A
MODO DE INTRODUCCIÓN (Diego Zúñiga C.)
El
día 6 de septiembre de este año, el ufólogo chileno Luis Riquelme
(a la derecha) nos envió un e-mail comunicándonos sus diferencias
con nosotros. Eso está bien, y lo agradecemos. Pero veamos cómo lo
dijo, y en qué contexto. Riquelme se convirtió en un "aliado" de La
Nave cuando supo que disparábamos contra Riffo y su ufología de feria.
Pero cuando se enteró de nuestra cercanía (relativa, por cierto) con
Rodrigo Fuenzalida, montó en cólera. Empezaron las descalificaciones
gratuitas, los ataques con otros nombres, etc. Vamos a ver su mensaje,
que no está corregido (él escribe así) y que ha sido extractado para
no aburrirlos:
"EN
ESTE PERIODO DE CONVALECENCIA HE LEIDO CASI TODOS LOS NUMEROS DE LANAVEDELOSLOCOS
DONDE DICEN EXPLICAR LAS " UFOLOGÍA RACIONAL" COMO LA TEORÍA " PSICOSOCIAL"
Y AHORA ME EXPLICO PORQUE SE LLAMAN LA NAVE DE LOS LOCOS. USTEDES
SON LA HEZ DE LA MAL LLAMADA COMUNIDAD UFÓLOGICA CHILENA SON UNA MEZCLA
DEL ECUATORIANO JAIME RODRIGUEZ, SIXTO PAZ, RODRIGO FUENZALIDA, CRISTIÁN
RIFFO, JAIME MAUSSAN, CARLOS DIAZ, RAY PALMER, FABIO ZERPA, ALEJANDRO
AGOSTINELLI, GUILLERMO AGUILERA, GIORGIO BONGOVANNI, ETC,ETC.
ENVIEN
A TODO EL MUNDO EL OVNI GIGANTE COMO PARA DENUNCIARME, PERO NO SABEN
ESE OVNI FUÉ UN TRABAJO DE GUSTAVO RODRIGUEZ. A
MIS 59 AÑOS DE EDAD NO LE TENGO MIEDO A QUILTROS YO PELEO CON PERROS
DANESES.
(...)
NO SABEN DONDE ESTAN PARADOS MENOS CUANDO FUÉ EL PRIMER HECHO HISTORICO
EN ESTOS TEMAS, NO SABEN DIFERENCIAR DEL VUELO DE UN PÁJARO DE UN
METEORITO, DICEN TENER MUCHOS CORRESPONSALES Y UNO DE ELLOS ES MÁS
CHILENO QUE LOS POROTOS Y VIVEN EN MÉXICO. (1)
PARTE
DE ESTA NOTA LA ESTOY DANDO A CONOCER VIA INTERNET A TODO EL MUNDO
TANTO A LOS HISPANOPARLANTES COMO A EUROPA..
ME
DA LA IMPRESIÓN DE UNA PUBLICIDAD ENGAÑOSA QUE ALGUNOS LE DICEN ACTOS
CULTURALES COMO LO HACE EL FULERO Y FUMADOR FUENZALIDA. (2)
HASTA
NUNCA
LUIS RIQUELME CACERES"
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La
Nave guardó prudente silencio durante un buen tiempo. Pero ya fue
suficiente. El co-director de la revista, Sergio Sánchez, ha tomado
cartas en el asunto. Veamos.
LOS
"QUILTROS"* SE DEFIENDEN: RESPONDIENDO A LUIS RIQUELME
Por
Sergio Sánchez R.
A
LO MAHATMA GANDHI
Es
frecuente que los ufólogos sensacionalistas digan que los críticos
(léase, los ufólogos racionales) les cuestionan con el puro afán de
alcanzar fama y robar cámaras; "atacan para que se hable de ellos",
dicen de los escépticos los credulones de turno. "Cacarean sobre los
huevos que otros ponen", repiten insistentemente los alienigenistas;
ni hablar de las majaderías de J. J. Benítez sobre las ufologías "de
campo y de salón". Los magufos proyectan sobre los demás sus deseos
de notoriedad pública, como alguna vez han hecho con "La Nave de los
Locos". ¡Qué errados están en este caso! No deseamos usurpar el lugar
mediático de nadie, pues no creemos en la glamorosa –y siempre superficial-
ufología de feria. No nos interesa.
Sin
embargo, a veces es verdad lo que dicen nuestros adversarios ovnísticos
(sólo ovnísticos, por favor, no exageremos esto de las animadversiones).
