“Muchos casos OVNI parecen enigmáticos e inexplicables
porque quienes los han investigado han carecido de suficiente rigor”.
Philip Klass, en “UFOs: The public deceived”
Eran alrededor de las 22:30 horas del domingo 30 de octubre de 2005 cuando Rodrigo Garrido recibió la llamada telefónica de una amiga, alertándole sobre la presencia de un misterioso fenómeno que parecía suspendido en el cielo viñamarino. Acto seguido, Garrido (fotógrafo profesional) subió junto a su hija hasta la azotea de su edificio y ambos quedaron boquiabiertos ante el insólito espectáculo. Los testigos contemplaron una luz blanca muy brillante, silente y aparentemente estática, emplazada en dirección W–SW.
En esos primeros minutos de observación, descartaron cualquier explicación convencional. Con el correr de los minutos pudieron comprobar que la descollante luz en realidad se movía, pero muy lentamente. Entonces Rodrigo Garrido fue a buscar su cámara fotográfica profesional y realizó varias capturas con ella. Logró obtener un total de 26 fotografías (ver imágenes 1, 2 y 3 a la derecha). El Mercurio de Valparaíso publicó una de esas tomas en su edición del martes 1 de noviembre de ese año (4).
Semanas más tarde se pudo por fin concretar nuestra anhelada visita al hogar de los testigos. Los objetivos propuestos para la ocasión eran varios: entrevistarlos personalmente, conseguir algunas de las tomas originales, y por último, inspeccionar el lugar desde el cual se tomaron las fotografías. Alrededor de una hora estuvimos conversando amenamente en torno a los OVNIS y otros temas.
Ambos perceptores reprodujeron paso a paso los acontecimientos vividos en aquella noche. Pero aún faltaba una prueba de fuego. Antes de marcharnos, Rodrigo Garrido aceptó gentilmente llevarnos hasta la azotea del edificio. Eran pasadas las 22 horas. Una vez allí pudimos finalmente confirmar nuestras sospechas iniciales. Con un cielo estrellado de fondo, el planeta Venus brillaba majestuosamente por encima del mismo edificio que aparece en la secuencia fotográfica. Todos quedamos impresionados ante tan magnífico espectáculo. En el lugar se hicieron algunas tomas con una videocámara, y luego de contemplar las imágenes obtenidas a través del visor, Rodrigo Garrido nos comentó extrañado: “Parece que yo capté el planeta Venus”.
Tras consultar la carta astronómica respectiva, efectivamente pasadas las 22:30 horas de aquel domingo 30 de octubre, el planeta Venus resplandecía intensamente hacia el sector poniente.
Son varias las circunstancias que se conjugaron para dar vida a esta “experiencia ufológica”. El fotógrafo de profesión nos confesó en la entrevista que él no era un observador habitual del firmamento. Pero a esto hay que añadir dos importantes factores externos, uno de origen astronómico y otro meteorológico.
Por aquellas fechas Venus relumbraba de forma muy conspicua. De hecho, el astrónomo Arturo Gómez me comentó que en el observatorio de Cerro Tololo, donde reina la oscuridad absoluta, su intensa luminosidad provocaba sombras humanas sobre las paredes de los edificios cuando las personas se situaban a un metro de las mismas.
Por otra parte, mucha gente desconoce (y no hablo sólo del público sino también de ciertos investigadores) que cuando un planeta se posiciona cerca del horizonte visual de un perceptor, éste empieza a centellear tal como lo haría una estrella regular. A éste se suman otros efectos, como el continuo cambio de colores, un aumento del tamaño aparente y un despliegue permanente de movimientos, todo a causa de las múltiples refracciones que experimenta la luz cuando se aproxima al horizonte. En síntesis, todo conspira para que un observador ocasional exprese su desconcierto ante un fenómeno de tales características y de inmediato descarte cualquier explicación racional. “Algo de ese tamaño, que titila, cambia de forma y de colores, no puede ser un planeta”.
Con estas palabras no pretendo desanimar a las personas que quieran compartir sus experiencias. Ésta es nuestra labor como ufólogos, investigar con rigor y sin compromisos para poder discernir entre lo real y lo ficticio.
