La Nave de los Locos

SÓLO ON-LINE
RESPONDIENDO A LUIS RIQUELME
LA NAVE DE LOS LOCOS
(CHILE) - 2001

Luis Riquelme - Archivo NLA MODO DE INTRODUCCIÓN (Diego Zúñiga C.)

El día 6 de septiembre de este año, el ufólogo chileno Luis Riquelme (a la derecha) nos envió un e-mail comunicándonos sus diferencias con nosotros. Eso está bien, y lo agradecemos. Pero veamos cómo lo dijo, y en qué contexto. Riquelme se convirtió en un "aliado" de La Nave cuando supo que disparábamos contra Riffo y su ufología de feria. Pero cuando se enteró de nuestra cercanía (relativa, por cierto) con Rodrigo Fuenzalida, montó en cólera. Empezaron las descalificaciones gratuitas, los ataques con otros nombres, etc. Vamos a ver su mensaje, que no está corregido (él escribe así) y que ha sido extractado para no aburrirlos:

"EN ESTE PERIODO DE CONVALECENCIA HE LEIDO CASI TODOS LOS NUMEROS DE LANAVEDELOSLOCOS DONDE DICEN EXPLICAR LAS " UFOLOGÍA RACIONAL" COMO LA TEORÍA " PSICOSOCIAL" Y AHORA ME EXPLICO PORQUE SE LLAMAN LA NAVE DE LOS LOCOS. USTEDES SON LA HEZ DE LA MAL LLAMADA COMUNIDAD UFÓLOGICA CHILENA SON UNA MEZCLA DEL ECUATORIANO JAIME RODRIGUEZ, SIXTO PAZ, RODRIGO FUENZALIDA, CRISTIÁN RIFFO, JAIME MAUSSAN, CARLOS DIAZ, RAY PALMER, FABIO ZERPA, ALEJANDRO AGOSTINELLI, GUILLERMO AGUILERA, GIORGIO BONGOVANNI, ETC,ETC.

ENVIEN A TODO EL MUNDO EL OVNI GIGANTE COMO PARA DENUNCIARME, PERO NO SABEN ESE OVNI FUÉ UN TRABAJO DE GUSTAVO RODRIGUEZ. A MIS 59 AÑOS DE EDAD NO LE TENGO MIEDO A QUILTROS YO PELEO CON PERROS DANESES.

(...) NO SABEN DONDE ESTAN PARADOS MENOS CUANDO FUÉ EL PRIMER HECHO HISTORICO EN ESTOS TEMAS, NO SABEN DIFERENCIAR DEL VUELO DE UN PÁJARO DE UN METEORITO, DICEN TENER MUCHOS CORRESPONSALES Y UNO DE ELLOS ES MÁS CHILENO QUE LOS POROTOS Y VIVEN EN MÉXICO. (1)

PARTE DE ESTA NOTA LA ESTOY DANDO A CONOCER VIA INTERNET A TODO EL MUNDO TANTO A LOS HISPANOPARLANTES COMO A EUROPA..

ME DA LA IMPRESIÓN DE UNA PUBLICIDAD ENGAÑOSA QUE ALGUNOS LE DICEN ACTOS CULTURALES COMO LO HACE EL FULERO Y FUMADOR FUENZALIDA. (2)

HASTA NUNCA
LUIS RIQUELME CACERES"

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La Nave guardó prudente silencio durante un buen tiempo. Pero ya fue suficiente. El co-director de la revista, Sergio Sánchez, ha tomado cartas en el asunto. Veamos.

LOS "QUILTROS"* SE DEFIENDEN: RESPONDIENDO A LUIS RIQUELME
Por Sergio Sánchez R.

A LO MAHATMA GANDHI

Es frecuente que los ufólogos sensacionalistas digan que los críticos (léase, los ufólogos racionales) les cuestionan con el puro afán de alcanzar fama y robar cámaras; "atacan para que se hable de ellos", dicen de los escépticos los credulones de turno. "Cacarean sobre los huevos que otros ponen", repiten insistentemente los alienigenistas; ni hablar de las majaderías de J. J. Benítez sobre las ufologías "de campo y de salón". Los magufos proyectan sobre los demás sus deseos de notoriedad pública, como alguna vez han hecho con "La Nave de los Locos". ¡Qué errados están en este caso! No deseamos usurpar el lugar mediático de nadie, pues no creemos en la glamorosa –y siempre superficial- ufología de feria. No nos interesa.