En efecto, hay individuos que viven ufológicamente de atacar a los
demás. Se nos argüirá que nosotros hacemos precisamente eso. No obstante,
para cualquiera que haya leído "La Nave de los Locos", más allá de
un hojeo rápido, le queda claro que esta revista contiene crítica,
pero también ideas, planteamientos epistemológicos, fundamentos teóricos,
explicaciones, elogios de los trabajos ajenos cuando corresponde,
honesto reconocimiento de errores, etc.. "La Nave" es una publicación
crítica, pero no puramente destructiva. Su aporte a la elevación del
nivel de la ufología chilena ya no puede seguir negándose: si incluso
muchos han aprendido, gracias a la severa pedagogía de "La Nave",
a ¡citar sus fuentes, dando referencias bibliográficas! Otros se han
enterado de que Pinvidic no es una variedad de queso suizo. Y aquellos
han aprendido que Philip Klass es cualquier cosa, menos un agente
de la CIA. Sin perjuicio de las rápidas advertencias del estilo de
"esto lo hacemos sin fines de lucro, ¿ah?, por si acaso..."
Además,
debemos decir algo sobre el tipo de crítica éticamente admisible.
De hecho, todos los escribas deben someterse a los límites impuestos
por la deontología de su oficio. Por ejemplo, pese a todos los palos
que les hemos ido asestando a Riffo, Anfruns, Rodríguez y demás, nunca
nos vamos a entretener con ataques personales o con bajezas chismorreicas.
Eso jamás, pues de ufología estamos hablando y en ella nos quedamos.
Pero
no todos piensan –ni actúan- igual que nosotros. Y llega el momento
de ajustar las cuentas con un sedicente personaje de nuestra ufología.
Me refiero a Luis Riquelme Cáceres, investigador de dilatada trayectoria,
cuyo prestigio es inversamente proporcional al conocimiento directo
y real de sus actividades.
Soportamos sus correos electrónicos durante mucho tiempo. Demasiado.
Siempre lo mismo: mensajes incomprensibles, molestos, prosaicos,
plagados de horrores ortográficos; peleados a muerte con la sintaxis
y, en general, con cualquier redacción coherente. Pero lo importante
es que Riquelme intentaba decir o esbozar algo. Le pusimos atención.
Con esfuerzo determinamos la siguiente estructura mental, que
puede sintetizarse en seis puntos principales:
1. Un odio casi patológico a otros ufólogos nacionales,
más allá de la simple crítica o la justificada ironía (como la
que se practica en "La Nave", por ejemplo). No. En Riquelme siempre
había algo más, una fijación obsesiva, un monotemática letanía
sobre los agravios sufridos por culpa de los perversos investigadores
que no le tomaban en cuenta. Y todo con un lenguaje "minimalista"
y, con frecuencia, vulgar. ¿Su "bestia negra" y espantajo? Pues
Rodrigo Fuenzalida, a quien atribuía todos los defectos concebibles,
haciendo gala de una desmesura, de verdad, preocupante.
2. Una cierta desilusión con la ufología, que
fue interpretada por muchos –erróneamente- como escepticismo.
Nada de eso. El nivel teórico de Riquelme es tan ínfimo como el
valor literario de sus mensajes. Para él la ufología crítica se
traducía en repartir estiércol indiscriminadamente, sin matices
ni precisiones.
3. Un extraño culto de "la autoridad" (entiéndase
por tal: cualquier ufólogo que le preste atención y le siga el
juego). Curiosamente, nos contaba en sucesivos "emilios" de su
amistad con los mexicanos Alex Franz (contactado, ni más ni menos)
y Luis Ramírez Reyes. Este último es el autor de, tal vez, los
libros más delirantes de la ufología mexicana; Ramírez Reyes es
tan sensacionalista, practica una ufología tan demencial, que
muchos de los investigadores chilenos fustigados por Riquelme
parecerían serios y racionalistas si los comparásemos con su ilustre
amigo. Sin embargo, Riquelme insistía en que "acusaría a los farsantes
chilenos con DON Luis Ramírez Reyes". Lo que es tan absurdo como
decir que los va a acusar con Giorgio Bongiovanni o Jaime Maussán.
Es el estilo riquelmiano.
