La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 4
LibrosOVNIS EN CHILE
SERGIO SÁNCHEZ
(CHILE) - 2000

OVNIS en ChileOVNIS en Chile / Ernesto Gatica Benavides
Edición del autor / Chile / 1999 / 120 páginas

Siempre es digno de alabanza el que algunos autores se atrevan a auto-editar sus inquietudes e ideas, sin más límite que el propio entusiasmo. Editar un libro es una difícil empresa, sin duda, pero altamente satisfactoria. Entonces, felicito al autor de esta obra: por su iniciativa, por su tesón y por el simple hecho de escribir. Sin embargo, hasta aquí llego en lo que a elogios se refiere...

El libro in comento no parece tener un orden muy concreto o definido. No está dividido en capítulos sino en apartados más o menos largos, algo inconexos y, por si acaso, tampoco hay índice o sumario; es decir, que el lector se las arregle cómo pueda. Gatica parte hablando de Kenneth Arnold, luego sigue con una descabellada tipología extraterrestre, después con el vidrioso tema de los "oasis templados de la Antártida" y, finalizado todo eso, se introduce en el relato, más emotivo que analítico, de inverificables casos que el autor parece haber encuestado directamente, en una época desconocida y con una metodología ignota. Huelga decir que estas historias constituyen, por cierto, lo medular y más sabroso del libro.

Ernesto Gatica, lamentablemente, parece creer en todos los tópicos irracionales que se estilan en la ufología mediática actual. Nos queda claro desde un comienzo, sobre todo en un apartado que lleva el título ¿De dónde vienen?, o sea, ya en la página 6. Ahí se afirma sin ambages que "de acuerdo a una clasificación acordada, después de un riguroso análisis de los testimonios recogidos en todo el mundo, se ha logrado determinar que los seres extraterrestres que visitan regularmente nuestro planeta corresponden a 78 razas diferentes, de las cuales hay cinco que presentan características bastante parecidas a nuestro sistema biológico".

Setenta y ocho razas... ¿por qué no 79 ó 77? ¿Y quién lo ha determinado? ¿Y según qué tipo de informaciones? Bueno, qué le vamos a hacer. Seguidamente aclara que está hablando de los enigmáticos EBES (entidades biológicas extraterrestres), comprometiéndose luego con una somera descripción de las características de cada uno de los cinco tipos de alienígenas más aficionados a nuestro planeta (invisibles, rigelianos, proconianos, reticulianos -¡escoba!- y extraterrestres rubios). Ya sabemos cuán delirantes son estas taxonomías y, en esta parte, el libro de Gatica se mantiene en la mejor tradición del género.

La credulidad ilimitada también se nos presenta en las páginas 64 a 65, en un texto que es digno de ser citado (respeto la puntuación original): "En el caso de los humanos reclutados por los alienígenas, no se ha podido establecer si esta colaboración es voluntaria u obligatoria, yo personalmente creo que existe en las dos modalidades. Lo que está sí totalmente establecido es que estos humanos actúan en su totalidad con un implante en el cerebro, este implante permite de alguna manera, controlar totalmente la mente (sic) de este ser humano, y por ende, todas sus actuaciones, pero lo que es más, permite al mando alienígena tener la absoluta seguridad de los extraterrestres, que ocupan sus servicios". Respiremos un momento. Uno podría preguntarse, con toda razón, ¿quién "ha establecido" semejantes especies como verdades irrefutables? ¿Dónde y en base a qué antecedentes y metodología?

Un poco más: "Uno o varios, en estas ciudades de Chile, están entre nosotros, puede ser cualquiera, un aparente inofensivo vecino (sic), puede estar en este minuto caminando junto a usted, o puede quizás, ser compañero de colegio de su hijo..." (p.6). Uno puede, más o menos, imaginarse las fuentes -indiscutiblemente tóxicas- de las que ha bebido Ernesto Gatica; evidentemente, ha carecido por completo de oportunidades para conseguir algún antídoto racional y no estoy seguro de que debamos culparle por ello.

El nivel teórico de la obra no pasa de lo meramente anecdótico, con una mínima pincelada... de alguna escuálida documentación previa; de algo leído -quizás- en Contacto OVNI o visto en cualquier ataque televisivo de Jaime Rodríguez, o algo escuchado en las buenas conversaciones con los buenos amigos o, vaya uno a saber, en las video-conferencias de Jorge Anfruns. Reminiscencias de un "algo" intangible, no se sabe bien qué... ni, mucho menos, cuándo. En algún lugar, perdido en un tiempo a su vez perdido, donde podrían existir filones de sabiduría...

Os lo advierto. Imposible encontrar en este libro referencias bibliográficas. De los principales ufólogos contemporáneos, nada. De cómo contrastar la información que nos ofrece, nada. De fechas o datos concretos, informaciones periodísticas o similares, nada. Demasiadas cosas faltan, de punta a cabo, en este discreto libro. Ahora bien, los casos "inéditos" que incluye debemos creerlos sólo porque están consignados en letras de molde, porque no hay el más leve indicio para determinar si trata de relatos "reales" o si el autor se lo ha inventado todo, al calor de una conversación animada con cafecito, panecillos dulces y chimenea.

A propósito, como dato curioso se puede mencionar un texto de la contraportada, firmado por Andrea, y titulado "Palabras de una amiga". "Tras un largo trabajo de recopilación -nos dice Andrea, que no en vano es su amiga-, el autor quiso dar a conocer, sin necesidad de hacer un estudio profundo del tema, lo vivido por personas comunes y corrientes, personas que no figuran en prensa, que no cuentan su historia por temor al ridículo, porque aún nuestra sociedad se cierra a una realidad inminente". Y esto, creo, lo resume todo: este libro es sólo un anecdotario sobre extraterrestres y platillos volantes. No puede -mejor aún: no quiere- ser otra cosa.

A pesar de que este opúsculo no es recomendable para ningún estudio medianamente serio sobre OVNIS, sí resulta interesante como expresión de un significativo caudal de ufófilos que por ahí circulan, llevando con ellos la inquietud de transmitir su saber y sus creencias, aunque estén algo en deuda con la cultura general y el sentido crítico. Pues Ernesto Gatica es, como sea, un autor modesto y simple, sin mayores pretensiones comerciales y, sobre todo, sin afanes de exclusividad y auto-suficiencia: por eso le respetamos, aunque discrepemos en todo (o casi) con él. Nos comunica su visión ingenua de la ufología, su pasión por lo mágico y lo desconocido... su pequeño y gran mundo, en definitiva. Dejémoslo tranquilo (estoy hablando absolutamente en serio), que cada cual tiene derecho a vivir en los espacios mentales fantásticos que dificultosamente se forja. Si su repercusión pública es ínfima, si no lucra de la ignorancia ajena y no le hace mal a nadie, ¿qué derecho tenemos para reprocharle a Ernesto Gatica el que nos cuente su visión quimérica y legendaria de estas cosas?

Volver al Nº 4

PORTADA | SÓLO ON-LINE | BIBLIOTECA PDF | TODOS LOS ARTÍCULOS | LISTA DE CORREO | NOTICIAS | ESPECIALES