Sin embargo, a veces es verdad lo que dicen nuestros adversarios ovnísticos (sólo ovnísticos, por favor, no exageremos esto de las animadversiones). En efecto, hay individuos que viven ufológicamente de atacar a los demás. Se nos argüirá que nosotros hacemos precisamente eso. No obstante, para cualquiera que haya leído "La Nave de los Locos", más allá de un hojeo rápido, le queda claro que esta revista contiene crítica, pero también ideas, planteamientos epistemológicos, fundamentos teóricos, explicaciones, elogios de los trabajos ajenos cuando corresponde, honesto reconocimiento de errores, etc.. "La Nave" es una publicación crítica, pero no puramente destructiva. Su aporte a la elevación del nivel de la ufología chilena ya no puede seguir negándose: si incluso muchos han aprendido, gracias a la severa pedagogía de "La Nave", a ¡citar sus fuentes, dando referencias bibliográficas! Otros se han enterado de que Pinvidic no es una variedad de queso suizo. Y aquellos han aprendido que Philip Klass es cualquier cosa, menos un agente de la CIA. Sin perjuicio de las rápidas advertencias del estilo de "esto lo hacemos sin fines de lucro, ¿ah?, por si acaso..."

Además, debemos decir algo sobre el tipo de crítica éticamente admisible. De hecho, todos los escribas deben someterse a los límites impuestos por la deontología de su oficio. Por ejemplo, pese a todos los palos que les hemos ido asestando a Riffo, Anfruns, Rodríguez y demás, nunca nos vamos a entretener con ataques personales o con bajezas chismorreicas. Eso jamás, pues de ufología estamos hablando y en ella nos quedamos.

Pero no todos piensan –ni actúan- igual que nosotros. Y llega el momento de ajustar las cuentas con un sedicente personaje de nuestra ufología. Me refiero a Luis Riquelme Cáceres, investigador de dilatada trayectoria, cuyo prestigio es inversamente proporcional al conocimiento directo y real de sus actividades.


Soportamos sus correos electrónicos durante mucho tiempo. Demasiado. Siempre lo mismo: mensajes incomprensibles, molestos, prosaicos, plagados de horrores ortográficos; peleados a muerte con la sintaxis y, en general, con cualquier redacción coherente. Pero lo importante es que Riquelme intentaba decir o esbozar algo. Le pusimos atención. Con esfuerzo determinamos la siguiente estructura mental, que puede sintetizarse en seis puntos principales:

1. Un odio casi patológico a otros ufólogos nacionales, más allá de la simple crítica o la justificada ironía (como la que se practica en "La Nave", por ejemplo). No. En Riquelme siempre había algo más, una fijación obsesiva, un monotemática letanía sobre los agravios sufridos por culpa de los perversos investigadores que no le tomaban en cuenta. Y todo con un lenguaje "minimalista" y, con frecuencia, vulgar. ¿Su "bestia negra" y espantajo? Pues Rodrigo Fuenzalida, a quien atribuía todos los defectos concebibles, haciendo gala de una desmesura, de verdad, preocupante.

2. Una cierta desilusión con la ufología, que fue interpretada por muchos –erróneamente- como escepticismo. Nada de eso. El nivel teórico de Riquelme es tan ínfimo como el valor literario de sus mensajes. Para él la ufología crítica se traducía en repartir estiércol indiscriminadamente, sin matices ni precisiones.

3. Un extraño culto de "la autoridad" (entiéndase por tal: cualquier ufólogo que le preste atención y le siga el juego). Curiosamente, nos contaba en sucesivos "emilios" de su amistad con los mexicanos Alex Franz (contactado, ni más ni menos) y Luis Ramírez Reyes. Este último es el autor de, tal vez, los libros más delirantes de la ufología mexicana; Ramírez Reyes es tan sensacionalista, practica una ufología tan demencial, que muchos de los investigadores chilenos fustigados por Riquelme parecerían serios y racionalistas si los comparásemos con su ilustre amigo. Sin embargo, Riquelme insistía en que "acusaría a los farsantes chilenos con DON Luis Ramírez Reyes". Lo que es tan absurdo como decir que los va a acusar con Giorgio Bongiovanni o Jaime Maussán. Es el estilo riquelmiano.

