La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 32
HACIA UNA REVISIÓN DE CASOS CON
ENTIDADES EXTRATERRESTRES

RENAUD LECLET
(FRANCIA) - 2002

Existen muchas otras posibles confusiones de aves pertenecientes al orden de los estrigiformes (búhos) en los casos OVNI de todo el mundo. Hemos listado una docena de ellos, con la ayuda de nuestros amigos de Francia (especialmente del grupo CNEGU) y de otros países (Italia, España, etcétera). Entre estas gemas, detallaremos cuatro casos. Debido a la información parcelada que manejamos, no podemos realizar un estudio más profundo. Por eso serán presentados aquí de forma sucinta, con la esperanza de incitar nuevas investigaciones.

Ser de Sant Feliú de Codines.Entre San Quirze de Safaja y Sant Feliú de Codines (España). Comarcal 1413, septiembre de 1967, alrededor de las 9.30 PM

Mauricio Wiesenthal y su novia María Font viajaban en su vehículo cuando vieron a una criatura cruzar la carretera a una distancia de 120 metros. La pequeña entidad de color verde brillante tenía 70 cm de altura. La cabeza, con forma de huevo, era proporcional con el cuerpo, donde no había cuello visible. El ser tenía unos brazos enormes y unas manos muy grandes. Caminaba con tranquilidad y repentinamente aumentó su velocidad y desapareció. Su vientre era voluminoso y sus nalgas sobresalían. El ser avanzaba moviendo con dificultad los codos y las rodillas. La superficie del cuerpo era como satín brillante, con un color verde fosforescente como neón. La observación duró ocho segundos, aproximadamente. No se vio ningún OVNI.

Referencia
- “Lumières dans la Nuit”. Contact Lecteurs N°4. Pps. 15-16. Noviembre de 1971.

Los testigos describen aquí una entidad de color verde fosforescente. ¿Pudieron haber visto un búho luminoso? O, más simple aún, ¿hubo en este caso un reflejo de las luces del vehículo en un ave nocturna (aspecto de satín brilloso) y, por el color (neón verde), una inspiración en el caso Kelly-Hopkinsville, que obtuvo una enorme cobertura de prensa?

Si el tamaño estimado es confiable, el ser pudo ser un búho con sus orejas levantadas. Si el tamaño es exagerado, podría tratarse de otra clase de búho. El movimiento del codo correspondería con el de las alas durante un paseo, movimiento que es característico en las aves. El movimiento de las rodillas no existe en la locomoción de estas aves y podría ser una interpretación de su muy particular movimiento de patas, poco adaptadas a la superficie de un camino.

El animal quizás fue perturbado en su territorio por unos incendios forestales que ocurrieron ese mismo día alrededor de las 4 de la tarde, y pudo haber elegido dejar el lugar y buscar territorios más tranquilos.

Más que el misterio de la entidad, que se parece mucho a un ave con su apariencia de “pollo enorme”, sería interesante aclarar el origen de la luminiscencia verde. ¿Fue causada por esporas o fragmentos de hongos y, si fuera así, por cuáles? Debe considerarse que los búhos luminosos, descritos como tales, no tienen este color verde. ¿Está involucrada otra especie de hongo o bacteria luminiscente en este caso?

Tengo que concluir que esta caja de pandora llamada ufología ofrece mucho para pensar a distintas ramas de la ciencia (ornitología, bacteriología, micología). Pretendo seguir contactando a diversos especialistas para obtener sus opiniones sobre estas cuestiones.

Siguiendo nuestra modesta investigación sobre el caso de Sant Feliú de Codines, otro caso fue propuesto amablemente por Manuel Borraz, a quien agradezco acá su colaboración.

Los Alcazares (Murcia), abril de 1966 a las 2 AM en un campo militar

Un soldado inexperto vio dos pequeños hombres, de 65 cm. de altura, con vientre y nalgas sobresalientes, brazos excesivamente largos, piernas cortas y una cabeza como una pera invertida. Parecían llevar gafas color amarillo fosforescente. Sus cuerpos de verde brillante lucían transparente, aunque ningún órgano interno pudo verse.

