20
DE ENERO
El verano está que arde. Como ocurre siempre por esta
época, somos inundados de noticias festivaleras, que quién
viene o se va, que el virus hanta, que el discreto "receso"
político. Todo, aderezado con imágenes playeras glamorosas,
de ninfas de grupas enhiestas que reclaman admiración (grupas
que, como decía un periodista español, "no tienen
propietarios sino sólo tienen inquilinos"). Desde hace años
el verano es, más o menos, lo mismo de siempre. Y los ovnis son
protagonistas obligados de las jornadas estivales. "Es así
porque hay más visibilidad en el cielo", dicen los espíritus
buenos. Los malos, en cambio, atribuyen el fenómeno a la sequía
noticiosa en otros ámbitos. Pero, qué importa, estamos
en verano, todo se relaja un poco, y hasta los ufólogos tenemos
nuestros meses de festival.
Una de las grandes novedades veraniegas es "Evidencia OVNI",
el nuevo programa del Canal 11, Chilevisión. Es Jaime Rodríguez
quien lo conduce, y ya sabemos el tipo de ufología practicada
por el ecuatoriano, amigo de Cristián Riffo y Jaime Tamayo. Tal
como una producción de "La Red" de hace un par de años,
"Evidencia OVNI" es un programa lamentable. Lo único
serio es la expresión adusta de Rodríguez, porque las
informaciones que entrega son todas dudosas e inverificables, en una
atmósfera de sensacionalismo "marcianista" y truculencias
varias. Pero donde alcanza su plenitud es con el "caso" McPherson
("McFarson", para algunos).
Se trata de la historia de una supuesta familia estadounidense de Lake
Country, acosada por los extraterrestres, con abducciones, fantasmagorías
y todo. Uno de los McPherson filma los sucesos, en dramático
despliegue de suspenso. El telespectador puede palpar el asombro, el
terror, el desconcierto de los McPherson. ¿Las pruebas definitivas?
No. ¿El único video en el mundo registrando una abducción?
Nada. Una simple película, con productora, actores y libretistas:
un, dos, tres... ¡acción! Y Rodríguez, siguiendo
un viejo hábito de prestidigitador, presenta la película
como "real", para lo cual recorta diversos tramos de la misma,
especialmente los créditos (donde se puede conocer el nombre
hasta del actor que interpreta al alien del final). Nuestros
amigos de AION nos
señalaron, incluso, la existencia de la página web del
actor principal (el de la cámara de video), Kristian
Ayre.
Imborrable es la imagen de una niña (hija de los McPherson) que,
en medio del pánico general, asume una actitud extrañamente
serena. Se ve como poseída, mientras habla despacio, en una escena
que nos recuerda a la pequeña de Poltergeist. Demasiado
peliculesco como para no provocar sospechas. Pero lo divertido viene
con las opiniones de un "psiquiatra", para quien la niña
no puede estar actuando...
La praxis de "Evidencia OVNI" es tramposa y fraudulenta. Como
muestra, sacan de contexto palabras de Gustavo Rodríguez (CEFAA)
y lo exhiben avalando la fantasía de los ovnis-gigantes-de-400-kilómetros
(lo que fue oportunamente explicado por J. J. Faundes). Para más
sabor, aparecen unas declaraciones francamente demenciales de Stanton
Friedman; quiero creer que se las editaron. Y siguen el calendario maya,
Roswell y más abducciones y alienígenas y grises... Vaya
evidencias. Es que la ufología de Jaime Rodríguez descansa
en tres pilares básicos:
1- Utilización de videos y fotografías descaradamente
falsos.
2-
Alusión constante a míticos informes de la NASA, la USAF,
el FBI, la CIA, la KGB, y cuanta organización gubernamental o
de Inteligencia exista. Todos, salidos de la imaginación de Rodríguez
o de sus poco rigurosos informantes.
3-
No mostrar jamás, ni por un breve instante, opiniones críticas
o, al menos, sensatas.
Como
se ve, sensacionalismo en estado puro, los martes por la noche, en una
hora en que no se da tregua a los pobres televidentes.