4. Una fastidiosa megalomanía. Lo que le llevaba a caer en una prepotencia instintiva. Por ejemplo, cuando leyó, en el N° 2 de La Nave, una breve alusión (en modo alguno ofensiva) a su persona (decíamos que se durmió y roncó en una reunión del CEFAA, lo que es cierto), pues nos amenazó con una insolencia ridícula: "(si lo vuelven a hacer) me veré obligado a tomar otras medidas... porque estoy en un mejor nivel que ustedes". ¿A qué clase de "nivel" se refería? ¿Nivel intelectual? ¿Cultural? ¿Económico? ¿Social?

5. Una incoherencia total en la redacción, lo que expresaba cierto desorden en las ideas. Empezaba con una cosa y terminaba en otra. Esto, unido a su contencioso perpetuo con las reglas ortográficas, volvía sus escritos aún más irritantes. En el número 10 de La Nave, de hecho, se publica una "carta" de Riquelme; y lo cierto es que debimos corregirle todas las aberraciones lingüísticas, con el fin de volverla legible.

6. Graves problemas con la comprensión de lectura. Parecía no entender nada de lo que leía en La Nave. Por ejemplo, en el caso de la carta citada arriba; allí nos ataca porque vio que un largo artículo se refería a Rodrigo Fuenzalida, acusándonos de tener una amistad incondicional con el mismo. De lo que no se percató es que ¡¡en tal artículo el CIFOV criticaba ácidamente a Fuenzalida!! Así de... apurón.

Pero, a pesar de sus impertinencias, sus amenazas y sus groserías, La Nave siempre perdonó, inexplicablemente, al atrabiliario Riquelme. Respirábamos profundo y elevábamos nuestros pensamientos en pro de la Paz y el Amor Universales. Aguantábamos con estoicismo. Hasta que un buen día se nos agotó la paciencia, ya que se nos acabaron las mejillas para poner. En respuesta rápida a uno de sus simpáticos emilios (uno que destilaba envidia y "mala onda") le dije, en una parte, lo que sigue: "Nadie es culpable de la desconsideración que usted sufre por la ufología mediática nacional. Nadie, ni Riffo, ni Anfruns, ni Fuenzalida (para usted, "Fuen-saliva"), ni Carlos Muñoz, ni nosotros (que tenemos, usted lo sabe bien, diferencias radicales con los anteriores). Y con su actitud pseudo-crítica y ramplona, sólo consigue encerrarse cada vez más en sí mismo’". Fue una suerte de declaración de guerra. Hubo que esperar casi un mes para que Riquelme reaccionara y lo hizo en su mejor estilo, con su sello característico, en un mensaje que revela toda su rabia y confusión (ver "A modo de introducción").

ENCUENTROS CERCANOS CON LA INCOHERENCIA

Luis Riquelme –entre varias patochadas, desatinos y barbaridades- nos califica de "quiltros". Aduce que sólo pelea con perros daneses. Pero se cuidó muy bien de suscribirse a una revista editada por quiltros, de prometer artículos para la misma, de pavonearse ante los caninos editores; andaba detrás de los quiltros, los llamaba por teléfono y buscaba su aprobación. Molestaba. Pero los quiltros, al ver que Riquelme no aportaba nada más que chismes y descalificaciones arteras, y que era un enemigo jurado del idioma de Cervantes, optaron por tratarlo cortésmente al principio, pero sabiendo que nada valioso podía aportarles. Y después, cuando empezó con sus impertinencias y vaciedades, pues los quiltros empezaron a sentir comezón y, en definitiva, ¡optaron por rascarse! Que se vaya a fregar a los perros daneses... ya que ni los quiltros lo cotizan. A ver cómo le va.

¿Que no sabemos dónde estamos parados? Es poco generoso este molestador de quiltros. De hecho, es "La Nave" el medio que más ha contribuido a subir el nivel teórico de la ufología chilena. Nunca una publicación nacional había reunido tantas firmas prestigiosas y tanto material poco conocido por estos lares. Y, confundido como siempre, Riquelme –que sabe que no mentimos con ninguno de nuestros corresponsales- nos acusa de presentar a un colaborador mexicano... que "es más chileno que los porotos". Aparte de la vulgaridad, ese juicio es también falso: en el número 1 contamos que Héctor Escobar, nacido en Chile, vivió desde su más temprana infancia en México, pues sus padres debieron abandonar nuestro país luego del golpe militar de 1973. Eso es todo. Y eso que leyó todos los números. O, ¿es que no entiende lo que lee?. Paciencia.

