Usted
los ha oído miles de veces. Dicen que los escépticos comen
guaguas, son cerdos ateos sin espíritu, duermen menos horas de
las normales y probablemente tengan colmillos más desarrollados.
¿Será tan cierto?
1.-
Los escépticos niegan la vida extraterrestre
Falso. El escepticismo se refiere a los contenidos de la ufología,
es decir, a las “evidencias” aportadas por los ufólogos
para dar peso a sus afirmaciones. El hecho de que se niegue valor a
tales evidencias no implica una negación de ninguna de estas
posibilidades:
1.- La de que exista vida en otros planetas.
2.- La de que haya vida extraterrestre inteligente.
3.- La de que existen civilizaciones extraterrestres con altísimo
desarrollo científico, intelectual y tecnológico.
4.- La de que tales civilizaciones entren en contacto cono nosotros.
En lo personal, si bien descreo de la ufología en cuanto conjunto
de pruebas sobre la presencia extraterrestre en la Tierra, soy un convencido
de que la vida es abundante en el vasto Universo. Como decía
Carl Sagan, reconocido astrofísico y escéptico sobre los
OVNIS, si no hubiera vida extraterrestre sería “un inmenso
derroche de espacio”.
Por otro lado, cansa repetir que la hipótesis ET no es la única,
aunque sí es la predominante. Por ello, el escepticismo ufológico
se extiende hacia las otras conjeturas (intraterrestres, viajeros del
tiempo, etc.), no porque considere intrínsecamente absurdas tales
ideas, sino porque son innecesarias para explicar el conjunto de hechos
de que habla la ufología.
Si se produce un incendio forestal, por ejemplo, es obvio que no puedo
descartar absolutamente la posibilidad de que haya sido un dragón
el responsable. Pero también es obvio que resulta más
probable que el causante haya sido un pirómano o un turista irresponsable
que un dragón lanza-fuego.
Señalo esto porque siempre escucho la siguiente “objeción”
al accionar de los escépticos: “¿por qué
niega la vida extraterrestre?”, “¿por qué
cree que somos los únicos en el Universo?” La respuesta
que se impone: ¿y quién niega lo uno o lo otro? O, mejor
aún, ¿qué relación comprobada –no
meramente simbólica o cultural- tiene la ufología con
la exobiología?
2.- Si se descubriera vida ET sería una derrota de los
escépticos (y un espectacular triunfo de los ufólogos)
Falso de falsedad absoluta. Los escépticos sólo sostienen
que los ufólogos creen en un fenómeno cuya existencia
original no está comprobada y que la evidencia aportada es endeble.
Eso es todo. No se niega a priori la posibilidad de que se descubra
vida en otros cuerpos celestes.
Si se descubre… ¡excelente! Sería uno de los más
grandes sucesos de la historia de la ciencia y del pensamiento en general,
un acontecimiento de la máxima de importancia, así que
nadie debería sentirse “derrotado”. Recuerdo que
en una ocasión Philip Klass decía que si se comprobaba
un caso como la evidencia definitiva de intervención de inteligencias
extrahumanas, bueno, pues él sería él primero en
celebrarlo y pregonarlo a los cuatro vientos.
¿Un triunfo de los ufólogos? Para nada. Pues el hecho
de que se descubra vida ET no implica necesariamente una confirmación
del aserto fundamental de la ufología: que ciertas observaciones,
y experiencias inusuales, serían la prueba de actividad extraterrestre
en nuestro propio mundo.
Yo puedo negar que existan lobos marsupiales en Sudáfrica; puedo
sostener que la evidencia aportada en tal sentido es insuficiente y
puramente anecdótica; pero si se publica la noticia –confirmada
por los zoólogos– de que encontraron uno en Tasmania (recordemos
que se le considera extinguido desde hace sesenta años), eso
no implica un espaldarazo para los que decían verlos –y
verlos a raudales, con frecuencia alucinante– en Sudáfrica.
Sé que esto es demasiado obvio, pero ya sabemos como razonan
algunos entusiastas…
Por cierto, hace poco encontré una supuesta noticia en Internet,
lo que me permite refrescar algunos conceptos que se relacionan con
este punto. Allí se decía que el Telescopio Espacial Hubble
había fotografiado una nave ET. Y el tono desafiante del ufólogo
que daba la exclusiva se resumía en un insufrible tono triunfalista:
“ahora los escépticos tendrán que dar muchas explicaciones”.
Vaya zarandaja.
Si esa noticia fuera efectiva –cuestión harto dudosa si
consideramos la fuente– ello no implicaría de ningún
modo una confirmación de lo que han venido diciendo los ufólogos
a lo largo de las décadas. Sería subirse al carro de la
victoria, pues se trataría de asuntos sin conexión entre
sí. Es absurdo suponer que un descubrimiento semejante legitimaría
ipso facto las memeces, fraudes y patinazos de individuos como Fabio
Zerpa, Jaime Rodríguez, Jaime Maussán o Juan José
Benítez.