28 DE ENERO
El diario "Las Últimas Noticias" publica un
reportaje
del periodista Fabián Llanca, dedicado a las disputas entre
los ufólogos. "La guerra de las galaxias" es el sugestivo
título, bajo el cual Llanca dice que los adversarios principales,
en el reclutamiento de aficionados a los ovnis, son los grupos Ovnivisión
(de Cristián Riffo) y AION
(liderada por Rodrigo Fuenzalida). El artículo parangona las
actividades de ambas entidades y, seamos honestos, las diferencias son
ostensibles. Mientras AION organiza video-conferencias en el Planetario,
y se denuncian algunos sonados fraudes, los nucleados por Riffo se dedican
a hacer "Alerta-OVNIs"... Exitosas, por cierto.
Cuando la credulidad y la pseudociencia se unen, bueno, pues no hay
"Alerta-OVNI" que falle. "Es la segunda y tuvimos tres
casos, dos en Santiago y uno cerca de Curicó que se están
investigando", comenta Riffo. ¡Tres casos! ¡Casos! Casos que siempre
se están investigando y, claro, todo suena tan imparcial y científico.
Pero, mientras "se investiga", vamos promoviendo el misterio,
organizando más Alertas-OVNI y programas radiales flacos en lo
que a seriedad respecta. Se divulga cualquier información, estrambótica
la mayoría de las veces, y cuando se cuestiona su verosimilitud
la respuesta es invariable: "seguiremos investigando". Mientras
tanto, los platillos voladores hacen nata en los cielos nacionales.
Pero "la investigación" sigue...
Es que suma y sigue. El reportaje de Llanca se refiere a las actividades
del charlatán ecuatoriano Jaime Rodríguez, "gurú"
ufológico de Riffo y Ovnivisión. Rodríguez es presentado,
con acierto, como piedra de división entre los investigadores
nacionales. Ante el escándalo McPherson y la justificada irritación
de los ufólogos medianamente serios, las respuestas de Riffo
son... propias de Riffo: "(Rodríguez) no fue capaz
de explicarle a la gente que eso era una recreación. Nosotros
se lo criticamos, pero él tiene muchas cosas buenas. Es uno de
los pocos investigadores latinoamericanos que ha viajado por el mundo."
¿Vale la pena comentar esta solidaria estulticia? Seguiremos investigando.
Luego Riffo contesta las críticas de Fuenzalida a Rodríguez,
defendiendo de una forma, digamos, "curiosa" al ufólogo
ecuatoriano: "(Fuenzalida) no sabe quién es
(Rodríguez) ni lo que ha investigado. Quizás para su
idiosincrasia es un método adecuado. Eso no significa que es
un chanta o que nos venga a meter el dedo en la boca" (subrayado
es nuestro). Pienso que no sólo Fuenzalida sino toda la comunidad
ovnística criolla sabe perfectamente quién es Jaime
Rodríguez. Su historial es bien conocido: sus opiniones delirantes,
sus patinazos, sus engaños. No necesitamos que sea Riffo el que
lo presente, ya que los desatinos están a la vista y a la orden
del día. El accionar de Rodríguez habla elocuentemente
por sí mismo. Ahora bien, lo del "método más
adecuado a su idiosincrasia", pues ya sobrepasa todo lo esperable.
¿Significa que hay métodos de investigación fraudulentos
y pseudo-científicos que, por una cuestión de idiosincrasia,
son válidos en otras latitudes? ¿Y en qué lugar, me pregunto,
son el sensacionalismo y las evidencias mañosas los "métodos
adecuados"?
El reportaje de Llanca continúa con las opiniones de Daniel Trujillo,
periodista vinculado con Riffo y sus adláteres. Preguntado sobre
el cuestionable accionar de Rodríguez, Trujillo responde que
tal se debe a un "asunto netamente cultural." Trujillo: "Su
problema es que es ecuatoriano. Los medios de ese país no tienen
rigurosidad profesional porque son más atrasados. Él quiso
hacer un paralelo de cómo ciertas producciones cinematográficas
recogían el tema ovni para dar cuenta (de) que el fenómeno
existía. Pero nunca fue lo suficientemente explícito."
