La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 33
OVNIS: IDENTIFICADOS
PHILIP KLASS
(EE.UU.) - 1968

UFOs. Identified. INTRODUCCIÓN

Ésta es una historia de detectives sin derramamiento de sangre ni crímenes. Es una historia que revela uno de los más incomprensibles misterios científicos del siglo XX: el enigma de los Objetos Voladores No Identificados, u OVNIS, los también llamados “discos voladores”.

Quizás usted sea una de las muchas personas que siente curiosidad, incluso cierta incomodidad, ante el creciente número de informes OVNI registrados en los últimos años, pero ha decidido desechar todo el asunto como una fantasía creada en su totalidad por escritores sensacionalistas, con la ayuda de estafadores y segmentos crédulos del público. Si es así, únase a mí en el tardío descubrimiento de que los OVNIS en realidad no existen (en algunos casos).

Pero si usted encuentra difícil de creer que la Tierra ha recibido cientos de visitantes de otros mundos durante las últimas dos décadas (más aún si incluimos los avistamientos OVNI que algunos fanáticos dicen encontrar en los tiempos bíblicos), entonces comparta conmigo el excitante descubrimiento de una familia de extraños fenómenos naturales, algunos aún no catalogados por la ciencia, que explican fácilmente el misterio de los platos voladores.

Y si usted es uno de los muchos que se han convencido de que los OVNIS deben ser naves espaciales alienígenas porque no existe otra explicación plausible, está a punto de conocer una alternativa. La nueva teoría desarrollada en las siguientes páginas explica el comportamiento inusual y las características de los OVNIS mucho mejor que la hipótesis que asegura que son aparatos voladores que vienen de otros mundos.

El enigma OVNI ha crecido a proporciones astronómicas por una combinación de motivos. El más importante es que los OVNI no parecen ser un misterio científico para aquellos mejor calificados para resolver el embrollo. Hasta hace muy poco este misterio había sido ignorado por los físicos. La existencia del enigma quedó relegada debido a que los OVNIS rápidamente atrajeron la atención de escritores sensacionalistas que cubrieron el tema con un aura de ciencia fantástica.

Incluso el término “platillos voladores” creado por un periodista ingenioso o editor de títulos ingeniosos para describir el primer avistamiento dado a conocer el 24 de junio de 1947 por el piloto privado Kenneth Arnold, sirvió para darle al tema un aire de imaginación.

La bulliciosa masa de fanáticos que rápidamente se sintieron atraídos hacia el tema OVNI también ha servido como cortina de humo adicional para ocultar la presencia de un misterio científico. Hay cientos de personas que dicen haber sido visitadas por discos voladores, algunos con intervalos regulares, y haber conversado con sus ocupantes.

Estos a menudo hablan de forma fluida en el idioma del observador, sin importar cuál sea el país, o se comunican por “telepatía”. Los ocupantes son descritos a veces como “pequeños hombrecillos verdes”, a veces como cubiertos por una especie de piel como la de los animales y con largas garras, y en otras ocasiones con aspecto “terrícola”. En muchos casos el observador asegura haber dado un paseo a bordo del platillo volador, algunas veces sólo un breve viaje transcontinental, en otros casos a planetas distantes.

Foto falsa.
Klass desentrañando el misterio.
En “Ufos. Identified” aparece la célebre foto de James Lucci, un joven de 17 años que junto a su hermano estaba tomando imágenes de la Luna cuando captó la mancha que aparece al lado del objeto ovalado, que sería nuestro satélite. En este libro Klass pensó que la mancha era un plasma. Luego reconoció su error y descubrió que en realidad se trataba de un plato sujeto por la mano de uno de los Lucci, quienes dijeron haber cometido un fraude. Klass pensó al principio que los testigos eran honestos, pero con este caso aprendió a desconfiar de estas historias.

En “Ufos. Identified” aparece la célebre foto de James Lucci, un joven de 17 años que junto a su hermano estaba tomando imágenes de la Luna cuando captó la mancha que aparece al lado del objeto ovalado, que sería nuestro satélite. En este libro Klass pensó que la mancha era un plasma. Luego reconoció su error y descubrió que en realidad se trataba de un plato sujeto por la mano de uno de los Lucci, quienes dijeron haber cometido un fraude. Klass pensó al principio que los testigos eran honestos, pero con este caso aprendió a desconfiar de estas historias.

Los seguidores del tema a menudo dicen que los visitantes extraterrestres ofrecen soluciones para los problemas más acuciantes de nuestro planeta. Éstas provienen de la sabiduría de sus avanzadas civilizaciones, las que desde hace mucho tiempo han pasado por la etapa de adolescencia en la que se encontraría la Tierra en la actualidad.