Referencia
- Vicente-Juan Ballester-Olmos. “Ovnis: el fenómeno aterrizaje”. Pág. 300. Plaza & Janés. Barcelona. 1978.

La descripción de la entidad se parece a la vista en el relato anterior, tanto que podemos preguntarnos nuevamente sobre una posible influencia de la prensa de este caso sobre el de Sant Feliú de Codines. Para mí esta influencia es imposible de evaluar, pues no vivo en España. Si no existe, estos dos casos tenderían a confirmar la realidad y posibilidad de reproducir estas tenues luces verdes, que aparecen al menos entre primavera y otoño en España.

Si el tamaño es correcto, tenemos acá un par de búhos caminando. Los ojos amarillos (iris) son típicos de los búhos de orejas cortas, que prácticamente no tienen esos penachos laterales que parecen orejas. La “pera invertida” o cara con forma de corazón es más típica de las descripciones de las lechuzas. La forma redonda y la inexistencia de orejas incitan a favorecer a estas últimas. Sin ningún dibujo realizado por el testigo o detalles más específicos, es difícil sacar alguna conclusión.

Debe observarse que, como en Kelly-Hopkinsville, el testigo entró en pánico al ver las dos entidades. Esto es más comprensible si vemos que era su primera noche como vigía.

Cedo al placer de presentarles, otra vez brevemente, dos nuevos y edificantes ejemplos, tomados de un estudio aparecido con más detalles en el número 7 de la revista del CNEGU “Les Mystères de l’Est”.

Seres de Cabo Rojo.Cabo Rojo, ruta 101 (Puerto Rico), 31 de agosto de 1990

Miguel Figueroa manejaba su auto cuando vio cinco pequeñas entidades grises, de cuerpos muy delgados, enormes cabezas, orejas puntiagudas, bocas reducidas a unas aperturas, nariz diminuta y unos grandes ojos almendrados de color blanco. El testigo vio un cegador rayo de luz que se le acercaba, lo que lo apuró a detenerse. Estas criaturas saltaron de un puente y caminaron a lo largo de un río. Dejaron marcas de pies con tres dedos. Ningún OVNI se vio. Las entidades son vistas con regularidad en la misma área.

Referencias
- Timothy Good. “The UFO Report”. Sidwick & Jackson. Londres. 1992. Pág. 107.
- Jean-Gabriel Greslé. “Objets volants non identifiés, un pilote de ligne parle”. Guy Trédaniel. 1993. Pps. 203-204.
- Timothy Good. “Alien Update”. 1993.

Quizás el señor Figueroa también vio una familia de búhos (¿búho real, búho chico o búho de orejas cortas?). El dibujo que ilustra este caso presenta llamativas similitudes con los conocidos (al menos entre los ufólogos) dibujos de las entidades de Kelly-Hopkinsville. Debe notarse que dos de las entidades son más altas que las otras. Sencillamente tenemos un par de padres con sus pequeños hijos. A fines de agosto, los polluelos ya han dejado el nido. Es importante resaltar que el búho real hembra normalmente pone dos o tres huevos, a veces cuatro y muy raramente cinco o seis.

El testigo describe enormes cabezas, orejas puntiagudas, una boca reducida a una apertura, una nariz diminuta y unos ojos grandes. Podremos ver todos esos detalles si miramos la fotografía de un búho real. Este pájaro tiene una cabeza voluminosa, sobre la cual tiene penachos de plumas de unos 8 cms. de largo.

El ave, al sentirse perturbada, eleva esos penachos como señal de excitación. Los ojos blancos enormes son los discos faciales. Describirlos como “almendrados” es una distorsión ufológica (ojos de “pequeños grises” o del “chupacabras”) o una impresión causada por un párpado transparente entreabierto (a menudo posicionado de forma oblicua).

Sorpresivamente, no tenemos ninguna descripción del brillante iris anaranjado o amarillo, tan característico de los búhos. Pero los “rayos lanzados desde los ojos” que el testigo describe podrían ser una fascinante reflexión en el iris. Desgraciadamente, no tengo mucha información sobre este caso y desconozco las condiciones lumínicas (no se sabe la hora ni si las luces del auto estaban prendidas o apagadas).