UN INTRUSO EN “HALLOWEEN”
Era “noche de brujas”. Vampiros, demonios y hechiceros de baja estatura deambulaban alegres por las calles de Valparaíso. Sin embargo, la atención de muchos no estuvo centrada únicamente en las golosinas y los vistosos atuendos, sino también en algo muy extraño que ocurría sobre sus cabezas.
A eso de las 23 horas, una misteriosa presencia comenzaba a romper la tranquilidad del firmamento porteño. Se trataba de una “esfera de luz” anaranjada que se movía muy lentamente y en el más absoluto de los silencios. Según estimaciones, el OVNI permaneció unos 40 minutos sobre el área de Valparaíso. En un principio se veía tan o más brillante que el planeta Marte, pero con el correr de los minutos su intensidad fue degradándose paulatinamente. Tanto El Mercurio (5) como La Estrella (6) dedicaron posteriormente algunos párrafos para consignar el inusitado episodio.
Uno de los testigos del suceso fue Marcelo Moya, quien logró realizar un registro en video de unos trece minutos de duración (ver abajo). Alertado por el aviso telefónico del ufólogo Enrique Silva, Marcelo Moya (que es director de la Agrupación Canopus) detectó el objeto luminoso cuando ascendía sobre uno de los cerros del sector de Playa Ancha. Instantes después, el cuerpo cambió inesperadamente de dirección (ver abajo).
Otro testigo de este avistamiento fue Cristian Moya. Durante algunos minutos él pudo seguir de cerca al objeto mediante unos binoculares, percatándose de un detalle crucial a la hora de enfocar hacia una posible solución. Él pudo notar que esta fuente de luz parpadeaba, como si se tratase de una estrella o de una flama cuando es vista a gran distancia.
A la luz del comportamiento, las características y los antecedentes recogidos por nuestra agrupación, nos inclinamos hacia una explicación prosaica y racional del evento, muy distante de aquélla que se ventiló a través de los medios de comunicación. En nuestra opinión, el avistamiento fue gatillado por el sobrevuelo de un globo artesanal luminoso.
Estos pequeños aeróstatos están constituidos por una campana muy delgada (hecha de plástico o de papel) con una abertura en su base, a la cual se adhiere un recipiente liviano que contiene el material que sirve de combustible. La fotografía de la página 40, remitida por el investigador Larry Robinson (página 40), muestra uno de estos artefactos en pleno vuelo. El fuego calienta el aire del interior de la campana, el cual se torna menos denso que el aire más frío del entorno, y de esta forma el globo comienza a elevarse.
Estos ingenios mantienen su flotabilidad siempre y cuando se conserve el desequilibrio térmico. Es decir, mientras no se extinga el fuego en su base. Así las cosas, pueden permanecer en vuelo durante varios minutos, deambulando por el cielo en función del viento dominante.
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Izquierda: Objeto captado por Marcelo Moya. Derecha: Por encima de este cerro apareció el ovni.
En la imagen se ha trazado también la trayectoria del objeto. |
UN EPISODIO PRECEDENTE
Semanas más tarde recibimos un correo electrónico de una persona que decía haber avistado un OVNI tiempo atrás durante una celebración familiar y que también había sido videograbado.
Rápidamente pudimos concretar una reunión en la que el joven estudiante universitario, quien prefirió mantenerse en el anonimato, respondió gentilmente a todas nuestras interrogantes, además de facilitarnos la cinta de video. La experiencia había ocurrido en Viña del Mar, la noche del 31 de diciembre de 2004, tan sólo minutos antes del despliegue pirotécnico de fin de año (ver abajo).
Para nuestra sorpresa, este caso se asemejaba en muchos aspectos al incidente de Halloween:
∙ Ambos objetos emitían luz de una tonalidad anaranjada.
∙ Ambos surcaron lentamente el firmamento.
∙ Ninguno de ellos emitía sonido alguno.
∙ Ambos avistamientos ocurrieron en horas de la noche.
∙ Ambos se produjeron en las cercanías de la costa.
∙ Ambos ocurrieron en fechas especiales (Año Nuevo y Halloween, respectivamente).
