El
21 de septiembre de 1988, los televidentes del popular show "People
Are Talking" del KPIX, canal 5 de San Francisco, vieron algo increíble.
Whitley Strieber (1), autor de algunos populares libros de ficción,
como "The Wolfen" y "The Hunger", y también de los best-sellers y supuestamente
reales libros sobre visitas humanoides "Communion" (2) y "Transformation",
¡se negó indignamente a permitir que los conductores del programa promocionaran
su último trabajo! Indudablemente los espectadores de este show todavía
se están rascando las cabezas ante tan inexplicable comportamiento por
parte de un invitado que hacía una gira para promocionar su libro. Como
yo era el otro invitado de aquel show, ignorado casi del todo por los
animadores, déjenme explicar el por qué de tan extraña escena.
Cuarenta
y cinco minutos antes de salir al aire, llegué al estudio y fui llevado
al "Salón Verde", donde los invitados son preparados. Ahí vi a Whitley
Strieber en medio de una pataleta. ¡Estaba realmente indignado! Aparentemente
esperaba ser el único invitado, y tener una hora entera para exponer
sus fantasías sobre los "visitantes" humanoides que pierden su tiempo
con él. Averigüé después que el escritor había dado instrucciones para
que durante su tour promocional no se encontrara, bajo ninguna circunstancia,
con Philip J. Klass; pero no había previsto que le salieran con otro
escéptico. La productora de "People Are Talking," Karen Stevenson, una
joven mujer firme y con tacto, estaba tranquilamente sentada soportando
los ataques verbales de Whitley. "No sé quién es este hombre",
se quejaba Strieber, "¡y no sé qué va a decir!". ¡Aparentemente
esperaba que todas las opiniones contrarias se las dijeran con antelación!
Karen repetía firmemente que ella había hecho todos los arreglos con
su manager y, de acuerdo con sus instrucciones, nadie había hecho ninguna
objeción.
Whitley
siguió con su perorata. Apuntándome, gritó que "¡ese hombre me va
a enfermar! ¡Va a decirme loco! Él con ese CSICOP
están tan chiflados como los seguidores de la Nueva Era. Ellos hacen
de la incredulidad una religión". En su breve discurso contra los
escépticos, en el que dijo que cualquiera que discrepara con él estaba
loco, Strieber nos llamó "enajenados" o "chiflados" tres veces. Quise
recalcar lo irónico de esto, pero estaba claro, por la reacción de todos
los presentes, que lo mejor que podía hacer era quedarme callado. Guardé
silencio por un rato, permitiéndole que siguiera con sus descargos.
Él había recibido unas extensas cartas de Philip J. Klass, del CSICOP,
de las que dijo que eran "locas". Nada tenía mucho sentido. También
señaló que los organizadores del programa buscaban dejarlo mal, diciendo
que en sus experiencias aparecían seres extraterrestres, cuando él nunca
había dicho si los visitantes eran o no alienígenas. "Esa gente
que dice tener encuentros con extraterrestres está tan loca como los
del CSICOP",
dijo.
Strieber
también indicó que había sido perturbado antes de asistir al show. Karen
contestó que todo estaba muy bien, pero el autor de "Comunión" insistía
en que el programa era "estúpido". Ella sugirió que él quizás lo confundía
con otro show, de otra ciudad, también llamado "People Are Talking",
pues había varios similares. "No", insistió Strieber, él lo recordaba
perfectamente. La audiencia de ese programa era "estúpida", se hacían
preguntas "estúpidas", y además lo acusarían de estar loco. "No necesito
tu show", continuó, "¡tu estúpido show! Mi libro ("Transformation")
es el número cuatro de la lista de best-sellers. No necesito de estos
shows! ¡No necesito hacer estos programas!"
Karen
enfatizó que la emisión en vivo iba a comenzar pronto, y le recordó
que él había aceptado aparecer y que debía cumplir sus compromisos.
Pero Whitley aún se negaba a salir o debatir conmigo. "Déjenlo ir
a él primero; yo sólo apareceré en el segmento final. ¡Y no mencionen
mi libro! ¡No quiero que mencionen mi libro si él lo va a criticar!".