4. Una fastidiosa megalomanía. Lo que le llevaba
a caer en una prepotencia instintiva. Por ejemplo, cuando leyó,
en el N° 2 de La Nave, una breve alusión (en modo alguno ofensiva)
a su persona (decíamos que se durmió y roncó en una reunión del
CEFAA, lo que es cierto), pues nos amenazó con una insolencia
ridícula: "(si lo vuelven a hacer) me veré obligado a tomar otras
medidas... porque estoy en un mejor nivel que ustedes". ¿A qué
clase de "nivel" se refería? ¿Nivel intelectual? ¿Cultural? ¿Económico?
¿Social?
5. Una incoherencia total en la redacción, lo
que expresaba cierto desorden en las ideas. Empezaba con una cosa
y terminaba en otra. Esto, unido a su contencioso perpetuo con
las reglas ortográficas, volvía sus escritos aún más irritantes.
En el número 10 de La Nave, de hecho, se publica una "carta" de
Riquelme; y lo cierto es que debimos corregirle todas las aberraciones
lingüísticas, con el fin de volverla legible.
6. Graves problemas con la comprensión de lectura.
Parecía no entender nada de lo que leía en La Nave. Por ejemplo,
en el caso de la carta citada arriba; allí nos ataca porque vio
que un largo artículo se refería a Rodrigo Fuenzalida, acusándonos
de tener una amistad incondicional con el mismo. De lo que no
se percató es que ¡¡en tal artículo el CIFOV criticaba ácidamente
a Fuenzalida!! Así de... apurón.
Pero, a pesar de sus impertinencias, sus amenazas y sus groserías,
La Nave siempre perdonó, inexplicablemente, al atrabiliario Riquelme.
Respirábamos profundo y elevábamos nuestros pensamientos en pro
de la Paz y el Amor Universales. Aguantábamos con estoicismo.
Hasta que un buen día se nos agotó la paciencia, ya que se nos
acabaron las mejillas para poner. En respuesta rápida a uno de
sus simpáticos emilios (uno que destilaba envidia y "mala onda")
le dije, en una parte, lo que sigue: "Nadie es culpable de la
desconsideración que usted sufre por la ufología mediática nacional.
Nadie, ni Riffo, ni Anfruns, ni Fuenzalida (para usted, "Fuen-saliva"),
ni Carlos Muñoz, ni nosotros (que tenemos, usted lo sabe bien,
diferencias radicales con los anteriores). Y con su actitud pseudo-crítica
y ramplona, sólo consigue encerrarse cada vez más en sí mismo’".
Fue una suerte de declaración de guerra. Hubo que esperar casi
un mes para que Riquelme reaccionara y lo hizo en su mejor estilo,
con su sello característico, en un mensaje que revela toda su
rabia y confusión (ver "A modo de introducción").
ENCUENTROS CERCANOS CON LA INCOHERENCIA
Luis Riquelme –entre varias patochadas, desatinos y barbaridades-
nos califica de "quiltros". Aduce que sólo pelea con perros daneses.
Pero se cuidó muy bien de suscribirse a una revista editada por
quiltros, de prometer artículos para la misma, de pavonearse ante
los caninos editores; andaba detrás de los quiltros, los llamaba
por teléfono y buscaba su aprobación. Molestaba. Pero los quiltros,
al ver que Riquelme no aportaba nada más que chismes y descalificaciones
arteras, y que era un enemigo jurado del idioma de Cervantes,
optaron por tratarlo cortésmente al principio, pero sabiendo que
nada valioso podía aportarles. Y después, cuando empezó con sus
impertinencias y vaciedades, pues los quiltros empezaron a sentir
comezón y, en definitiva, ¡optaron por rascarse! Que se vaya a
fregar a los perros daneses... ya que ni los quiltros lo cotizan.
A ver cómo le va.
¿Que no sabemos dónde estamos parados? Es poco generoso este molestador
de quiltros. De hecho, es "La Nave" el medio que más ha contribuido
a subir el nivel teórico de la ufología chilena. Nunca una publicación
nacional había reunido tantas firmas prestigiosas y tanto material
poco conocido por estos lares. Y, confundido como siempre, Riquelme
–que sabe que no mentimos con ninguno de nuestros corresponsales-
nos acusa de presentar a un colaborador mexicano... que "es más
chileno que los porotos". Aparte de la vulgaridad, ese juicio
es también falso: en el número 1 contamos que Héctor Escobar,
nacido en Chile, vivió desde su más temprana infancia en México,
pues sus padres debieron abandonar nuestro país luego del golpe
militar de 1973. Eso es todo. Y eso que leyó todos los números.