Todas estas circunstancias nos llevaron a la conclusión de que este caso también fue provocado por el sobrevuelo de un globo artesanal luminoso.
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A la izquierda, la imagen de Larry Robinson. Derecha, el fenómeno observado el 31 de diciembre de 2004 (Canopus). |
UN EPISODIO POSTERIOR
Faltaba poco menos de una hora para la llegada del Año Nuevo 2005. Me encontraba junto a unos amigos en una playa de Viña del Mar que a esas alturas ya estaba repleta de gente. Como de costumbre, había mucha expectación ante el inminente despliegue de los fuegos artificiales que para esa fecha prepara la Municipalidad de Valparaíso.
Fue entonces cuando detectamos en lo alto un singular estímulo lumínico. Se trataba del primero de un total de siete globos artesanales que esa noche tendríamos el privilegio de contemplar. Lamento terriblemente no haber contado en esos momentos con una cámara fotográfica para haber respaldado cada uno de esos avistamientos.
Pese a que nunca antes había visto uno de esos en plena acción, lo que más me impresionó fueron las notables diferencias que pude percibir entre algunas de las manifestaciones. Uno podría pensar que todos esos avistamientos deberían ser semejantes, puesto que fueron generados a partir de un mismo estímulo. Pero no fue así. Hubo llamativas discrepancias que estuvieron esencialmente condicionadas por dos factores: la intensidad lumínica de los globos y el viento dominante.
Algunos aeróstatos despedían una luz anaranjada muy intensa, siendo más brillantes que cualquier estrella visible a esa hora en el firmamento. A medida que se alejaban, su luz se volvía cada vez más débil, hasta que finalmente se desvanecía en la distancia. Pero otros, en cambio, emitían una luz muy tenue en todo momento, lo que permitía vislumbrar la campana del globo a su alrededor. El espectáculo era muy sugerente. Un punto luminoso en el cielo rodeado de una estructura circular. Era como tener un platillo volador sobre nuestras cabezas.
En cuanto al desplazamiento, las diferencias no fueron menores. Varios aeróstatos cruzaron el cielo de lado a lado, bordeando la costa. Otros se internaron hacia la ciudad. Pero hubo uno en particular que llamó poderosamente mi atención. Se aproximó en línea recta hacia nosotros y luego empezó a desviar su curso, enfilando hacia el mar.
Más tarde cambió nuevamente de dirección, trasladándose hacia su lugar de origen. En el transcurso de unos ocho o diez minutos, el pequeño globo describió una trayectoria en forma de “U”. Impresionante, ¿no? Cualquiera podría haber pensado que aquella luz era controlada de forma artificial. Sin embargo, dicho “comportamiento inteligente” fue en realidad gatillado por la acción de los vientos en altura.
EL ROL DE LOS MEDIOS Y ALGO MÁS
Los medios de comunicación desempeñaron un papel fundamental en la masificación de esta oleada de incidentes ufológicos. El Mercurio y La Estrella de Valparaíso, los dos medios escritos más importantes de la región, exhibieron a través de sus páginas varias fotografías inéditas de OVNIs, además de una gran cantidad de testimonios.
Ambos periódicos cumplieron una labor difusora, pero nada más. Al contrario de lo que muchos pudiesen suponer, allí no hubo un trasfondo investigativo de un nivel aceptable y las evidencias de ello están a la vista. De haber existido dicho trasfondo, los periodistas encargados de abordar estos casos habrían podido fácilmente desentrañar el misterio si hubiesen concretado algunas pesquisas básicas tal como nosotros (que no somos periodistas) lo hicimos al iniciar nuestras investigaciones.
Durante ese período de efervescencia OVNI ocurrió algo que nos hizo vivir en carne propia las oscuras y deshonestas manipulaciones en las que incurren algunos profesionales de la prensa cuando los hechos por ellos investigados no se ajustan a sus propios intereses. A principios de noviembre, un equipo periodístico del canal televisivo Mega visitó la casa de Marcelo Moya con el propósito de hacerle una entrevista. Ante las cámaras, el director de la Agrupación Canopus no sólo entregó los pormenores de su observación en la noche de Halloween, sino que también aprovechó la oportunidad para lanzar la explicación del globo luminoso.