Los quiltros se estremecen de terror ante las amenazas de don Lucho. Aunque, también, se sienten orgullosos; para no ser perros daneses, su atormentador les da una importancia desmedida. Por lo menos, estos quiltros tienen sentido del ridículo y no pretenden que sus asuntos interesen mucho en otras latitudes. Y es que Riquelme, como se desprende de la sola lectura de su mensaje, carece de argumentos. No sabe qué decir, qué reprocharnos. Y opta por una indigna rabieta, sin contestar una sola de nuestras objeciones a su errático comportamiento. A falta de planteos racionales, buenas son las pataletas.

UN SABROSO COLOFÓN

Ya vimos que Riquelme denosta a nuestro colaborador argentino Alejandro Agostinelli. Penoso. En octubre del año 2000, en una cena en casa del investigador y gran amigo Juan Guillermo Prado, nos encontramos inesperadamente con Riquelme; allí nos sometió a sus interminables monólogos, a su torpe egocentrismo, pavoneándose de su amistad con Luis Ramírez Reyes. Luego comenzó a hablar muy mal de Agostinelli, contando que éste le había sugerido no sé qué oscuro negocio. Sin embargo, en agosto del presente año, le escribió a Alejandro un reptiliano mensaje, edulcorado en sentidas adulaciones. "Estoy de acuerdo con todo lo suyo", le dijo, con expectante incondicionalidad (ver abajo). A lo que Alejandro, gran amigo de La Nave y enemigo de los oportunistas, respondió con un humor fulminante, mandándolo a rostizar macacos al Congo. Pues parece que Riquelme logró entender la ironía, y se enojó con Agostinelli. Por eso lo hace objeto de nuevos ataques. Como no le tomaron en cuenta y no le resultaron las genuflexiones y reverencias de acercamiento, optó por vengarse al mejor estilo riquelmiano: insultando por correo electrónico. Podemos, entonces, dimensionar la sinceridad y transparencia del personaje, en el que ya hemos perdido demasiado espacio útil. Yo, por mi parte, llego hasta aquí con Riquelme. Ojalá que su suscripción a La Nave le haya sido leve.

NOTAS

(*) En Chile "quiltro" es un perro sin raza definida, vago, callejero y carente de estatus canino.
(1) Se refiere e Héctor Escobar.
(2) El "Fulero" es Cristián Riffo; el "Fumador" es Rodrigo Fuenzalida.

POR SUS E-MAILS LO CONOCERÉIS

Santiago, 22 agosto 2001
Señor Alejandro Agostinelli.
Buenos Aires - Argentina

De mi consideración : He leído vuestro interesante reportaje sobre el engaño de los Ovni y esoy de acuerdo en todo lo suyo. Usted me conoció años atrás aca en Santiago me decicado a descubrir a todos los CHANTAS chilenos que se han dedicado a engañar a medio mundo con su presentaciones más truchas. Se acuerda de JORGE Ansfruns, Rodrigo Fuenzalida que se han dedicado a juntarse con la hez del mundo ufólogico internacional vanagloriandose ser comunicadores sociales, sociologo. Bueno Alejandro feliz por hber encontrado vuestro correo y poder tener una comunicación sin interferencia de los chantas. Se despide de usted un amigo que le recuerda.

LUIS RIQUELME CACERES
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From : Alejandro Agostinelli
Para : Luis Riquelme
22 de agosto.

Me extraña que -después de haber estado diciendo barbaridades sobre mí, que me llegaron por muy diversas y confiables fuentes- me escriba para decirme:

> estoy de acuerdo en todo lo suyo.

¿Qué debo pensar? ¿Que ahora ya no piensa que "pretendí lucrar" con el caso Valdés? ¿Que ahora no soy un "chanta"? En fin...

> Bueno Alejandro feliz por hber encontrado >vuestro correo y poder tener una >comunicación sin interferencia de los chantas.
> Se despide de usted un amigo que le recuerda.

Bueno, igualmente me alegra que se sienta feliz. Le deseo lo mejor. Éxitos.
Firma: Alejandro Agostinelli

Publicados con la autorización expresa de Alejandro Agostinelli

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