Karen una vez repitió que tenía un compromiso. Quizás entonces Strieber
se dio cuenta de que no iba a ganar esta batalla. Gradualmente disminuyó
su nivel de objeción cuando se tornó obvio que no iba a poder sacarme
de encima. "Bien", dijo Whitley, "seguiré, pero ¡NO ME GUSTARÁ!".
La magnitud de esa amenaza aturdió a todos los presentes. "¡Y nunca
volveré!".
A
estas alturas dejamos todo para salir al escenario. La asistente de
dirección, Lisa Tatum, había llegado a la puerta del "Salón Verde" unos
pocos minutos antes, permaneciendo de pie en obvio desconcierto. Karen
se excusó para ir a la reunión con los animadores del espectáculo. El
maquillador, quien había estado escuchando todo desde la habitación
contigua, se mostró desconcertado ante el comportamiento de Strieber,
mientras me aplicaba una leve capa de polvo en la cara. De vuelta en
el "Salón Verde", en los pocos minutos que quedaban antes de salir al
aire, intenté comprometer a Whitley en una discusión sustantiva, para
desarmar su hostilidad. Pero mi éxito fue escaso. Él objetó con fuerza
al CSICOP y todo
lo que éste representa, expandiendo su furia también contra la ciencia.
Para él, tanto el CSICOP
como los "new agers" son fascistas, porque buscan echar abajo al individuo.
Pocos
minutos después ya íbamos al escenario, encendíamos nuestros micrófonos
y esperábamos hasta que el espectáculo comenzara. Whitley no dijo nada,
y siguió pidiendo que los organizadores no mencionaran ni mostraran
la tapa del libro que él había venido a promocionar. Estábamos en cámara
y, como lo supuse, a los pocos minutos todo estaba en manos de Strieber,
quien contaba sus historias de cosas que lo "enfrentan" en la
noche, cosas que supuestamente entran a su habitación, lo llevan
a algún lugar en el cielo y le ponen agujas en el cráneo y le implantan
sondas en la nariz. Se negó a comentar, al menos al aire, cómo estas
supuestas entidades le insertan una sonda larga y cilíndrica en el recto,
o cómo una mujer humanoide estaba muy interesada en su pene, tal como
narraba en "Communion". La situación debe haber parecido un poco extraña
para los televidentes: Aquí tenemos a un tipo que tiene muchas historias
truculentas para contar, pero aparentemente... ¡no tenía ningún libro
de aquellos donde aparecen tales historias!.
Yo
esperaba tener una cantidad de tiempo similar a la
de Strieber para cuestionar
la factibilidad de aquellos supuestos, pero sólo tuve una breve oportunidad
para responder. Los dos conductores entonces comenzaron con las preguntas
del público -previstas por ellos-, todas las
cuales, excepto una, eran para Strieber. Se puso claro que nunca iba
a tener el tiempo que supuse. Traté de interrumpir unas veces, pero
luego de hablar unas pocas palabras, los animadores
cambiaban de tema. Evidentemente se había hecho algún tipo de "arreglo",
manteniendo mi tiempo en el mínimo absoluto,
quizás porque se temía que Strieber se retirara del set. Alguien preguntó
si éste había tratado de plasmar en una fotografía a los visitantes.
De hecho lo había intentado, dijo, usando videos, cámaras y otros aparatos.
Desafortunadamente, algo siempre salía mal, como que las pilas de la
cámara se agotaban; ¡parece ser que "los visitantes" poseen la habilidad
de frustrar cualquier intento de documentar su presencia! Quedé enmudecido
por una pregunta dirigida a mí por la co-animadora Ross McGowen, hecha
por el público: "¿Cree usted que el hombre aterrizó en la Luna?". Aparentemente
Whitley había tenido éxito en su "venta", al menos con el staff del
show, de la noción de que cuestionar sus visiones de alienígenas era
una muestra de ceguera perseverante, como la de aquellos que insisten
en que el programa espacial es un fraude. Respondí que el 99.9% de la
comunidad científica no aceptaba historias del tipo que cuenta Strieber.
