La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 5
JUAN JORGE FAUNDES... ¿INFILTRADO EN LA UFOLOGÍA?
DIEGO SÁNCHEZ BENÍTEZ DEL OSO (¿CHILE?) - 2000

Juan Jorge Faundes entrevistando al cabo Valdés."A Chile las noticias llegan con pijama, llegan a dormir. Aquí hay una falta de información enorme sobre esta temática. En Estados Unidos no se discute este tema como aquí. Aquí discutimos sobre si los ovnis existen o no. Allá se preocupan de dónde vienen".

Jorge Anfruns D.

No podía creer lo que estaba leyendo. El periodista chileno Juan Jorge Faundes, con un extraño sentido de la oportunidad, había logrado "explicar" las famosas fotografías de los "ovnis gigantes", sí, esos de 400 kilómetros, cuya inquietante realidad fuera descubierta en el prestigioso Congreso Ufológico de La Serena, en donde se han presentado ufólogos de la talla de un Jaime Rodríguez o un Fabio Zerpa, cuya seriedad me parece que está fuera de cualquier clase de dudas.

El asunto de los "mega-ovnis" fue expuesto y revelado, precisamente, por nuestros ufólogos más afamados y meticulosos (los que, para que esté claro de una vez por todas, nunca se creen una noticia sin investigarla a fondo, sin exprimirle todos los puntos flacos y contradictorios; si no me creen, ahí están los ejemplos: el chupacabras, capturado por la NASA en Calama; o, a su vez, el ovni estrellado en Paihuano).

Como siempre he desconfiado de los ufólogos que explican casos como si fueran burdos fenómenos naturales, comencé a atar cabos sueltos y, después de algunos días, creo que estoy en condiciones de refutar a Faundes. Pero, vayamos en orden, partiendo por el propio Faundes...

Sospechoso el tal Faundes. Estuvo desaparecido de la arena ufológica por más de 23 años, por lo menos a nivel público, y sale a la palestra, justo ahora, en el peor momento, para poner en duda el descubrimiento más importante de la ufología mundial. ¿Qué hizo durante el tiempo perdido, perdón, el tiempo intermedio? ¿Con quiénes estuvo en contacto? No, si –como dice J. J. Benítez- las coincidencias no existen.

Resulta evidente, para cualquiera que no sea uno de esos pigmeos mentales que piensan que somos el centro del Universo, que en el caso Faundes hay gato encerrado. Postulo la hipótesis de que todo obedece a una solapada operación de ocultamiento y desprestigio, con el objeto de mantenernos en la ignorancia sobre la estremecedora realidad de los ovnis gigantes. Y así, de paso, ridiculizar a los ufólogos que presentaron el asunto en La Serena... todo, para que el público se quede con la imagen de que son crédulos y marcadamente pro-ovnis.

¿Confundidos con un reflejo de la luna? ¿Cómo se puede ser tan poco imaginativo para dar una explicación tan absurda? ¿Cuál es esa obsesión por encontrar explicaciones racionales? ¿Por qué no conformarse con la versión de la gigantesca "nave madre" de 400 kilómetros? Esta versión es mucho más congruente con la idea –cada vez más aceptada por los científicos- de que existen en el Universo miles –si no es que millones- de civilizaciones tecnológicas que perfectamente podrían estar visitando nuestro planeta.

¿Por qué los escépticos, en su soberbia y su ceguera, siguen negándose a aceptar la evidencia contundente de que "no estamos solos"? ¿Es que, acaso, carecen de intuición o imaginación? ¿Es que nunca fueron niños? Los niños. En ellos sí resplandece la Verdad. Cuando entre cinco le dan una fenomenal paliza a un compañerito... bueno, ellos sí dicen siempre la verdad... y es que sólo a los escépticos se les ocurre tildarlos de "perversos polimorfos". Sólo los espíritus poco evolucionados piden pruebas antes de creer.

