Aunque
desde hace unos cinco años se viene postergando el sueño
del comandante (r) de la Fuerza Aérea, éste no pierde
las esperanzas de convertirse, más temprano que tarde, en el
primer chileno que salga de este planeta. La suerte de Marcos Pontes,
el primer brasileño en viajar al espacio, aumenta las ilusiones
de nuestro compatriota.
Resulta
que ahora para ser cosmonauta también hay que modelar con la
mejor pinta. Al menos eso ha debido hacer el comandante (r) de la Fuerza
Aérea de Chile, Klaus von Storch, el hombre rubio y de 1,90 metros
que aspira a convertirse en el primer chileno que viaja al espacio.
El asunto tiene su historia. Storch, ingeniero aeroespacial y piloto
de guerra, fue seleccionado para presentarse a una serie de pruebas.
Eso, a fines de los noventa, cuando el hombre, hoy de 43 años,
se empezó a preparar en la Nasa con el objetivo de cumplir con
el proyecto de poner a un chileno en órbita.
Poco a poco el sueño empezó a postergarse. El accidente
del Columbia, en febrero de 2003, tuvo mucho que ver. Los estadounidenses
dejaron de lado un sinfín de vuelos, y Von Storch comenzó
a ver desde lejos su aspiración de ver el planeta desde lejos.
Mientras, asumió como vicepresidente de la Corporación
AstroChile, a trabajar en la empresa privada y a hacer clases en la
Fuerza Aérea, de la cual se desligó, pero jamás
abandonó.
Como la idea de viajar sigue pendiente, las miradas empezaron a concentrarse
en los planes aeroespaciales rusos, que con sus naves Soyuz visita de
forma permanente a la Estación Espacial Internacional. De hecho
Von Storch ya ha estado en Rusia, preparándose concienzudamente.
También estuvo entrenando en Francia.
Las fechas actuales dicen que el periplo podría ser en marzo
de 2007, aunque depende de múltiples factores. Chile ha firmado
planes de cooperación aeroespacial con Rusia que podrían
hacer que esa fecha se haga realidad, pero ya antes se han conocido
otras (se dijo abril de 2003 y octubre de 2005), sin mayor fortuna.
Por ahora, el piloto apareció a fines del año pasado en
una propaganda de la marca de automóviles BMW promocionando las
bondades de sus camionetas. El aspirante a astronauta, de origen alemán
como habrán podido deducir, está consciente de las varias
postergaciones que ha sufrido, pero confiesa en tono íntimo que
ansía que pronto se haga realidad su mayor anhelo. Por ahora,
se debe conformar con promocionar un vehículo que parece nave
espacial.
-Así que de modelo...
-Es que hay costos de mi viaje que son financiados por empresas de prestigio
en el campo de la tecnología. No olvides que hay que pagar el
oxígeno, los líquidos y los comestibles.
-O sea hicieron un canje.
-Claro. AstroChile consigue los fondos y las autoridades entregan la
documentación oficial.
-¿Cómo? ¿El Estado no se pone con plata?
-Por el momento no. Así se acordó, en todo caso, no hay
nada raro. De todas formas me alegra relacionarme con empresas serias.
-Claro. Usted no va a ser rostro de cualquier lesera.
-No. Las empresas que se relacionan con nosotros tienen trabajos de
alta tecnología, los laboratorios más avanzados y desarrollan
experimentos que son reconocidos por la Nasa, la Agencia Espacial Europea
y la rusa. ¿Sabes? Rusia también trabaja de esa forma.
Si ustedes van al lugar del control del lanzamiento, ahí también
hay marcas y auspicios.
-Supe
que los escolares alucinan con usted cuando va de visita a los colegios.
-He tenido muchas alegrías en ese tema, porque nos falta mucho
promocionar la ciencia, que a la larga ayuda al desarrollo del país.
Los jóvenes se sienten atraídos por los hitos, y el tema
de la llegada del hombre a la Luna los apasiona, es como un sueño.
Yo me hago partícipe de esos sueños y por eso ellos ponen
mucha atención cuando hablo del espacio. La recepción
ha sido espectacular.
-Usted encarna los sueños de viajar al espacio de todos
los niños.
-Claro. Seguramente tú también soñaste lo mismo.
-¿Quién no?
-Estando más cerca puedo hacer que la ciencia sea amigable para
los muchachos. Además, los niños creen que los astronautas
somos personas lejanas y se dan cuenta de que no es así. Eso
los ayuda mucho. Piensa en las niñas de las chinitas, las escolares
que presentaron un proyecto con esos insectos a la Nasa y les resultó.
Eran chicas esforzadas y lograron poner un experimento en el espacio.
Imagínate la transformación que tuvieron esas chicas tras
el lanzamiento de su investigación, lo que les permitió
que siguieran carreras que de otra forma no se habrían atrevido
a seguir.
-Cuando usted viaje al espacio, Chile se va a revolucionar.
-Eso ha pasado en otros países, como en China, Austria y Canadá.
Pero es más, la Nasa por ejemplo identifica a chicos que han
caído en consumo de drogas y los invitan a participar de programas
espaciales. Los niños se involucran tanto que se logra que salgan
del problema.
-¿Se podría replicar eso en Chile?
-Por supuesto. Muchos de los niños con problemas sociales no
tienen motivaciones y se dejan llevar por el día a día,
donde están las drogas.
-¿Cómo van los preparativos para el viaje?
-Para nosotros es importante que el trasbordador siga volando, así
hay más cupos. Pero vamos bien, esperamos que sea ojalá
el próximo año. Eso lo estamos negociando.
-Oiga,
no me voy sin preguntarle si es verdad que va a llevarse un Condorito
al espacio.
-Ja,
ja. No, yo dije eso, pero la verdad es que no voy a tener mucho tiempo
para leer allá arriba. Me encantaría pasar unas vacaciones
en el espacio, pero todos los minutos están ocupados en investigaciones.
Por mucho que me gusten algunas lecturas, yo pasaría el tiempo
mirando para afuera de la nave y no hacia adentro.
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