Durante
una pausa comercial antes de uno de los segmentos finales, Karen trató
de romper el esquema al preguntarle a Whitley si quería un libro para
promocionarlo. "¡NO!", replicó rotundamente. Yo dije que me gustaría
tener MI libro, "The UFO Verdict", (3) para promoverlo. Whitley dijo,
medio molesto, "¡Sí, que promueva su libro!". Esto se hizo, brevemente.
En los quince segundos finales del programa, Ross le preguntó a Strieber
si quería promocionar su libro. "¡NO!", gruñó Whitley, hizo una
pausa, y luego murmuró "es 'Transformation'". En los segundos
anteriores a la salida del aire, Strieber ya había dejado el estudio.
Estaba furioso.
En
un análisis final, las visiones de Strieber de "los visitantes" indudablemente
tienen más de religión y psicología que cualquier cosa alienígena. Él
está lejos de ser la primera persona en la historia en experimentar
visiones de entes bizarros, y que luego se transforma en un incansable
evangelista que busca convencer al mundo de que todo es real. Muchas
religiones fueron fundadas precisamente de esta forma; de hecho, los
mismos títulos que ha escogido para sus libros sobre "los visitantes"
lo ponen a la altura de una religión. Hay pequeñas piezas que permiten
dudar que Strieber crea firmemente lo que está diciendo. Tampoco existe
la más mínima prueba de que lo que él dice sea cierto. Pero la verdad
jamás ha sido un elemento necesario para hacer de un libro de no-ficción
un best-seller, como podemos ver con el éxito alcanzado en 1987 por
"Communion", que llegó a ser el número 1, y con "Transformation", que
ahora parece seguir la misma senda. Como escépticos, esto no nos sorprende,
pero como ciudadanos preocupados por el futuro y la educación del pensamiento
racional, esto nos da razones de peso para no dormir tranquilos.
|
Del
"The Communion Letter"
Carta
de Whitley Strieber en el Vol. 3, No. 1, 1991.
Estimado
lector:
Quisiera
agradecer su aporte al "Communion Letter". Su suscripción acaba
en este número, y no estamos haciendo nuevas suscripciones o renovaciones.
Una lista de los números anteriores está impresa al reverso de
esta carta para aquellos que estén interesados en coleccionarlos.
Siempre
estuvo previsto que este boletín se editara durante dos años,
y ese tiempo ya ha pasado. En este período "The Communion Letter"
ha logrado una vasta circulación y, creo, ha publicado algunos
artículos notables.
Pero
todas las cosas buenas tienen fin. No soy un investigador de OVNIs
y no deseo seguir soportando el continuo ataque de los medios
de comunicación que están asociados con este campo. Además, los
llamados "ufólogos" son probablemente las personas más crueles,
sucias y enajenadas que nunca he conocido. Su interpretación de
las experiencias con visitantes es basura de comienzo a fin. Los
"reportes de abducciones" que ellos generan no son reales. Son
creados por la hipnosis y el condicionamiento cultural.
Lo
que estamos experimentando es una anomalía perceptual que es suficientemente
ambigua e intensa como para exigir una explicación. Esto es algo
que el ser humano ha experimentado desde hace mucho tiempo. Es
la causa de la religión, la mitología y el folklore. Actualmente
es la causa de las creencias en las "abducciones extraterrestres".
¿Qué
hay realmente detrás de nuestras experiencias? Nosotros. Ésta
es una cosa humana. Sin embargo, también quiero decirles que nosotros
-y nuestro mundo- somos lo suficientemente distintos, y más extraños
de lo que nunca soñamos o imaginamos.
Con
esto lo dejo.
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NOTAS
(1) Para mayor información, véase su página web http://www.strieber.com/
(2) Existe versión en castellano. "Comunión",
Plaza y Janés, 1988.
(3) Existe traducción al castellano. "Veredicto
OVNI", Tikal, 1994.
Traducción
de Diego Zúñiga - Publicado originalmente en el boletín BASIS, del Bay
Area Skeptics, de noviembre de 1988
Reproducido con autorización del autor
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