“OVNIS.
Desafío con la realidad”. Así se tituló la
novena versión de las jornadas ufológicas de Viña
del Mar, que se realizó el domingo 12 de febrero de este año.
Como ya es costumbre, centenares de personas colmaron el Teatro Municipal
de la Ciudad Jardín para presenciar las exposiciones dispuestas
para la ocasión.
El primero en pisar el escenario fue nuestro amigo Pablo Henríquez,
un suboficial retirado de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) que
expuso acerca de las conexiones existentes entre el mundo militar y
el ámbito de los OVNIS.
Luego llegó el turno de Marcelo Moya, el director de la Agrupación
Canopus. Acá me quiero detener un momento. Si bien Rodrigo Fuenzalida
gentilmente había invitado al suscrito a participar en su evento
hace mucho tiempo, sólo ahora se conjugaron todas las circunstancias
propicias para materializar esta presentación.
Esto
porque en esta oportunidad teníamos los casos, los equipos y
el ambiente de trabajo necesario para dar ese gran paso. Quiero aprovechar
este espacio para expresar mi máximo agradecimiento hacia los
muchachos de la Agrupación de Investigaciones Ovnilógicas,
AION, y en especial a Rodrigo Fuenzalida, por la oportunidad concedida.
No quiero obviar a Enrique Silva, por el invaluable apoyo que brindó
durante el último tiempo a nuestra agrupación.
Marcelo Moya revisó en profundidad los casos más importantes
acaecidos en el marco de la reciente oleada ufológica de la Quinta
Región y que también son objeto de análisis en
la presente edición de La Nave de los Locos (ver páginas
51 a 54). Pero eso no fue todo. El público asistente dio notorias
muestras de asombro cuando el ufólogo porteño exhibió
unos videos sensacionales que nada tienen que envidiarle, por ejemplo,
a “Capao Redondo” (aquél de una bolita blanca que
se pasea entre unos edificios, en Brasil), y que en definitiva correspondían
a meros trucos efectuados por el propio investigador.
El
tercer expositor de la jornada fue el invitado internacional. Carlos
Iurchuk, editor del sitio web argentino El Dragón Invisible,
realizó un vasto recorrido por diversos tópicos atingentes
al asunto OVNI en Argentina. Durante su ponencia un amigo de estas páginas
fue objeto de una mención. Me refiero a Luis Eduardo Pacheco,
webmaster de la excelente página Stratocat,
quien fue aludido por su compatriota justo cuando abordaba el polémico
avistamiento del 17 de septiembre de 1985.
El
ufólogo mostró la lapidaria imagen del globo MIR descubierta
por Luis Eduardo Pacheco, al tiempo que expresaba su adhesión
hacia esta explicación. Más tarde, en una conversación
personal, el investigador me comentó: “Esa fotografía
australiana fue la frutilla que coronó la torta”.
El programa continuó con el plato fuerte de la noche. Rodrigo
Fuenzalida efectuó una revisión de los registros ufológicos
más recientes generados tanto en Chile como en el extranjero.
El cierre estuvo a cargo de Gonzalo Muñoz, un guía astronómico
del observatorio Mamalluca, del norte del país, quien ofreció
una atractiva conferencia acerca de la potencial existencia de vida
extraterrestre en el universo.
Y así concluyó esta nueva versión de las jornadas
ufológicas de Viña del Mar, caracterizadas desde sus orígenes
por masivas concurrencias, ponencias heterogéneas y un espacio
físico de lujo, todo lo cual ha contribuido para consolidarlas,
sin lugar a dudas, como el evento ufológico más importante
que se realiza durante el verano en nuestro país.
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