INTRODUCCIÓN
Ésta
es una historia de detectives sin derramamiento de sangre ni crímenes.
Es una historia que revela uno de los más incomprensibles misterios
científicos del siglo XX: el enigma de los Objetos Voladores
No Identificados, u OVNIS, los también llamados “discos
voladores”.
Quizás usted sea una de las muchas personas que siente curiosidad,
incluso cierta incomodidad, ante el creciente número de informes
OVNI registrados en los últimos años, pero ha decidido
desechar todo el asunto como una fantasía creada en su totalidad
por escritores sensacionalistas, con la ayuda de estafadores y segmentos
crédulos del público. Si es así, únase a
mí en el tardío descubrimiento de que los OVNIS en realidad
no existen (en algunos casos).
Pero si usted encuentra difícil de creer que la Tierra ha recibido
cientos de visitantes de otros mundos durante las últimas dos
décadas (más aún si incluimos los avistamientos
OVNI que algunos fanáticos dicen encontrar en los tiempos bíblicos),
entonces comparta conmigo el excitante descubrimiento de una familia
de extraños fenómenos naturales, algunos aún no
catalogados por la ciencia, que explican fácilmente el misterio
de los platos voladores.
Y si usted es uno de los muchos que se han convencido de que los OVNIS
deben ser naves espaciales alienígenas porque no existe otra
explicación plausible, está a punto de conocer una alternativa.
La nueva teoría desarrollada en las siguientes páginas
explica el comportamiento inusual y las características de los
OVNIS mucho mejor que la hipótesis que asegura que son aparatos
voladores que vienen de otros mundos.
El enigma OVNI ha crecido a proporciones astronómicas por una
combinación de motivos. El más importante es que los OVNI
no parecen ser un misterio científico para aquellos mejor calificados
para resolver el embrollo. Hasta hace muy poco este misterio había
sido ignorado por los físicos. La existencia del enigma quedó
relegada debido a que los OVNIS rápidamente atrajeron la atención
de escritores sensacionalistas que cubrieron el tema con un aura de
ciencia fantástica.
Incluso el término “platillos voladores” creado por
un periodista ingenioso o editor de títulos ingeniosos para describir
el primer avistamiento dado a conocer el 24 de junio de 1947 por el
piloto privado Kenneth Arnold, sirvió para darle al tema un aire
de imaginación.
La
bulliciosa masa de fanáticos que rápidamente se sintieron
atraídos hacia el tema OVNI también ha servido como cortina
de humo adicional para ocultar la presencia de un misterio científico.
Hay cientos de personas que dicen haber sido visitadas por discos voladores,
algunos con intervalos regulares, y haber conversado con sus ocupantes.
Estos
a menudo hablan de forma fluida en el idioma del observador, sin importar
cuál sea el país, o se comunican por “telepatía”.
Los ocupantes son descritos a veces como “pequeños hombrecillos
verdes”, a veces como cubiertos por una especie de piel como la
de los animales y con largas garras, y en otras ocasiones con aspecto
“terrícola”. En muchos casos el observador asegura
haber dado un paseo a bordo del platillo volador, algunas veces sólo
un breve viaje transcontinental, en otros casos a planetas distantes.
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En
“Ufos. Identified” aparece la célebre foto
de James Lucci, un joven de 17 años que junto a su hermano
estaba tomando imágenes de la Luna cuando captó
la mancha que aparece al lado del objeto ovalado, que sería
nuestro satélite. En este libro Klass pensó que
la mancha era un plasma. Luego reconoció su error y descubrió
que en realidad se trataba de un plato sujeto por la mano de uno
de los Lucci, quienes dijeron haber cometido un fraude. Klass
pensó al principio que los testigos eran honestos, pero
con este caso aprendió a desconfiar de estas historias. |
En “Ufos.
Identified” aparece la célebre foto de James Lucci, un
joven de 17 años que junto a su hermano estaba tomando imágenes
de la Luna cuando captó la mancha que aparece al lado del objeto
ovalado, que sería nuestro satélite. En este libro Klass
pensó que la mancha era un plasma. Luego reconoció su
error y descubrió que en realidad se trataba de un plato sujeto
por la mano de uno de los Lucci, quienes dijeron haber cometido un fraude.
Klass pensó al principio que los testigos eran honestos, pero
con este caso aprendió a desconfiar de estas historias.
Los seguidores del tema a menudo dicen que los visitantes extraterrestres
ofrecen soluciones para los problemas más acuciantes de nuestro
planeta. Éstas provienen de la sabiduría de sus avanzadas
civilizaciones, las que desde hace mucho tiempo han pasado por la etapa
de adolescencia en la que se encontraría la Tierra en la actualidad.