Gabriel Green, presidente de la Amalgamated Flying Saucer Clubs of America, Incorporated, cuyos miembros dicen estar en contacto con entidades del espacio exterior o aceptan declaraciones de ese estilo de otras personas, ha escrito:

“El conocimiento científico y técnico que puede ser obtenido de la Gente del Espacio… puede transformar este mundo desde su estado caótico actual en una sociedad como Utopía… Unos pocos de los muchos y sorprendentes beneficios de los conocimientos recibidos hasta ahora de la Gente del Espacio, o prometido por ellos si les damos la bienvenida de forma amistosa, podrían ser: la eliminación de las enfermedades, la pobreza y el smog; la solución del problema de la automatización y el desempleo; una forma de financiar todos los proyectos públicos y ayudar a otros países sin cobro de tasas; una larga vida útil; un incremento en la libertad personal, seguridad económica y abundancia; y para muchos, viajes personales a otros planetas más allá de las estrellas” (la eliminación del smog debe ser especialmente importante para este grupo de seguidores de los platillos voladores, toda vez que sus oficinas centrales están ubicadas en Los Angeles).

La existencia de un misterio científico también fue opacada debido a que muchos de los reportes OVNI son resultado de que objetos convencionales o fenómenos conocidos son avistados bajo condiciones inusuales o por observadores inexpertos. Una organización OVNI responsable estima que entre un 50 y un 80 por ciento de todos los informes son explicables por medio de balones meteorológicos de alta atmósfera, los planetas Venus y Marte vistos a través de nubes o neblina, lluvias de meteoros o aparatos con sus luces rotativas e intermitentes anticolisión.

Uno de mis reportes OVNI favoritos, brevemente consignado por un periódico de Nueva York hace más de una década, fue el observado por una mujer anciana que dijo que había visto tres discos voladores en formación. Cuando se le pidió que describiera su apariencia, ella respondió que “parecían como tres aviones de guerra”.

Como el misterio OVNI impresionó la conciencia pública, los testigos se vieron inclinados a embellecer sus descripciones. E incluso si el observador se atenía a los hechos, un reportero de prensa podría verse tentado a retocar los detalles para realzar el interés de la historia. La mayoría de los autores de libros ufológicos intentan hacer de sus casos algo más contundente para sostener la creencia en las visitas extraterrestres, juego en el que a menudo pierden frente a los hechos.

Finalmente, aunque la ley impone penas a las personas que generan falsas alarmas llamando a los bomberos o la policía, no existen restricciones para los reportes espurios que permiten que un embaucador se convierta en una celebridad local de la noche a la mañana.

Y las huellas digitales de este misterio científico fueron malamente ensuciadas, si no borradas, en los informes OVNI de los diarios y las docenas de libros publicados sobre el tema.

No es sorprendente entonces que la comunidad científica tienda a ignorar los OVNIS. Lo que sí es sorprendente es que un puñado de científicos fuera atraído por el tema y que algunos de ellos gastaran una década o más estudiando el enigma sin descubrir las claves que podrían desenmascarar los OVNIS. Entre el puñado de científicos con los que me reuní durante mi propia investigación, la mayoría había sido seguidora y devota lectora de ciencia ficción. ¿Pudo esto haber confundido la distinción entre la ciencia fantasía y la ciencia realidad en sus mentes?, me pregunto desde entonces. Ojo, que no intento estigmatizar a quienes disfrutan la ciencia ficción, pues incluso Julio Verne fue uno de mis escritores favoritos.

Probablemente una mejor explicación es que ellos entraron al campo de los OVNI con el deseo inconsciente de encontrar visitantes de otros mundos, con todas las excitantes implicaciones que esto podría tener tanto para la ciencia como para la humanidad. Muchos otros tienen deseos similares, como he podido comprobar.

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Cada investigador tiene una profunda deuda de gratitud con otros científicos, algunos muertos hace mucho tiempo, cuyo trabajo duro ha cimentado el depósito de conocimientos técnicos. Siento lo mismo con respecto a mis estudios sobre OVNIS. Más allá de muchas personas mencionadas en este libro cuyo aporte es invaluable, me gustaría agradecer a aquellos anónimos observadores de los siglos XVIII y XIX que vieron misteriosos fenómenos con características de lo que ahora conocemos como OVNIS.

Mis agradecimientos también para Louis Cassels de United Press Internacional, cuyo entusiasmo me ayudó e incentivó a escribir este libro cuando ya me sentía muy agotado por mis estudios e investigaciones; a Woods Hansen y a mi hermana Rossane Klass por sus sugerencias editoriales; y a los miembros del staff de la revista Aviation Week & Space Technology, quienes pusieron sus hombros e incluso trabajaron aún más duro para que yo pudiera concretar mis investigaciones. Finalmente, mis aprecios para la señorita Monica Baarmore quien, por casualidad, me dio la llave al misterioso mundo de los OVNI, la Tierra de UFOria.

Ésta es la introducción del libro UFOs. Identified, (páginas 3-7) publicado en 1968.
No existe versión en castellano de este trabajo. Traducción de Diego Zúñiga.

Cabe destacar que en este libro Philip Klass adscribe a una tendencia que luego descartaría. Se trata de la explicación de la mayoría de los casos OVNI por medio de los plasmas. En futuros textos reconocería su error, lo que –sin embargo– no le resta merecimientos a éste, uno de los primeros libros con intentos explicativos aparecidos en la escena ufológica.

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