Pero caigamos, por un momento, en el juego de los debunkers y apliquemos la lógica y el razonamiento. ¿Qué mueve a algunos investigadores críticos a optar siempre por la explicación menos fantasiosa? ¿No es, acaso, más fácil admitir que los extraterrestres quisieron ser confundidos con un reflejo de la Luna? No es la primera vez que buscan engañarnos con tácticas similares. De hecho, el investigador Boris Campos ha demostrado lo siguiente: no es que ciertas nubes sean confundidas con ovnis sino, más bien, ciertos ovnis se disfrazan de nubes y pasan -tan campantes- por objetos triviales de nuestra atmósfera.

Además, ¿por qué les aplicamos nuestra lógica terrestre? No, con Ellos no se puede hacer tal cosa. Otro gran investigador, Virgilio Sánchez Ocejo (del Miami UFO Center), decía que no podemos aplicarles la lógica humana... porque tienen otra lógica. Si todo se nos aparece como absurdo, como un "cajón inagotable de memeces" (así dijo un chico-listo-detentador-de-una-página-web), pues, tal juicio se tiene que atribuir a nuestro geocentrismo y a nuestra soberbia de querer explicarlo y entenderlo todo. Si sus naves se pasan estrellando contra la superficie de nuestro planeta, bueno, por algo será.

¿Quiénes somos nosotros, simples terrestres, para tratar de entender las acciones de Ellos? Si dicen, algunos de los alienígenas, "estamos amarrados, estamos amarrados", su súper inteligencia puede dar cuenta de tan incomprensible comportamiento. Recuérdese, por si fuera poco, que Jorge Anfruns Dumont (según sus propias palabras, "el único ovnílogo chileno acreditado ante los grupos ufológicos internacionales") ha descubierto que, si no sonríen, significa que los alienígenas superaron hace tiempo el tipo de emotividad que nosotros tenemos. No sonríen, pero hacen reír a los escépticos.

Además, y que lo sepan bien los tales señores escépticos, el identificar a los ovnis gigantes con la Luna no arregla ni explica nada, pues... ¡la Luna es ella misma una enorme nave espacial! Así lo demostró un científico a fines de los años setenta, en un libro injustamente vilipendiado por los dogmáticos representantes del establishment. Sólo queda repetir lo que dice la cumbia: "Un perro le está ladrando, a la lunita lunera, y la luna le contesta, vete pronto a tu perrera".

Por último tenemos el doble-pensar (George Orwell mediante), esto es, la posibilidad de sostener al mismo tiempo dos proposiciones contradictorias... como si nada. Dijimos que los extraterrestres de Roswell tenían cuatro dedos en cada mano; luego afirmamos que la marcianita de la autopsia del 95 (perdón: del 47) era uno de los alienígenas del castañazo de Roswell. Pero, como la marcianita tenía seis dedos en sus manos, nos vimos obligados a aplicar el doble-pensamiento: el ser de la autopsia tenía seis dedos pero, igual, era originaria del accidente de Roswell (cuyos extraterrestres tenían cuatro dedos). Y así sabemos que las dos proposiciones son, para nosotros, igualmente verdaderas. Porque, y esto hay que remacharlo hasta la majadería –especialmente para los recalcitrantes escépticos- a estas cosas no se les puede aplicar la lógica terrestre.

En suma, me parece que está claro que los ovnis gigantes son reales... pues, ¿cómo vamos a ser los únicos seres inteligentes del Universo? ¿Ah?

* Diego Sánchez Benítez del Oso es uno de los ufólogos de talla mundial que se unen al staff de La Nave de los Locos, con sus artículos plagados de seriedad, espíritu crítico y ortodoxia escéptica. Le damos la bienvenida.

(NOTA: Aclaramos a los amigos lectores que este artículo es simplemente una parodia a la curiosa forma de razonar de algunos ufólogos crédulos. Por supuesto, es sólo una broma. Y nada más. J. J. Faundes conoce el inmenso respeto que le tenemos y accedió a formar parte de esta jugarreta).

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