Aquí parece que hay que ser un maestro del eufemismo. Pero lo
más grave es el problema de Rodríguez (según
Trujillo): su condición de ecuatoriano. Estos asertos y los de
Riffo, ventilados gratuitamente desde Ovnilandia, me parecen ofensivos
para con la inteligencia de los ciudadanos ecuatorianos y de los televidentes
chilenos. En todo caso, en cuanto excusas son tan eficaces como las
conferencias internacionales que se han realizado hasta hoy para evitar
la destrucción de la biósfera.
Llanca tuvo la amabilidad de cerrar su artículo mencionando a
"La Nave" (gracias al "dato" que le dio Rodrigo
Fuenzalida), al momento de reproducir algunas de nuestras opiniones
sobre el asunto. Lástima que no pudimos ser entrevistados, ya
que podríamos haber aparecido en una faz menos belicosa. Pero,
fue provechoso que cerraran el artículo con nuestras opiniones,
ya que así queda en la retina del lector un medio marginal, que
por ahí circula, desenmascarando vivales.
10 DE FEBRERO
Hoy escucho que el Simposio ufológico de La Serena,
organizado por Riffo, tuvo una muy escasa concurrencia. Parece que la
ingenuidad del público está decreciendo con el nuevo milenio.
Esas jornadas de La Serena... Al calor de ellas han salido las historias
más inverosímiles de la ufología chilensis,
como los ovnis de 400 kilómetros y, lejos la mejor, la especie
de que la desaparición del Teniente Bello ocurrió ¡a manos
de los alienígenas! ¡El Teniente Bello, abducido! Para este año,
el invitado estrella es el líder contactista peruano Sixto Paz
Wells, lo que explica sus continuas apariciones en TV, contando como
un robot la misma historia tantas veces relatada, sin un asomo de dudas,
con la falta de vacilación propia de los iluminados. ¿Se cree
realmente dicha historia? ¿O se limita a sacarle provecho? Es un misterio
más, que se agrega a los ya presentes. Lo que no entiendo es
cómo han existido tantas personas que le han dado crédito:
digno de un estudio de psiquiatría social.
En nuestro N° 5 Diego Zúñiga festinaba con la aparición
de Cristián Riffo en el programa televisivo "Casi en
serio". Y bien, en el artículo de Fabián Llanca el
jefe de Ovnivisión responde a la justificada inquietud sobre
si esas aventuras afectan realmente su imagen como investigador. Según
Riffo "concordamos con el resto del grupo que el tema es adaptarse
a los programas que nos invitan. En algunos no puedes ponerte denso,
pero hemos demostrado con trabajo que lo que hacemos es serio."
Ya quisiéramos ver a nuestro amigo poniéndose denso, por
lo menos alguna vez. Aunque tal faena no le resulta fácil. De
hecho, el Simposio de La Serena contempló una serie de "actividades
recreativas" que demuestran una frivolidad difícilmente
conciliable con el "trabajo en serio".
A modo de ejemplo, un concurso de quién dibuja al mejor alienígena
en la arena. Talleres ufológicos infantiles, dirigidos por monitores
de Ovnivisión. Pero lo más increíble fue la elección
de una... ¡Miss E.T.! Y aquí no se estaban "adaptando"
a ningún programa televisivo cuya estructura no pudieran controlar;
por el contrario, estaban ellos solitos, entregados a las erupciones
de su creativa puerilidad.
Ésa es la ufología que se dio cita en La Serena. También
es la representada por los panelistas invitados: Carlos Muñoz
(el del Teniente Bello), Boris Campos (el de los ovnis-nubes), Daniel
Trujillo (para quien Rodríguez no fue lo suficientemente explícito)
y, entre otros, Sixto Paz Wells, el que ha viajado por Ganímedes.
Qué quieren que les diga... Me quedo con "Casi en serio".
20
DE FEBRERO
Miss
E.T.. Estoy seguro de que no llega a eclipsar a la mujer de Villas Boas.
Miss E.T. Sin duda, "trabajo en serio". Me pregunto cómo
puede haber alcanzado nuestra ufología tales niveles de anorexia
intelectual. Sé que las respuestas no son fáciles. Creo
que hay mucho de cultura televisiva en todo esto, con pocas adiciones
de lecturas recomendables. Propongo que para el futuro Simposio elijan
a "Miss E.T. fotogénica", a ver si Jaime Rodríguez
aparece después con la evidencia irrefutable.
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