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Hace
unas semanas llegaba la noticia a los medios de comunicación: la Oficina
Británica de Objetos Volantes No Identificados (OVNI) había cerrado
sus puertas después de casi 50 años dedicada a registrar fenómenos extraños.
La información era llamativa no por la desaparición del veterano grupo
inglés, que en realidad pasó bastante desapercibido durante toda su
larga historia, sino porque en su acta de defunción mediática se afirmaba
que lo hacía porque había disminuido el número de OVNIS y no tenían
nada que estudiar. ¿Hay o no OVNIS? ¿Dejaron de observarse? ¿Terminaron
su exploración de la tierra, como aseguró el apesadumbrado director
del centro inglés (presuponiendo que son o eran extraterrestres)?
La Fundación Anomalía es una entidad española interesada en abordar
esta compleja mitología de los OVNIS de manera rigurosa y racional.
Desde este punto de vista se puede asegurar que, si bien no sabemos
si hay auténticos OVNIS, ni siquiera como supuestas anomalías de la
naturaleza (mucho menos como "naves extraterrestres"), sí
sabemos que sigue habiendo testimonios de personas que dicen haber visto
OVNIS. Esto no prueba nada, sólo que hay personas que dicen haber divisado
objetos o fenómenos que no supieron identificar.
Los investigadores que gozan de una mayor credibilidad siempre han asegurado,
basándose en la experiencia y la lógica, que en torno al 80% de los
testimonios de objetos volantes no identificados tienen una sencilla
explicación. Ésta puede obedecer a muchas causas, pero las más usuales
son confusiones con planetas y estrellas (como Venus, Júpiter o Sirio),
grandes estrellas fugaces, reentradas de chatarra espacial, aviones,
lanzamiento de misiles, globos sonda, trucajes fotográficos e historias
inventadas por puro interés comercial o notoriedad personal.
El
resto de la casuística suele adolecer de falta de información que permita
explicar el suceso; y un 1% tiene, aparentemente, características anómalas
y es objeto de debate entre los estudiosos. ¿Prueba este pequeño porcentaje
la realidad de un fenómeno de origen desconocido? Se aduce con frecuencia
tanto una respuesta negativa como positiva.
De una forma u otra, este aspecto de la cultura contemporánea requiere
análisis desde una óptica racional y científica; porque, aunque no haya
extraterrestres en nuestro planeta -nadie ha aportado pruebas de ello-,
la civilización occidental asumió íntimamente que tal presencia es posible.
Prácticamente en todos los ámbitos de nuestro mundo es notoria la presencia
del mito extraterrestre: la música, la publicidad, la gastronomía o
la religión. Incluso los propagandistas del misterio -individuos sin
escrúpulos intelectuales que se aprovechan de la credulidad de sus semejantes-
forman parte del propio fenómeno.
La disolución del grupo inglés no prueba más que el progresivo agotamiento
de una parte del mito, la más desfasada, la presencia de "naves
extraterrestres en nuestros cielos". Ahora queda analizar e interpretar
por qué la creencia agrega motivos que le permiten sobrevivir durante
más de 50 años. Organizaciones como la Fundación Anomalía contribuyen
desde diversos frentes a aportar respuestas críticas y científicas a
esta infundada convicción social.
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