3.- Los escépticos son unos geocéntricos, que
se creen en el centro del Universo, como si fuéramos los únicos…
He leído varias veces esta perla. En realidad, mucho más
geocéntrico es creerse objeto de visitas de cientos de naves
alienígenas, de ETs de distintas razas, etcétera. ¡¡Toda
la Confederación Galáctica en torno nuestro!! Ese sí
que es geocentrismo.
Pero ese geocentrismo es insignificante… al lado del egocentrismo
de los que sostienen que los ETs les vigilan a ellos, que les dejan
pistas sólo a ellos, que viajan miles o millones de años-luz
para hacerles guiños a ellos. Curioso, ¿no?
4.- Los escépticos son unos inquisidores
Pamplinas. No me cansaré de repetirlo: escéptico es “el
que duda”. Los inquisidores, en cambio, eran fervorosos creyentes
en los postulados de una religión bien determinada, con sus dogmas
y su elaboradísima teología. Sólo los que creen
con demasiada e intransigente seguridad pueden mandar a la hoguera a
alguien.
Pero, al acusar a los escépticos de inquisidores, los ufólatras
se revisten del manto de víctimas, de incomprendidos por el orden
establecido, de mártires de la ciencia inclusive. Y comienzan
las invocaciones a Galileo Galilei y hasta a Giordano Bruno. Pero, ¿quién
persigue a los ufólatras?
Las creencias ufológicas son dominantes en los medios masivos
de comunicación, en la televisión, en el cine. Vemos desfilar
“grises”, “ebes”, visitantes de dormitorio y
platillos volantes por doquier. Los temas ufológicos son parte
de una vasta cultura popular y de un rentable negocio.
Muchos “investigadores” viven a costa del tema y aumentan
sus cuentas corrientes gracias a la credulidad ajena. Cuando hay debates
televisivos, los escépticos brillan por su ausencia o, si los
invitan, cumplen un rol secundario y minoritario, sujetos a interrupciones
y hasta a los abucheos del público (en la TV mexicana eso se
vio muchas veces). Así que, de inquisidores y heraldos de la
ciencia, nada…
5.-
Los escépticos son pagados por los servicios de inteligencia,
a fin de contribuir al ocultamiento de “la Terrible Verdad”
No se extrañe, que algunos se lo creen de verdad. Ojalá
fuera cierto que pagan. Para mí sería el fin de todas
mis deudas y así podría dedicarme en serio a la investigación
de campo y a las “Alertas OVNI”, sin que nadie pudiera acusarme
de “ufólogo de salón”. Recuerdo que Salvador
Freixedo acusaba al difunto Klass de estar pagado por la CIA. Y hasta
a nuestro buen amigo español, Vicente-Juan Ballester Olmos, se
le dijo que estaba comprado por los servicios de inteligencia de su
país.
Ballester Olmos es, a no dudarlo, uno de los ufólogos más
prestigiosos del mundo. Su extensa bibliografía debió
servir de modelo para la nueva generación de investigadores y
ya sabemos el nivel académico de sus publicaciones. Pero hay
algo que J. J. Benítez y sus acólitos no le perdonarán
jamás; me refiero, claro está, al proceso de “Desclasificación
OVNI” del Ejército del Aire español.
Ballester Olmos, que fue –junto a Joan Plana– uno de los
gestores del proceso de apertura, cometió el imperdonable pecado
de no repetir lo que se espera que diga todo ufólogo: que la
desclasificación fue manipulada y que seguía ocultando
información al público. O sea, Ballester Olmos no quise
levantar misterios artificiales. La vendetta ha sido vil, pues desde
Manuel Carballal hasta Bruno Cardeñosa (ni hablar de Benítez)
le han declarado un enemigo público número uno de su causa
platillista, escribiendo infames descalificaciones en su contra. Por
supuesto, son ataques personales, pues no se toman la molestia de refutar
a Ballester Olmos (en ese terreno la cosa se pone más compleja,
por supuesto).
6.-
Los escépticos… no lo son realmente, pues “creen”
en las hipótesis que niegan la existencia de los OVNIS como fenómeno
original
Ignoro
por qué este ramplón sofisma ha gozado de tanta audiencia.
Se trata de un argumento esgrimido por Jean Sider contra la “hipótesis
psico-social” y sus defensores. Si uno la examina con cuidado,
descubrirá rápidamente la debilidad de esta ocurrencia.
Sider se va por las ramas y olvida que el escéptico-tipo al que
cuestiona, lo es respecto de la ufología: a eso se refiere su
escepticismo y no necesariamente a todo lo demás. Se puede descreer
de los OVNIS, pero simultáneamente creer en el amor…
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