La Nave de los Locos

La Nave de los Locos Nº 9
LA MENTIRA INFINITA
RODOLFO TASSI
(ARGENTINA) - 2001

Estoy tan apenado. Han pasado cincuentas años, y todavía no existe un solo rastro de vida extraterrestre. Seguimos caminando sin rumbo. Solos en un mundo de insensatos individualistas. Este ensayo tiene un fin específico: eliminar la superchería de los investigadores OVNI, conocidos en el ambiente especializado como ufólogos. No es mi deseo insultar sino abrir los ojos de las personas comunes, que al fin y al cabo son las más vulnerables.

Primeramente me presentaré. Me llamo Rodolfo Tassi, soy siquiatra y escritor. Trabajo en el Hospital de Ramos Mejía en el turno vespertino. Escribí varios libros que fueron publicados en el exterior sin mi autorización, de los cuales desconozco sinceramente su destino y éxito. Esto me sucedió por confiar en un colega francés que trabajó conmigo en el ‘89. A veces, los peores enemigos se encuentran a tu diestra. Sé que borró mi nombre de los manuscritos para posicionar el suyo. Pero ese es otro tema, lamentable por cierto.

Quiero establecer un paradero, ya clásico en el género: el aterrizaje de criaturas del espacio exterior en la zona norteamericana de Roswell. Habrían sido capturadas por los militares en un operativo dotado de grandes recursos. Terminado el trabajo de limpieza, las llevaron al Área 51. Les sanaron las heridas y ofrecieron una vida tranquila en el desierto. ¿Libre de cargos? No. Este paraíso tenía un costo. La entrega incondicional de la tecnología de suspensión aeronáutica. Los cultivados declaran que la respuesta fue positiva. Gracias a esto tenemos lectoras y grabadoras de CD, aviones de gran capacidad y porte, estación espacial en construcción, mejoras arquitectónicas, etc.

Por favor... ¡es ridículo! ¿Quién puede creer que el gobierno ocultó la vida en otros planetas por un simple intercambio de información? En la historia del hombre, las culturas occidentales que conquistaron las Indias no privaron al indígena de los caballos ni de los fusiles durante la expansión del imperio español. Para la revolución, ambos lados de la moneda poseían artefactos de igual calibre.

Vamos a atacar al virus por delante. En la década del 50 estalló en los EE.UU. el fenómeno de la ciencia-ficción. Se vendieron más libros que en los setenta y ochenta juntos. Roswell fue el disparador concreto de una premisa marketinera. Yo creo que un grupo importante de empresarios se reunió para debatir las mentiras que se transformarían en libros, revistas, películas, ¡hasta periodismo de vanguardia! Al fin de cuentas... ganaron. Las encuestas lo restriegan, muerdan el polvo los escépticos: casi el 60% de la población mundial cree que los extraterrestres (esos menudos enanos blancos, de ojos negros gigantes y vocabulario mental) interactúan entre nosotros.

Abducciones en plena noche, raptos injustificados en oficinas estatales, tiempo perdido mientras viajas hacia tu casa, muertes violentas de ganado, son –al fin y al cabo– los nuevos exorcismos que ejercen los siquiatras sobre los pacientes. Es que el dinero mueve al mundo, querido hermano. ¿Cómo liberarse de ese deseo hermoso de introducir falsos recuerdos? ¿Eh? Hay que continuar. Justifiquemos a los atracadores del espacio. Digamos que está bien que algo tan sensible como la hipnosis la ejerza cualquier asno por la televisión. Total... estamos jugando con la vida humana. Bah, podremos clonarlo si algo sale mal.

Basta. Alguien tiene que marcar el límite entre el campo tenebroso del negocio y la cordura. Argentinos, latinoamericanos, europeos... absténganse de seguir a hombres como Fabio Zerpa o Alberto Peña. Son ladrones encubiertos en documentales impactantes sobre civilizaciones que viven en el interior del planeta, que se comunican con los "elegidos" por medio de sueños y castigan al que no quiera seguirlos. No vayan al Cerro Uritorco para ver las luces que giran y giran. ¡Son inventos! ¡Efectos lumínicos propagados por aparatos ubicados en la superficie! ¿O alguien me puede DEMOSTRAR FEHACIENTEMENTE QUE TIENE UNA SOLA MOLÉCULA QUE NO PERTENEZCA A NUESTRO UNIVERSO?

Termino con una frase del poeta Federico García Lorca: "siempre temí que, después de muerto, digan atrocidades sobre mi vida. Es inevitable... somos inevitables".

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