos volantes”), Cabria no pone la carreta delante de los
bueyes y, antes de desentrañar planes de exploración ET,
demuestra que la difusión del estereotipo ovnístico –proveniente
de los Estados Unidos– fue absolutamente crucial en el desarrollo
del tema entre el público y los periodistas.
Luego viene un extenso y notable dossier dedicado a la oleada mexicana
de 1950, “coordinado” por Luis Ruiz Noguez (entrecomillamos
pues Luis lo ha escrito en su integridad). El artículo introductorio
de Ruiz Noguez es, de hecho, en el estilo que ya le conocemos: documentadísimo
y pletórico de referencias, sin perjuicio de los agradecimientos
que da al psicólogo Héctor Escobar Sotomayor, quien fue
el primero en bucear en las hemerotecas para reconstruir la historia
de tan lejana oleada ovnística.
El dossier continúa con “México, década de
los 50”, también firmado por Ruiz Noguez, en que desbroza
el período de formación de la ufología mexicana,
en fructuoso despliegue. Como no quiero privar al lector del placer
de encontrarse con los múltiples y curiosos detalles de este
trabajo, sólo mencionaré la sección que se refiere
a “Adamski en México” y a la “primera contactada
mexicana” (Nirvana Maghella Pachero), sobre la cual –lo
admito– carecía de toda referencia.
Por
si fuera poco, Ruiz Noguez analiza “ortoténicamente”
la oleada del 50. Y, para que nos quede claro el jaez de las conclusiones
a las que arriba, este artículo trata sobre que él llama
“chuecotenias”. Ante esto, sólo nos cabe felicitar
a Luis Ruiz Noguez por la titánica labor que asumió y
que ha llevado a tan buen puerto, pues su capacidad de trabajo es digna
de encomio y sus resultados de calidad incuestionable.
Sigue un artículo colectivo de Vicente-Juan Ballester Olmos,
Manuel Borraz, Heriberto Janosch, Kentaro Mori y, por cierto, Luis Ruiz
Noguez. Es de imaginarse que, juntándose tan sesudos –y
temibles– analistas de la casuística OVNI, ¡pobre
del charlatán que se ponga por delante! Y el charlatán
de turno es Jaime Maussán, pues el trabajo se intitula “Fuerza
Aérea mexicana y sus OVNIs petroleros”. Ya sabemos del
caso del Merlín C26/A y que la SEDENA entregó un video
a Maussán. Allí comenzó la desinformación
real, la maussaniana. Y los cinco espadachines nos cuentan la sabrosa
historia con lujo de detalles y afán justiciero... Léalo.
Después tenemos un formidable “Listado de casos de teleportación,
levitación y similares en el siglo XX”, de Luis González
Manso. Es un catálogo que gustará a todos los paladares
ufológicos, tanto por el valor estético y simbólico
de los casos, como por su exhaustividad.
Como sería demasiado prolijo comentarlo todo, sólo agregaré
que este Anuario contiene también “Influencias: la casa
disco”, de Luis Alemany, “El fenómeno OVNI en Madrid”,
de José Juan Montejo, “Vigencia de lo forteano” (una
extensa y sabrosísima reseña de la revista francesa Gazete
Fortéene), de Ignacio Cabria y “Secta, sexo y racionalidad:
del pasatiempo a la exclusión social” (una aproximación
al Movimiento Raeliano), de Alain Bouchard; todos interesantes y de
la calidad propia de Cuadernos. Y a ello debe sumarse la abultada sección
“Bibliografía”, donde siempre encontramos sorpresas.
Como se ve, “Cuadernos de Ufología” justifica ampliamente
su prestigio con cada nueva edición.