O, ¿es que no entiende lo que lee?. Paciencia.
Los quiltros se estremecen de terror ante las amenazas de don
Lucho. Aunque, también, se sienten orgullosos; para no ser perros
daneses, su atormentador les da una importancia desmedida. Por
lo menos, estos quiltros tienen sentido del ridículo y no pretenden
que sus asuntos interesen mucho en otras latitudes. Y es que Riquelme,
como se desprende de la sola lectura de su mensaje, carece de
argumentos. No sabe qué decir, qué reprocharnos. Y opta por una
indigna rabieta, sin contestar una sola de nuestras objeciones
a su errático comportamiento. A falta de planteos racionales,
buenas son las pataletas.
UN
SABROSO COLOFÓN
Ya
vimos que Riquelme denosta a nuestro colaborador argentino Alejandro
Agostinelli. Penoso. En octubre del año 2000, en una cena en casa
del investigador y gran amigo Juan Guillermo Prado, nos encontramos
inesperadamente con Riquelme; allí nos sometió a sus interminables
monólogos, a su torpe egocentrismo, pavoneándose de su amistad
con Luis Ramírez Reyes. Luego comenzó a hablar muy mal de Agostinelli,
contando que éste le había sugerido no sé qué oscuro negocio.
Sin embargo, en agosto del presente año, le escribió a Alejandro
un reptiliano mensaje, edulcorado en sentidas adulaciones. "Estoy
de acuerdo con todo lo suyo", le dijo, con expectante incondicionalidad
(ver abajo). A lo que Alejandro, gran amigo de La Nave y enemigo
de los oportunistas, respondió con un humor fulminante, mandándolo
a rostizar macacos al Congo. Pues parece que Riquelme logró entender
la ironía, y se enojó con Agostinelli. Por eso lo hace objeto
de nuevos ataques. Como no le tomaron en cuenta y no le resultaron
las genuflexiones y reverencias de acercamiento, optó por vengarse
al mejor estilo riquelmiano: insultando por correo electrónico.
Podemos, entonces, dimensionar la sinceridad y transparencia del
personaje, en el que ya hemos perdido demasiado espacio útil.
Yo, por mi parte, llego hasta aquí con Riquelme. Ojalá que su
suscripción a La Nave le haya sido leve.
NOTAS
(*)
En Chile "quiltro" es un perro sin raza definida, vago, callejero
y carente de estatus canino.
(1) Se refiere e Héctor Escobar.
(2) El "Fulero" es Cristián Riffo; el "Fumador" es Rodrigo Fuenzalida.
|
POR
SUS E-MAILS LO CONOCERÉIS
Santiago,
22 agosto 2001
Señor Alejandro Agostinelli.
Buenos Aires - Argentina
De
mi consideración : He leído vuestro interesante reportaje sobre
el engaño de los Ovni y esoy de acuerdo en todo lo suyo. Usted
me conoció años atrás aca en Santiago me decicado a descubrir
a todos los CHANTAS chilenos que se han dedicado a engañar a
medio mundo con su presentaciones más truchas. Se acuerda de
JORGE Ansfruns, Rodrigo Fuenzalida que se han dedicado a juntarse
con la hez del mundo ufólogico internacional vanagloriandose
ser comunicadores sociales, sociologo. Bueno Alejandro feliz
por hber encontrado vuestro correo y poder tener una comunicación
sin interferencia de los chantas. Se despide de usted un amigo
que le recuerda.
LUIS
RIQUELME CACERES
---------------------------------
From
: Alejandro Agostinelli
Para : Luis Riquelme
22 de agosto.
Me
extraña que -después de haber estado diciendo barbaridades sobre
mí, que me llegaron por muy diversas y confiables fuentes- me
escriba para decirme:
>
estoy de acuerdo en todo lo suyo.
¿Qué
debo pensar? ¿Que ahora ya no piensa que "pretendí lucrar" con
el caso Valdés? ¿Que ahora no soy un "chanta"? En fin...
>
Bueno Alejandro feliz por hber encontrado >vuestro correo y
poder tener una >comunicación sin interferencia de los chantas.
>
Se despide de usted un amigo que le recuerda.
Bueno,
igualmente me alegra que se sienta feliz. Le deseo lo mejor.
Éxitos.
Firma:
Alejandro Agostinelli
Publicados
con la autorización expresa de Alejandro Agostinelli |
Sólo
On-line
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