Gabriel Green, presidente de la Amalgamated Flying Saucer Clubs of America,
Incorporated, cuyos miembros dicen estar en contacto con entidades del
espacio exterior o aceptan declaraciones de ese estilo de otras personas,
ha escrito:
“El conocimiento científico y técnico que puede
ser obtenido de la Gente del Espacio… puede transformar este mundo
desde su estado caótico actual en una sociedad como Utopía…
Unos pocos de los muchos y sorprendentes beneficios de los conocimientos
recibidos hasta ahora de la Gente del Espacio, o prometido por ellos
si les damos la bienvenida de forma amistosa, podrían ser: la
eliminación de las enfermedades, la pobreza y el smog; la solución
del problema de la automatización y el desempleo; una forma de
financiar todos los proyectos públicos y ayudar a otros países
sin cobro de tasas; una larga vida útil; un incremento en la
libertad personal, seguridad económica y abundancia; y para muchos,
viajes personales a otros planetas más allá de las estrellas”
(la eliminación del smog debe ser especialmente importante para
este grupo de seguidores de los platillos voladores, toda vez que sus
oficinas centrales están ubicadas en Los Angeles).
La existencia de un misterio científico también fue opacada
debido a que muchos de los reportes OVNI son resultado de que objetos
convencionales o fenómenos conocidos son avistados bajo condiciones
inusuales o por observadores inexpertos. Una organización OVNI
responsable estima que entre un 50 y un 80 por ciento de todos los informes
son explicables por medio de balones meteorológicos de alta atmósfera,
los planetas Venus y Marte vistos a través de nubes o neblina,
lluvias de meteoros o aparatos con sus luces rotativas e intermitentes
anticolisión.
Uno de mis reportes OVNI favoritos, brevemente consignado por un periódico
de Nueva York hace más de una década, fue el observado
por una mujer anciana que dijo que había visto tres discos voladores
en formación. Cuando se le pidió que describiera su apariencia,
ella respondió que “parecían como tres aviones de
guerra”.
Como
el misterio OVNI impresionó la conciencia pública, los
testigos se vieron inclinados a embellecer sus descripciones. E incluso
si el observador se atenía a los hechos, un reportero de prensa
podría verse tentado a retocar los detalles para realzar el interés
de la historia. La mayoría de los autores de libros ufológicos
intentan hacer de sus casos algo más contundente para sostener
la creencia en las visitas extraterrestres, juego en el que a menudo
pierden frente a los hechos.
Finalmente,
aunque la ley impone penas a las personas que generan falsas alarmas
llamando a los bomberos o la policía, no existen restricciones
para los reportes espurios que permiten que un embaucador se convierta
en una celebridad local de la noche a la mañana.
Y
las huellas digitales de este misterio científico fueron malamente
ensuciadas, si no borradas, en los informes OVNI de los diarios y las
docenas de libros publicados sobre el tema.
No
es sorprendente entonces que la comunidad científica tienda a
ignorar los OVNIS. Lo que sí es sorprendente es que un puñado
de científicos fuera atraído por el tema y que algunos
de ellos gastaran una década o más estudiando el enigma
sin descubrir las claves que podrían desenmascarar los OVNIS.
Entre el puñado de científicos con los que me reuní
durante mi propia investigación, la mayoría había
sido seguidora y devota lectora de ciencia ficción. ¿Pudo
esto haber confundido la distinción entre la ciencia fantasía
y la ciencia realidad en sus mentes?, me pregunto desde entonces. Ojo,
que no intento estigmatizar a quienes disfrutan la ciencia ficción,
pues incluso Julio Verne fue uno de mis escritores favoritos.
Probablemente
una mejor explicación es que ellos entraron al campo de los OVNI
con el deseo inconsciente de encontrar visitantes de otros mundos, con
todas las excitantes implicaciones que esto podría tener tanto
para la ciencia como para la humanidad. Muchos otros tienen deseos similares,
como he podido comprobar.
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o -
Cada investigador
tiene una profunda deuda de gratitud con otros científicos, algunos
muertos hace mucho tiempo, cuyo trabajo duro ha cimentado el depósito
de conocimientos técnicos. Siento lo mismo con respecto a mis
estudios sobre OVNIS. Más allá de muchas personas mencionadas
en este libro cuyo aporte es invaluable, me gustaría agradecer
a aquellos anónimos observadores de los siglos XVIII y XIX que
vieron misteriosos fenómenos con características de lo
que ahora conocemos como OVNIS.
Mis
agradecimientos también para Louis Cassels de United Press Internacional,
cuyo entusiasmo me ayudó e incentivó a escribir este libro
cuando ya me sentía muy agotado por mis estudios e investigaciones;
a Woods Hansen y a mi hermana Rossane Klass por sus sugerencias editoriales;
y a los miembros del staff de la revista Aviation Week & Space Technology,
quienes pusieron sus hombros e incluso trabajaron aún más
duro para que yo pudiera concretar mis investigaciones. Finalmente,
mis aprecios para la señorita Monica Baarmore quien, por casualidad,
me dio la llave al misterioso mundo de los OVNI, la Tierra de UFOria.
Ésta
es la introducción del libro UFOs. Identified, (páginas
3-7) publicado en 1968.
No existe versión en castellano de este trabajo. Traducción
de Diego Zúñiga.
Cabe
destacar que en este libro Philip Klass adscribe a una tendencia que
luego descartaría. Se trata de la explicación de la mayoría
de los casos OVNI por medio de los plasmas. En futuros textos reconocería
su error, lo que –sin embargo– no le resta merecimientos
a éste, uno de los primeros libros con intentos explicativos
aparecidos en la escena ufológica.
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