1.
Personas honradas e inteligentes que se ven repentinamente expuestas
a un breve e inesperado acontecimiento, especialmente cuando este suceso
involucra a un objeto poco familiar, pueden cometer gruesos errores
a la hora de describir de forma precisa lo que han visto.
2.
A pesar de las limitaciones intrínsecas de la percepción
humana cuando es expuesta a breves, inesperados e inusuales acontecimientos,
algunos detalles mencionados por el observador podrían ser bastante
exactos. El problema que enfrenta el investigador surge a la hora de
tratar de distinguir entre esos detalles exactos y aquellos que no lo
son. Esto quizás sea imposible hasta el momento en que se determine
la causa del OVNI (que entonces sería OVI), por lo que en algunos
casos la imposibilidad de determinar la exactitud/inexactitud del testimonio
sea un problema insoluble.
3.
Si una persona observa un objeto inusual o poco familiar y concluye
que éste es probablemente una aeronave proveniente de otro mundo,
puede también sostener que el objeto reacciona a su presencia
o estímulos cuando en realidad éste no tiene absolutamente
ninguna relación de causa-efecto.
4.
Los medios de comunicación que dan gran importancia a un reporte
OVNI, luego entregarán un minúsculo espacio o tiempo a
la explicación racional del caso cuando se logra responder a
los hechos.
5.
Ningún observador humano, incluidas las tripulaciones de vuelo
con cierta experiencia, puede estimar con precisión la altitud,
distancia o tamaño de un objeto desconocido en el cielo, a menos
que éste se encuentre cerca de un objeto familiar del cual conozca
el tamaño y la altitud.
6.
Una vez que los medios de comunicación llevan al público
a creer que los OVNIS están visitando la vecindad, habrá
numerosos objetos naturales o humanos que, especialmente cuando sean
avistados de noche, adoptarán características inusuales
en las mentes de los esperanzados espectadores. Estos reportes OVNI
llevarán a la masa a una excitación que envalentonará
aún a más observadores a mirar el cielo en busca de OVNIS.
Esta situación se retroalimentará automáticamente
hasta que los medios perderán el interés en los hechos
y entonces la 'oleada' rápidamente pasará al olvido.
7.
Para intentar determinar si un informe es o no un fraude, el investigador
debe confiar en la evidencia física o en la falta de ésta
cuando debiera existir, y no debe depender del aval de los principales
involucrados.
8.
La incapacidad de los investigadores, incluso algunos experimentados,
a la hora de explicar un reporte OVNI debido a la falta de información
disponible, a pesar de rigurosos esfuerzos, no proporciona evidencia
alguna que apoye la hipótesis de que naves espaciales de otros
mundos estén visitando la Tierra.
9.
Siempre que es avistada una luz en el cielo nocturno que se piensa es
un OVNI y se informa al operador de radar, a quien se le pide que busque
un blanco desconocido en el radar, invariablemente ese blanco desconocido
aparecerá. De forma recíproca, si un blanco inusual aparece
en el radar y es sospechoso de ser un OVNI, se despachará un
observador para que busque una luz en el cielo, quien inevitablemente
tendrá un avistamiento.
10.
Muchos casos OVNI parecen enigmáticos e inexplicables porque
quienes los han investigado han carecido de suficiente rigor.
En
Klass, Philip: “UFOs: The Public Deceived”. Traducción
de Diego Zúñiga.
Volver
al Nº 33