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LA
ESPECTACULAR LUZ DE 1976 FUE UN MISIL |
RICARDO
CAMPO (ESPAÑA) - 2001 |
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| Mañana
se cumplen 54 años desde que un piloto de avionetas norteamericano
confundiera en el estado norteamericano de Washington (Estados Unidos)
lo que probablemente eran prototipos aeronáuticos secretos con extrañas
aeronaves de origen desconocido, bautizadas con el popular término
platillos volantes.
Desde entonces, estas observaciones han gozado de inmerecido crédito, convirtiéndose en uno de los mitos más arraigados en la cultura popular de occidente: la visita de seres alienígenas a nuestro planeta. Por supuesto, jamás se ha aportado pruebas de tan fantasiosa afirmación y la creencia sigue debatiéndose entre el deseo de reconocimiento y la justificada indiferencia de la comunidad científica. La antropología y la sociología, en cambio, se han ocupado con gran provecho de este mito contemporáneo. En las Islas Canarias se han observado igualmente luces de origen desconocido que fueron explicadas convenientemente. Y una de las más famosas y espectaculares es la que se divisó desde todo el archipiélago el 22 de junio de 1976, hace hoy 25 años. Aquel día, a las 22.30 horas, se observó una especie de "cohete" que surgió del mar en la lejanía y ascendió en diagonal hacia el cielo, despidiendo una intensa luz roja que se desvaneció posteriormente. Después se formó una inmensa cúpula sobre el océano, transparente y de color blanco azulado, que se difuminó con el tiempo. Este fenómeno fue observado desde todo el Archipiélago Canario y varios barcos cercanos a nuestras costas simultáneamente. Uno de los testimonios de lo observado, el más fantasioso, fue el que se quiso presentar como "prueba" de que se trataba de algo extraño o "extraterrestre": la inverosímil descripción que hizo un médico de Gran Canaria para quien lo observado fue "una esfera con dos seres vestidos de rojo en su interior frente a unos paneles de control". Por si fuera poco, el platillo volante habría aplastado una plantación de cebollas... Es el único testigo que se expresó en estos términos del mismo fenómeno que miles de canarios contemplaron. DIARIO DE AVISOS informó puntualmente de la espectacular observación. En la primera página de su edición del día 23 era descrita como "un hongo gigantesco que despedía una luminosidad poco común; previamente dos figuras en forma de halo y de una tonalidad rojiza se movían en zigzag", y apuntaba como posibles causas del mismo un gran meteorito o un volcán, descartadas de inmediato al consultar con las fuentes científicas adecuadas. ¿Hay algún objeto de fabricación humana que pueda producir estos efectos? Sí, lo hay: los lanzamientos de misiles balísticos desde submarinos. Precisamente uno de estos disparos fue el causante de esta observación. Al día siguiente, 24, este periódico daba en el clavo al afirmar que "el extraño fenómeno luminoso observado por miles de personas hace 24 horas pudo ser un cohete intercontinental tipo Polaris lanzado por un submarino norteamericano durante unas maniobras". Acierto completo excepto en el tipo de misil: como se ha podido probar de manera irrefutable hace escasas semanas, el día en cuestión se produjeron los lanzamientos de dos misiles Poseidón de la Armada norteamericana desde un submarino situado al oeste de las islas. Fue gracias al experto Jonathan McDowell, doctor en astrofísica del prestigioso Smithsonian Center for Astrophysics de la Universidad de Cambridge, en Massachussets y uno de los más destacados expertos mundiales en lanzamientos orbitales y pruebas balísticas que se pudo saber que la noche en cuestión se lanzaron dos misiles Poseidon desde submarinos norteamericanos, responsables de las luminosidades observadas desde todas las islas. Los gases de combustión expulsados por los misiles fueron iluminados a gran altura por el Sol -aunque a ras de tierra ya era de noche- lo que los dotó de gran espectacularidad, al reflejar la luz solar como un espejo. Estos fenómenos se han repetido en numerosas partes del mundo y en Canarias al menos otras cuatro ocasiones, y no suponían peligro alguno para la población, ya que se encontraban a centenares de kilómetros de distancia y a decenas de altura. Entre los restantes episodios causados por pruebas balísticas destaca el fenómeno observado el 5 de marzo de 1979, del que se obtuvieron numerosas e impactantes series fotográficas desde casi todo el Archipiélago Canario. Existe, asimismo, abundante documentación gráfica de estos efectos producidos por lanzamientos de misiles, en particular los de tipo Poseidón y Minnuteman, activados desde la base aérea de Vandember, en Los Angeles (California), que retratan fenómenos idénticos a los observados desde Canarias, y que fueron pruebas reconocidas como tales por el Ejército norteamericano. Fin del artificial debate en torno a un falso misterio.
EL PELIGROSO AUGE DE LAS CREENCIAS IRRACIONALES Y LA MITLOGÍA
EXTRATERRESTRE Publicado el 23 de junio de 2001 por "Diario de Avisos" (Santa Cruz de Tenerife, España) |
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