Hasta entonces todo marchaba sobre ruedas. Pero esta percepción cambió abruptamente cuando la noticia finalmente fue emitida a través del noticiero central de Mega (7). Para ser más específicos, en la sección “Reportajes” que conduce el conocido periodista Claudio Sánchez. Nada refleja de mejor forma el espíritu de la crónica que la propia introducción efectuada por el conductor del espacio:
“La noticia corrió rápidamente entre cerros y valles, y muchos salieron con sus cámaras para registrar lo que al principio no podían creer (el OVNI de Halloween). Según testimonios que recogió Karen Petersen, nadie tiene dudas. Están seguros, segurísimos, de que se trató de visitas extraterrestres”.
¿Visitas extraterrestres? ¿Y qué pasó con la opinión de Marcelo? ¿Dónde quedó esa explicación plausible que él ofreció? ¡Él nunca sugirió que el globo artesanal fuese de factura extraterrestre! ¿Manipulación periodística o simple malentendido? Que el amigo lector saque sus propias conclusiones. En lo que a mí concierne, ya expresé en líneas anteriores cuál es mi juicio respecto de este asunto.
Pero eso no fue todo, porque el reportaje dejó en evidencia un grueso error perpetrado por las mentes creadoras de la noticia. En él se exhibió el video de Halloween y también las fotos que captó Rodrigo Garrido, pero dando a entender que estos registros pertenecían a un mismo suceso ufológico.
Ya nos hemos sumergido en estos casos y las explicaciones de los mismos claramente discurren por senderos diferentes. Por otra parte, ambos hechos ocurrieron con 24 horas de separación, un detalle que los periodistas implicados habrían advertido fácilmente si tan sólo hubiesen revisado los periódicos de la época o, algo incluso más sencillo, ¡les hubiesen preguntado a los testigos cuando los entrevistaron!

PALABRAS AL CIERRE
De esta forma finaliza esta retrospectiva de los casos más destacados que conformaron la más reciente oleada ufológica de la Quinta Región. A pesar de los hechos, soy reacio a rotular esta cadena de eventos como una pseudooleada de OVNIs porque, al igual que muchos colegas críticos, estoy convencido a estas alturas de que unas y otras corresponden a lo mismo. En mi opinión, ambas consisten en un conjunto de testimonios orales y gráficos que emergen como consecuencia de interpretaciones erróneas, que reciben una amplia difusión a través de los medios de comunicación y, por si no bastara, son examinadas con nulo rigor por parte de ciertos “expertos” en la materia.
REFERENCIAS
(1) Noticieros de Mega y Chilevisión emitidos el 25/09/2005.
(2) Noticieros de TVN–Red Valparaíso transmitidos el 05/10/2005 y el 06/10/2005.
(3) “Impactantes fotos de ovni captadas en Valparaíso” y “Vecino fotografió ovni desde su casa”, en La Estrella de Valparaíso, 11/10/2005, páginas 1 y 2, respectivamente.
(4) “Ovni se paseó por la región”, en El Mercurio de Valparaíso, 01/11/2005, página 4.
(5) “Nuevo avistamiento de ovni en Valparaíso”, en El Mercurio de Valparaíso, 01/11/2005, página 13.
(6) “Expertos estudian de cabeza invasión de ovnis” y “Caso a caso expertos investigan avistamientos de ovnis”, en La Estrella de Valparaíso, 02/11/2005, páginas 1 y 12–13, respectivamente.
(7) Noticiero de Mega emitido el 05/11/2005.
(8) “Impacto causa la aparición de espectacular ovni en Olmué” y “Impacto provoca visión de un ovni en fotografía tomada en Olmué”, en La Estrella de Valparaíso, 25/10/2005, páginas 1 y 24, respectivamente.
(9) “Crecen avistamientos de ovnis en la zona” y “Fenómenos ovni aumentan en la zona”, en La Estrella de Valparaíso, 29/10/2005, páginas 1 y 18–19, respectivamente.
(10) “El “desfile” de ovnis no se detiene” y “Ovnis tienen locos a habitantes de la zona”, en La Estrella de Valparaíso, 31/10/2005, páginas 1 y 2, respectivamente.
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