Las marcas de los pies de tres dedos son lógicas en la medida que los búhos apoyan tres de sus cuatro dedos al caminar. Los cuerpos delgados sugieren que las aves tomaron una postura elongada para aparecer más altos ante un ser humano (potencialmente enemigo) o debido a un reflejo de camuflaje (usual en los búhos de orejas alargadas o búhos chicos).

Timothy Good reporta otro caso que ocurrió en julio de 1989, también en el manglar, donde el testigo, Arístides Medina, vio varias veces seres fluorescentes (que eran obviamente estrigidae), dos de ellos parados (¡de 90 cm a 1,10 metros de altura!) y otros medio ocultos en la vegetación. Medina asegura que el área fue acordonada por oficiales federales, y el acceso prohibido por “autonominados representantes” del Departamento de Recursos Naturales de Puerto Rico. Este detalle ilustra muy bien la paranoia que acompaña a esta clase de errores. Sin duda estos extraterrestres son una especie muy extraña de rapaces, legítimamente protegidas por las autoridades locales…

Ser de StocktonStockton (Ohio, Estados Unidos), 3 de julio de 1955, 3.30 PM

Cuando la señora Symmonds vio en un camino a cuatro entidades iluminadas por las luces de su auto, lo primero que pensó fue que eran animales. Los seres eran de entre 1,05 a 1,20 metros de altura y vestían un traje gris-verdoso sin botones. Uno de ellos se sostenía en un palo (¿enterrado en el piso?).

Sus brazos eran demasiado largos comparados con su cuerpo y sus manos tenían unas enormes garras en los dedos. Los hombros eran cuadrados, amplios y robustos. Sus cabezas eran grandes, al igual que sus ojos sin párpados, que reflejaban una luz rojiza. Tenían también una larga y encorvada nariz y una boca con pequeños labios. Cuando el auto se acercaba, uno de ellos se alejó, y se volvió hacia el testigo con los brazos levantados. Usaba una suerte de sombrero flexible con los bordes dados vuelta. Ningún OVNI fue observado.

Referencias
- Isabel Davis y Ted Bloecher. “Close Encounters at Kelly and others of 1955”. Center for UFO Studies. 1978. Pps. 149-160.
- Charles Bowen. “The Humanoids”. Neville Spearman. 1966. En castellano: “Los humanoides”. Editorial Pomaire. Barcelona, España. 1967.
- “Inforespace”. N°50. Marzo de 1980. Pps. 23-24.

Está claro que nos enfrentamos con una familia de búhos reales: Los ojos anaranjados sin párpados son característicos. Los penachos volteados parecen un sombrero como el visto por la testigo. Las plumas marrones de las alas dan la ilusión de un traje gris. Son también fáciles de identificar los empalmes de las alas (de hecho son los codos en el esqueleto de un ave). Las alas, dobladas hacia atrás a la altura de los hombros, dan la impresión de un cuerpo ancho, y las puntas de las alas son vistas como garras.

En cuanto al ser que parece tener un palo y llevarlo a tierra (el mismo detalle del caso de Branch Hill, Ohio, de marzo de 1955, 4 AM), uno de los búhos quizás estaba usando una rama para limpiar su pico o para comer algún insecto que hubiera en ella. A comienzos de julio, los polluelos de búho real están todavía en los nidos aprendiendo a volar. Es, por lo tanto, posible que sus padres sigan manteniendo el nido y recolectando ramas para consolidarlo.

La elevación de los brazos (de las alas en realidad) es una actitud defensiva también descrita en el caso Kelly-Hopkinsville. Acá nuevamente el tamaño de los seres es sobreestimado y se observa una coloración gris-verdosa.

Este dibujo no ha sido guiado por ufólogos y muestra una familia de búhos al costado de una ruta. Sorprende ver que, de acuerdo a la testigo del caso de Stockton, las manos de la criatura que sostiene el palo eran visibles, pese a que estaba de espaldas. Compare con el dibujo de la página anterior, que muestra una versión ufologizada del ser. (Davis/Bloecher)CONCLUSIÓN

Sin duda alguna, muchos otros avistamientos de las llamadas entidades extraterrestres o entidades voladoras en distintos casos del mundo quizás sólo sean errores de interpretación de aves nocturnas.

