La Nave de los Locos

SÓLO ON-LINE
CARTA DE RESPUESTA A RAÚL GAJARDO / CIO
DIEGO ZÚÑIGA
(CHILE) - 2003

Estimados señores:

Gracias a un buen amigo que navegaba por vuestra página, pude enterarme de los “descargos” realizados por el ufólogo Raúl Gajardo Leopold, donde se refiere de distintas formas a quien suscribe esta misiva. Bajo el título de “Derecho a defensa”, Gajardo hace gala no sólo de una redacción pastosa y por momentos indigerible, sino además de una muy particular forma de dar a conocer sus ideas, aunque sea sustentándose en bases tan débiles como todos y cada uno de los casos con que inunda su listado de avistamientos.

Como el señor Gajardo comete varios errores, creo pertinente poner en su justo lugar algunas cosas, y así de paso fomentamos el debate de ideas, que tanta falta nos hace. Desgraciadamente no queda clara la fecha en que el ex carabinero de Angol publicó sus juicios, pero suponemos que fue dentro del año en curso, 2003.

Dice Gajardo (respetaremos su curiosa forma de escribir): “Desde febrero del 2002 a través de la nave de los locos, fui atacado cobardemente y descampado alevemente”.

En La Nave de los Locos s
iempre hemos firmado nuestras notas. Gajardo sabe quiénes somos, tenemos domicilio conocido y sostenemos nuestros dichos. No sé dónde está la cobardía.

Continúa nuestro amigo: “Desde fidae 2000, fui aludido mofosamente en la nave por un tal Diego Zúñiga, entiendo era un joven estudiante de 2º año de periodismo, obviamente en una universidad privada, ya que el puntaje PAA. no le alcanzo para una tradicional (…)”.

Más allá de que la palabra “mofosamente” no existe, no puedo dejar de manifestar el profundo placer que me provoca desmentir punto por punto las improcedentes afirmaciones que dispara el ufólogo con más avistamientos per cápita de Chile. En primer lugar, el “tal Diego Zúñiga” (o sea yo) es un joven egresado de Periodismo de la Universidad de Chile, como sabrán la más antigua y tradicional del país, y a punto de titularse al momento de publicar este texto (noviembre de 2003). Lamento defraudar a Gajardo por el hecho de no haber estudiado en una universidad privada, acaso el punto más gracioso de todos, pues muy probablemente Gajardo no pisó una universidad –privada o tradicional– en toda su vida, a no ser que haya debido desalojarla. El mismo Gajardo podrá comprobar (si gusta), para su desgracia, que egresé del Instituto Nacional, el colegio con más tradición de Chile y al año siguiente ya estaba en las aulas de la casa de Bello. Lo siento. En fin, que antes de escribir lo que sea, hay que estar al menos un poco informado. Pero lo perdonamos. Gajardo no tiene por qué saberlo...

Añade el oficial que ve OVNIS estáticos, conocidos por todos como estrellas: “el medico y psiquiatra . Dr. Mario Dussuel Jurado (…) ofreció atenderlo gratis”.

El Dr. Dussuel jamás me ha ofrecido personalmente atenderme gratis, invitación que –por lo demás– no aceptaría. Pese a esto, con Mario Dussuel tenemos una relación bastante agradable.

“Entiendo que Zúñiga es el hombre nº 2 y ultimo en el staff de la nave”

Gajardo vuelve a fallar. Soy Co-director y editor general de la revista, aunque éste sea un detalle sin mayor trascendencia.

“Al director de la Nave de los locos no lo conozco. No lo he visto en ningún congreso ni charla ni nada. Bueno de que va a hablar cuando de OVNIS se trata”.

¿Le fallará la memoria a Gajardo? Hemos estado parados a centímetros… Pero dice no conocernos… Y bueno, hemos dado charlas y asistido a varios congresos, punto éste que tampoco nos parece tan importante. Lamentamos que Gajardo aún no entienda que ser ufólogo no es ver OVNIS, sino estudiar testimonios de personas que dicen ver OVNIS. Un detallito que él suele pasar por alto.

“Al parecer publicado en su folletín de 2 paginas, aludiéndome jocosamente, le escribí, aclarándole la situación y de paso lo invite a mi casa en Angol, para que viera por sus ojos lo que el atacaba, no contesto ni vino, Es todo un caballero”.

La Nave de los Locos no tiene 2 páginas, sino 44 en sus primeras versiones, y actualmente 52 y 88, dependiendo del mes de edición. Y lo de folletín lo aceptamos con gusto, como también nos gustaría ir a la casa de Gajardo a ver estrellas, perdón, OVNIS estáticos y trabajadores forestales, disculpen, extraterrestres, pero no se han dado las condiciones. Por lo demás, Gajardo invitó a Sergio Sánchez, no a Diego Zúñiga, a su casa. Otra confusión más de nuestro amigo.

Exhortamos al ex carabinero a seguir en la senda de la recopilación de datos y a ocupar sus tardes en escribir largas y aburridas cartas a medio Chile. Sabemos de sus múltiples aventuras tras los OVNIS, sus centenares de casos y de su escasa credibilidad.

Desde que “La Nave de los Locos” apareció en su versión en papel y on-line, en marzo de 2000, se propuso como meta ofrecer ideas frescas y novedosas, así como distintas, dentro del cerrado círculo ufológico chileno. Muchos investigadores nos recibieron con los brazos abiertos, en el entendido de que una publicación de esta índole era un aporte. Sin embargo otros, intolerantes al debate y a la divergencia, optaron por cerrar filas en contra nuestra. La verdad es que del señor Gajardo eso no nos extraña, toda vez que él fue partícipe, o al menos ferviente partidario, de un régimen cuyo principal objetivo fue, precisamente, eliminar cualquier tipo de diferencia de ideas, incluso a costa de vidas humanas.

Con la certeza de que esta carta será publicada en la página web del CIO (esto no sucedió, y por eso la publicamos acá), en aras del derecho a réplica que también hace suyo el carabinero, se despide

Cordialmente,
Diego Zúñiga C.
La Nave de los Locos.

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