También debe tenerse en cuenta que, en algunos casos, aves “pequeñas” (de 30 a 70 centímetros de altura) son descritas como seres de tres metros (como en el caso Sutton-Flatwoods), sólo debido a que se suben a una rama o se ubican en algún agujero de árbol o roca saliente. Los ufólogos tendrán que ser más cuidadosos con los tamaños ilusorios (y restringir las categorías de humanoides) si quieren saber qué fue lo que vio el testigo.

Permítanos apuntar que:

- Este tipo de confusión era más frecuente en el pasado, durante los cincuenta y sesenta, que en la actualidad. Esto puede ser explicado por el hecho de que algunas especies estrigidae están en peligro de extinción (al menos en los países europeos) y que recién ahora comenzamos a oír nuevamente sus graznidos en el continente.

- Que con frecuencia estos errores o confusiones no están relacionados con avistamientos de OVNIS, pero sería un serio error pensar que esto es siempre así (ver los casos Kelly-Hopkinsville y Sutton-Flatwoods). Muchas de las más extrañas historias de OVNIS están compuestas por elementos independientes y múltiples equivocaciones que son amalgamadas en un relato inusual. La literatura OVNI, a veces por razones prácticas, a menudo entrega sólo resúmenes de los casos, lo que refuerza la ilusión de una unidad en el tiempo y en el espacio y de un vínculo directo entre los OVNIS y las entidades.

- Que existen increíbles similitudes entre las aves nocturnas y los seres aparecidos en los estudios tipológicos de extraterrestres realizados por Jader U. Pereira y Eric Zurcher. Para algunos seres pequeños (clasificados como casos aislados o de formas no humanas), de 90 centímetros a 1,20 metros de estatura, los testigos describen una nariz puntiaguda o en forma de gancho, unos ojos grandes y brillantes, una pequeña boca como si fuera una línea, un cuerpo melenudo o luminoso, una cara plana, una cabeza con o sin orejas, cubierta o no (casco, máscaras, sombreros, boinas, anteojos…).

Estos seres pueden ser agresivos, indiferentes o huidizos. Cuando leía los libros sobre rapaces nocturnos (y veía sus fotografías), encontré todos esos pequeños detalles que convierten a estas aves en humanoides extraterrestres. Todas esas claves fueron ignoradas por los ufólogos, quienes están muy poco interesados en conocer a los a veces extraños seres que habitan nuestro planeta, y demasiado impacientes por correr detrás de hipotéticos extraterrestres.

Si la presente publicación puede contribuir a abrir sus ojos a nuevas vías para entender los testimonios y otras afirmaciones, habrá cumplido con su objetivo. Si permite obtener ayuda para reforzar nuestros modestos medios de investigación (en vista de futuras indagaciones y contra-investigaciones, estudios y desarrollo de colecciones documentales), habrá superado sus metas.

Quienes deseen seguir adelante, pueden contactar a Eric Maillot. El siguiente paso es examinar, en una próxima publicación, el rol que estos rapaces nocturnos pudieron haber jugado en tiempos más remotos, en especial en el folclore y en distintos fenómenos inusuales, a veces conectados o internados en la ufología.

Renaud LecletRenaud Leclet era miembro del SCEAU (“Preservación y con-servación de estudios y archivos ufológicos”, en castellano) y miembro de CNEGU (acrónimo francés para “Comité de grupos OVNI del noreste de Francia”) desde 1997.

Fue un investigador de campo que publicó varios artículos en “Les Mystères de l’Est”, la revista del CNEGU, además de una notable investigación explicando el caso Gué d’Hossus (que fue investigado por el SEPRA), una revisión crítica de la llamada mini-oleada de agosto de 1998 (el “OVNI de Ardennes”) y otros ensayos explicando casos antiguos como errores de interpretación. También trabajó en catálogos OVNI regionales y manejó una base de datos con casos OVNI.

Leclet falleció el 16 de diciembre de 2004, a la temprana edad de 35 años, luego de una difícil operación, de la que desgraciadamente jamás pudo reponerse.

Publicado con autorización / Traducción de Diego Zúñiga

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